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Agile for Dummies

03/02/2017

Wizbook [Icon By Buuf]
 Libros.

El esfuerzo continuo – no la fuerza o la inteligencia – es la clave para liberar nuestro potencial.

Winston Churchill (1874 – 1965). Político y estadista británico.

Recientemente terminé de leer Agile for Dummies (2ª Edición), escrito por Amy Silberbauer y Bernie Coyne. Este libro es una edición limitada, resultado de la colaboración entre IBM y la editorial Wiley, que puede ser descargado de manera gratuita por todos aquellos que quieran empaparse un poco sobre el entorno ágil de hoy.

La principal relevancia de esta guía reside en que, si bien los contenidos son muy generales, el libro incluye una introducción a las principales propuestas de implementación, incluyendo Scrum, Extreme Programming y Kanban, así como las variaciones más “formales” de ágil, tales como Disciplined Agile Delivery (DAD) y Scaled Agile Framework (SAFe). Así, el libro se convierte en una referencia que proporciona no sólo teorías, sino también algunas sugerencias prácticas sobre cómo aplicar principios ágiles y cuándo aplicarlos, para evitar caer en las trampas más comunes al trabajar de esta manera. Usando el enfoque familiar de la serie “for Dummies” – con un lenguaje y ejemplos sencillos; tips y trucos aquí y allá – esta publicación es recomendable para cualquiera que esté involucrado en proyectos sin importar su tipo o dominio: será especialmente valioso para aquellos que estén interesados en aprender más sobre prácticas y metodologías ágiles, con la intención de aplicarlas para obtener mejores resultados.

Pic: Agile Manifesto ~ Fabian Schiller
El Manifiesto para el Desarrollo Ágil de Software resume, en cuatro valores y doce principios, las mejores prácticas para el desarrollo de software:

• Individuos e interacciones por encima de procesos y herramientas.
• Software funcionando en vez de documentación extensiva.
• Colaboración con el cliente por encima de negociación contractual.
• Respuesta ante el cambio por encima de seguir un plan.


Agile for Dummies se divide en 11 capítulos. Los primeros muestran una introducción al Manifiesto Ágil, los principales roles que lo componen durante su implementación, así como los artefactos y ceremonias más utilizados. Luego, se describen todas las variedades de ágil, desde las más sencillas de implementar, hasta las que proporcionan un mayor valor en ambientes que requieren una gran escalabilidad, tales como
DevOps
y el Agile Unified Process (AUP). Finalmente, los últimos capítulos se enfocan en mostrar al lector los principales mitos y problemas al llevar a cabo el enfoque ágil. El libro está escrito como un “manual de campo”, con términos concisos y claramente definidos. Cada capítulo inicia enumerando los puntos principales de lo que viene más adelante, y la lectura es bastante amena para aquellos que desconocen los términos mostrados en el libro.

Los últimos dos capítulos son aquellos que me parecen los más importantes dentro de toda la lectura: éstos explican las principales trampas y mitos sobre ágil. Aunque la explicación contenida en el libro es convincente, es demasiado corta, por lo que me hubiera gustado que los autores explicaran en mayor detalle los puntos descritos y cómo resolverlos, o con números, exponer por qué no son ciertos. Esto justamente, es lo que puede hacer la diferencia entre una implementación exitosa y un experimento fallido, y es lo que hace de este libro un buen volumen, pero no una excelente guía en ágil. Por ejemplo:

Falta de Apoyo Ejecutivo

Una adopción ágil eficaz requiere patrocinio ejecutivo al más alto nivel. Esta participación significa más que aparecer en una reunión de arranque para decir unas cuantas palabras. Sin el patrocinio ejecutivo que apoye a la iniciativa general, la adopción ágil estará a menudo condenada, porque las iniciativas ágiles requieren una inversión inicial de recursos y financiamiento – dos áreas que los ejecutivos suelen controlar.

Agile for Dummies. Amy Silberbauer & Bernie Coyne. (Wiley, 2015).

En tan sólo un pequeño párrafo, los autores se han despachado uno de los principales problemas a los que se enfrenta cualquier implementación ágil: si la organización en su conjunto no está convencida de que éste es el mejor camino, y no existe un sponsor que esté dispuesto a aportar recursos para llevar a cabo una prueba piloto, el ejercicio será completamente inútil. Sin embargo, si consideramos a este libro como un “panfleto” para crear conciencia, y no como una Biblia para ahondar en los detalles específicos de una adopción ágil, creo que es bastante aceptable.

Conclusiones

¿Cómo mejorar la productividad, calidad y satisfacción del cliente en nuestros proyectos? Agile for Dummies es un corto pero muy accesible libro que nos ofrece una introducción acerca de una de las técnicas de administración de proyectos más populares y exitosas de los últimos tiempos. Aprender acerca de esta filosofía nos dará la posibilidad de entenderlo, para posteriormente, aplicarlo a nuestro dominio específico – ¡no necesariamente el desarrollo de software! – y llegar a una solución que realmente funciona. Después de todo, si es implementado correctamente, ágil puede ser una gran manera de aprovechar las oportunidades de negocio, ya que permite abordar muchos de los retos de una organización con prioridades cambiantes, hace que el proceso de diseño sea más colaborativo entre diferentes áreas y enfoca a los miembros del equipo hacia la meta trazada por el negocio.

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Los Sopranos dan con la Tierra-Media

09/04/2015

Leisure [Icon By Buuf]  Entretenimiento.

[Westeros] NO es más oscuro ni más depravado que nuestro propio mundo. La historia está escrita con sangre. Las atrocidades en la Canción de Hielo y Fuego, sexuales o de cualquier otra índole, palidecen en comparación con lo que puede encontrarse en cualquier buen libro de historia.

George R. R. Martin (n. 1948). Escritor y guionista estadounidense de literatura fantástica, ciencia ficción y terror.

Hace algunos ayeres, a través de la muy entrañable serie animada Dungeons and Dragons (1983), fui expuesto por primera vez a la así denominada fantasía medieval: historias de héroes y villanos que incluyen caballeros, princesas, bosques encantados, dragones, trolls, enanos y otras criaturas, razas y lugares encontrados en el folclor Europeo. Claramente, este subgénero de la literatura de ficción es uno de los más populares alrededor del mundo: basado en las leyendas del Rey Arturo, los cuentos de los Hermanos Grimm o la obra de J.R.R. Tolkien, éste ha sido aceptado e incluido en nuestro acervo cultural. A partir del 2001, las series cinematográficas del Señor de los Anillos, El Hobbit y Harry Potter terminaron por demostrar que las adaptaciones de este género no sólo son populares entre públicos de todas las edades, sino que también pueden llegar a ser extraordinariamente redituables.

En 1996, el escritor norteamericano George R. R. Martin publicó El Juego de Tronos, primer volumen de una serie de novelas denominadas como la Canción de Hielo y Fuego. Dicha serie es una de las más ovacionadas de los últimos tiempos, habiendo sido nominada o ganando los premios Hugo, Nébula y Locus desde 1996 hasta el 2011, año en el que se publicó el quinto de siete libros planeados. Gracias al éxito de estos libros y la popularidad e inmensas ganancias generadas por las superproducciones de Hollywood antes mencionadas, en 2007 los productores David Benioff y D. B. Weiss convencieron a los ejecutivos de la cadena de televisión HBO, iniciando su adaptación a una serie dramática que ahora es considerada como una de las mejores de todos los tiempos. Titulada como el primer libro de la serie, Juego de Tronos (2011) ha sido universalmente aclamada, y año tras año, se lleva muchos de los premios otorgados por la industria de la televisión.

Un pequeño resumen

La historia se desarrolla principalmente en el continente de Westeros (Poniente en las sosas traducciones al Español), en un mundo en el que las estaciones pueden durar por décadas. Hace quince años, los lores Eddard Stark y Robert Baratheon, junto con el padre adoptivo de ambos, Jon Arryn, se rebelaron y derrocaron al rey Aerys Targaryen, nombrando a Robert como el nuevo rey y enviando a los dos hijos sobrevivientes de Aerys al exilio. En la actualidad, Eddard gobierna sus tierras al norte del continente, llevando una vida pacífica con su esposa e hijos, incluyendo a su hijo bastardo, Jon Snow. Cuando Jon Arryn muere inesperadamente, Robert acude a su antiguo hermano de armas para nombrarlo como la nueva Mano del Rey, para finalmente unirse a su corte en la capital del reino, King’s Landing. Al desentrañar la verdad sobre la muerte de Arryn, Eddard descubre un secreto que desencadenará una guerra civil. Mientras tanto, los hijos del rey Aerys, viviendo en el exilio en el vecino continente de Essos, traman su regreso.

Al mismo tiempo, Jon Snow viaja más al norte para unirse a la Guardia Nocturna, cuidando “El Muro”: una superestructura creada hace miles de años para separar a Westeros de “Los Otros”, una raza de demonios del hielo que alguna vez casi termina con la humanidad. Sin embargo, ha pasado tanto tiempo desde que fueron vistos por última vez, que la mayoría cree que sólo son un mito, reduciendo una honorable orden de caballeros a tan sólo un grupo de indeseables, incluyendo a violadores y criminales sentenciados a muerte. Así, el momento en el que ocurren estos eventos, se aproxima un terrible invierno y ambos continentes se verán envueltos en la intriga política, guerras y un antiguo mal que amenazará con destruir a toda la humanidad.

Pic: White Walker ~ io9.com

El verdadero peligro en el universo de la Canción de hielo y fuego: Aunque de momento su motivación es indeterminada, los Otros son una horda de humanoides de fantasmal apariencia que “irradian” frío de sus cuerpos y gracias a sus poderes mágicos, están convirtiendo poco a poco a Westeros en una tierra de zombis. (Fuente: io9.com)

¿Por qué es tan buena la serie?

La serie es muy interesante debido a su ambientación: éste es un mundo lleno de personajes, lugares y seres míticos que realmente nos creemos: todos tienen una rica historia de fondo con motivaciones muy válidas, convirtiéndolos en protagonistas complejos que llegamos a amar – incluso a los villanos. En lo que a la serie de televisión respecta, ésta es una superproducción a la par de Hollywood con actuaciones, dirección, y cinematografía tan impresionantes, que pueden considerarse a la altura de las obras maestras de Peter Jackson o Steven Spielberg.

Claro que la narrativa brilla al presentarnos qué ocurre cuando los elementos encontrados en los trabajos de ficción fantástica convencionales, tales como el príncipe encantador, la princesa de Disney, el pirata, el príncipe casanova y el villano megalomaniaco, chocan con la realidad. Así, al igual que en nuestro mundo, además de ser personajes tridimensionales, todos pueden morir, pues la vida no es una película. Los chicos buenos pierden, todos mienten y el amor… no lo conquista todo. Por ello, cuando uno de los personajes enfrenta su fin, realmente nos duele al lector y al televidente por igual. Aunque en Westeros existe la magia, ésta es incontrolable y muy peligrosa, por lo que es un elemento importante pero secundario a la trama principal. Por ejemplo: existen dragones, pero éstos no son dóciles criaturas que se comunican y colaboran fácilmente con los humanos, pues son equivalentes a los velociraptores de Jurassic World (2015): peligrosos depredadores que te arrancarán la cabeza si haces un movimiento en falso, y que deben ser confinados y manejados con mucho cuidado o representarán un riesgo para inocentes y enemigos por igual… incluyendo a su propio entrenador. En fin, la obra puede resumirse elocuentemente en “Los Soprano dan con la Tierra-Media”.

Por otro lado, el argumento describe cómo los personajes principales van madurando a través de los traumáticos eventos que acontecen durante la narrativa. Recordemos que en un mundo medieval, invariablemente nuestros héroes estarán sometidos al constante peligro de la enfermedad, la guerra, la violencia – incluyendo la sexual – y hasta la muerte. Así, tenemos a una inocente princesa que poco a poco se está convirtiendo en una futura reina, inteligente, cínica y manipuladora; un desorientado e idealista adolescente buscando probarse a sí mismo, que después de haber experimentado los horrores de la guerra y las delicias del amor, se está convirtiendo en todo un héroe de acción; y un pelmazo sabelotodo con mala reputación y gusto por el alcohol y las prostitutas que eventualmente, se ha transformado en un héroe byroniano. Pero esta misma incertidumbre y amenaza perpetua de morir tiene un duro efecto sobre las malas decisiones: desde dejar sueltos a tus dragones para vagar libremente por el campo, hasta casarse por amor en un mundo en el que las alianzas militares dependen de matrimonios arreglados, las consecuencias de estas metidas de pata pueden ser… catastróficas.

El futuro…

Para bien o para mal, la serie de libros a partir de la cual está basada la serie de televisión, todavía no está terminada. Esto es preocupante para la base de fans, pues Martin ya está a punto de alcanzar el “septimo piso”, y con cada día que pasa, más se acerca la posibilidad de quedarnos sin quién escriba un final para la serie. Sin embargo, no hay que desesperar, pues debido a la cercana colaboración entre Martin y los creadores de la serie de televisión, éste ya les ha compartido un esbozo de lo que está por venir, por lo que se espera que el sexto libro sea publicado en 2016 y la historia sea concluida al final de la octava temporada, alrededor del 2018.

Por ello, recomiendo ampliamente adquirir esta serie en Blu-Ray o DVD, pues incluyen “extras” como la historia y folclor propio de Westeros – algo importantísimo para los que no han leído los libros. Sólo una nota de caución: esta serie definitivamente NO es para niños: la violencia es brutal, el lenguaje es altisonante en extremo y por supuesto, las escenas de sexo… bueno, digamos que a raíz de esta serie, se ha definido el término sexposition (vagamente traducible a “sexposición”): mantener a los espectadores enganchados mediante la exposición de tramas complejas combinadas con tejemanejes sexuales explícitos.

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Adrenaline Junkies and Template Zombies

08/28/2015

Wizbook [Icon By Buuf]  Libros.

No existen los fracasos – sólo experiencias y tus reacciones a éstas.

Tom Gunnar Krause (1934 – 2013), cantante bajo-barítono y maestro de canto finlandés.

En el área de TI en general y el desarrollo de software en particular, es poco frecuente encontrar un “hombre orquesta” que pueda llevar por sí mismo proyectos complejos o de alta criticidad. Hoy por hoy, la industria requiere de equipos de trabajo compuestos por personal de diferentes áreas – gerentes, programadores, DBA’s, especialistas en dominio de negocio – quienes deben colaborar de manera efectiva para alcanzar los objetivos propuestos por la organización o proyecto. Sin embargo, aunque la literatura se enfoca a las habilidades individuales y cómo debe gestionarse el proyecto, muy pocos autores se han enfocado al tema de la cultura organizacional y cómo ésta puede entorpecer o apoyar al cumplimiento de estos objetivos.

Es así como “Adrenaline Junkies and Template Zombies: Understanding Patterns of Project Behavior” por Tom de Marco et al. nos presenta un compendio de 86 patrones de comportamiento – buenos, malos y el ocasional wtf – encontrados en nuestros proyectos y organizaciones. Es un libro dirigido a los practicantes del team leadership o project management, y aunque no es demasiado formal, las narrativas de cada uno de estos patrones nos permiten identificar si vamos por el buen camino, o si estamos cayendo en esas dinámicas de grupo en las que el resultado no será nada agradable. Los autores no se toman a sí mismos demasiado en serio, por lo que muchos que ya tenemos varios años en este negocio, recordaremos con una sonrisa aquellas “tragedias griegas” que hemos experimentado a lo largo de nuestra carrera. A continuación incluyo algunos de los patrones más valiosos que encontré en este ejemplar:

2. Rattle yer Dags: El equipo exhibe un sentido palpable de urgencia para determinar quién debe hacer qué para cuándo, y un deseo de llevar a cabo todas las acciones necesarias inmediatamente.

8. Contacto visual: La organización tiende a co-localizar al personal del proyecto cuando el trabajo es urgente y complejo.

31. Ritmo: El equipo establece un ritmo de trabajo mediante entregas en intervalos regulares.

33. Noche de Póker: Los empleados de toda la organización se reúnen para realizar actividades que no están vinculadas a sus funciones de trabajo.

56. Toda la atención: La participación de tiempo completo en un solo proyecto mejora el rendimiento individual.

66. Seelenverwandtschaft: La organización permite que un equipo particular deje fuera incluso las reglas más fundamentales de su proceso de desarrollo.

75. La puerta del refrigerador: De manera rutinaria, los miembros del equipo exponen los frutos de su trabajo para que los demás los vean.

78. Razones para el cambio: Se abren ventanas de oportunidad para cambios de alcance específicos durante todo el proyecto, usualmente alineados con los límites de iteraciones de desarrollo.

Es interesante ver cómo sin realmente proponérselo, los autores nos muestran que buena parte de los patrones positivos encontrados en el libro pertenecen a la filosofía ágil: si bien éstos son nombrados de diferente manera (por ejemplo, la “puerta del refrigerador” es mejor conocida como “radiadores de información” en el ámbito ágil), todos estos patrones permiten mejorar la productividad del equipo, mientras al mismo tiempo, facilitan elementos clave de la gestión de proyectos, como la comunicación, la propiedad compartida sobre los entregables y un mejor control del alcance del proyecto.

Por otro lado, el problema que tengo con el libro es que éste sólo describe la dinámica resultante, sin dar mayores explicaciones. Esto es especialmente aparente en los patrones negativos: aunque son muy jocosos – o mejor dicho, tragicómicos – la realidad es que una vez que nuestros proyectos tienden a permanecer en el lado negativo de las cosas, el lector tendrá que depender de su propia experiencia y habilidades para modificar el entorno de trabajo y prosperar, o mantenerse en un curso directo al desastre. Por ejemplo, uno de los capítulos que demuestra este punto es la “jerga de proyecto” o project-speak: palabras y frases que suenan inofensivas a primera vista, pero que disfrazan ideas nefastas:

CUANDO ELLOS DICEN: REALMENTE QUIEREN DECIR:
El calendario es agresivo. Estamos fritos.
Vamos a compensar la metedura de pata en las próximas iteraciones. Seguimos estando fritos.
Él es el hombre clave. Él está frito.
resumen ejecutivo versión de tira cómica
alto nivel que no es de verdad
acumulación rápida de personal (rapid staff buildup) si una mujer puede tener un bebé en 9 meses, trayendo 9 mujeres a bordo tendremos un bebé en un mes, ¿cierto?
Gerente de Proyectos Especiales gestiona su propio escritorio
Venimos del corporativo y estamos aquí para ayudar. (No necesita mayor explicación)
El trabajo continúa. No tenemos ni idea.
El tiempo lo dirá. No tenemos ni idea, y lo admitimos.
Esta ha sido una experiencia de aprendizaje. Realmente jodimos esto.
Una vez dicho esto… Todo lo que he dicho anteriormente eran tonterías.
código completo no probado
Estás facultado. (empowered) Te toca cargar con la culpa de esto.
fruta madura (low-hanging fruit) Algo que incluso [insertar nombre] no puede estropear.
Pongamos esto atrás y sigamos adelante. (significa lo mismo que cuando un político lo dice)
Ahora, toma mi consejo. Te supero en rango.
El código se ha vuelto inmantenible. Yo lo hubiera diseñado de otra manera.
Todavía estamos a 30,000 pies. Está en mi escritorio, sin tocar.
Bradley aquí es nuestro comodín. Bradley aquí es el idiota del proyecto.
Mantente en la misma página. Hazlo a mi manera.
mejor práctica inventado por las personas que no trabajan aquí y por lo tanto infinitamente superior a todo lo que hacemos
Apalanca las competencias básicas (core competencies). No hagas la parte difícil.
Hazlo fuera de línea. Haz que desaparezca.
Tienes un nuevo enfoque. Eres un imbécil.
Las pruebas han resultado ser un cuello de botella importante. Se mantienen encontrando errores.
liberación limitada liberación sin funcionalidad
Déjame clarificar lo que necesito ¡Vienen nuevos requerimientos!
Estamos considerando nuestras opciones. la única que tenemos.
Adrenaline Junkies and Template Zombies: Understanding Patterns of Project Behavior. Tom DeMarco, et al. (Dorset House, 2008).


Y… eso es todo con respecto a este tema: puede ser divertido conocer el significado real de aquellas frases usadas recurrentemente por el jefe o el cliente, pero ojeando a través del libro, es imposible encontrar cómo contrarrestar este lenguaje complicado y casi sin sentido (tip: es necesario demostrar honestidad y transparencia durante nuestras interacciones con otros, porque debemos entender que la deshonestidad crea incomodidad y duda entre aquellos con quienes estamos negociando; sin confianza o respeto mutuo sólo estamos postergando lo invetiable: una dolorosa ruptura). Por ello, Adrenaline Junkies debería considerarse como una serie de situaciones y anécdotas personales – historias de guerra si así lo queremos ver – pero de ninguna manera puede ser valorado como un libro con soluciones puntuales a una mala cultura corporativa afectando nuestros proyectos. Todo puede resumirse en “oh, sí; he pasado por esto antes”, pero jamás exclamaremos “Ahh, es por eso que este proyecto terminó en desastre…”

Así que, para aquellos que están iniciando sus carreras como gerentes o líderes de proyecto, será necesario buscar en otras publicaciones la razón de su falta de sueño y qué herramientas se requieren para coger al toro por los cuernos. Para los que ya tienen experiencia, es un buen retrato de lo que hemos tenido que soportar, y puede usarse como referencia para recordarnos cómo detectar aquellos olores que apestan nuestro proyecto, antes de que se conviertan en una historia de horror.

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Lecciones de vida de un astronauta

05/08/2015

Wizbook [Icon By Buuf]  Libros.

Yo no estaba destinado a ser un astronauta. Tuve que convertirme en uno.

Chris Hadfield (n. 1959), astronauta canadiense, primero de su país en viajar al espacio.

Para aquellos que no sepan quién es, Chris Hadfield es el primer ciudadano canadiense en el espacio exterior, después de haber completado un par de viajes en el ya retirado transbordador espacial, así como una estancia de alrededor de cinco meses en la estación espacial internacional. Él es mejor conocido por su extraordinariamente memorable interpretación de Space Oddity, del cantante británico David Bowie. Personalmente, recuerdo mucho más los videos en los que Hadfield describe los detalles de la vida en el espacio – que sin duda es brutal.

Pues bien, después de haber reunido casi 4,000 horas en órbita alrededor de la Tierra, Hadfield decidió escribir un libro basado en las experiencias que lo llevaron al éxito, titulado La guía de un astronauta a la vida en la Tierra (An Astronaut’s Guide to Life on Earth). A diferencia de otras obras autobiográficas, ésta nos da algunas ideas al respecto de cómo tomar la vida por los cuernos; es una especie de guía motivacional que puede ayudarnos en el día a día desde el punto de vista del que así se desee: trabajo, estudio, paternidad o actitud ante la vida. Lo mejor de todo es que este libro no ha sido escrito por una “celebridad” que heredó una gran fortuna o que haya triunfado gracias a un talento nato; éste es el trabajo de un ser humano que, habiendo nacido en el medio rural canadiense, logró a través de disciplina, esfuerzo, dedicación y una visión extraordinaria, alcanzar las estrellas.

Algunas lecciones de vida y trabajo

La parte autobiográfica me recuerda mucho a un libro que por ahí heredé de mis padres y que leí en mi infancia, titulado Sombras en las estrellas (1968), del escritor italiano Peter Kolosimo. Aunque aquél libro estaba más enfocado a los “misterios de la era espacial” – incluyendo referencias a astronautas prehistóricos, OVNIs, el viaje en el tiempo o mundos paralelos – gran parte de su contenido se basó en los hechos reales que ocurrieron durante los albores de la astronáutica (1942-1965), y lo que los primeros astronautas tuvieron que enfrentar para conquistar “la última frontera”. Así Hadfield nos da un buen recuento de lo que se necesita para ser un astronauta: me imaginaba que tenían que entrenar duro para ser considerados “el material adecuado“, pero es impresionante cuán difícil y por cuanto tiempo tienen que soportar este acondicionamiento físico y mental. Por otro lado, Hadfield presenta algunas reflexiones a lo largo y ancho del libro, que son perfectamente aplicables a cualquier persona, porque sí, éste trata acerca de la vida de un astronauta, pero el enfoque es sobre la vida en general. Estos son algunos de los consejos más importantes que me he encontrado:

• Tener una actitud. De acuerdo a la mecánica orbital, nuestra “posición” o “actitud” es la orientación con respecto a dos puntos; por ejemplo, nuestra nave espacial con relación con la Tierra y un satélite. La pérdida de posición es una propuesta peligrosa, pues podemos terminar a la deriva, perdidos y solos en el espacio exterior. Hadfield comenta que debemos pensar en una trayectoria de vida como el control de esta posición: es algo que necesitamos para mantenernos en el camino correcto para alcanzar nuestras metas. No siempre depende de nosotros llegar hasta ahí, pero podemos hacer todo lo que está en nuestro poder para que así suceda. En la vida, la pérdida de nuestra actitud – es decir, perder nuestro verdadero objetivo – es mucho peor que nunca llegar a nuestro destino.

• Apuntar al cero. Según Hadfield, “En cualquier situación nueva, ya sea un elevador o un cohete, es casi seguro que serás visto en una de tres maneras. Como un menos uno: activamente perjudicial, alguien que crea problemas. O como un cero: tu impacto es neutral y no inclinas la balanza en un sentido u otro. O serás visto como un más uno: alguien que activamente suma valor.” Sin embargo, si todo el tiempo estamos tratamos de ser un más uno y por casualidad nos enfrentamos a una situación en la que constantemente queremos de demostrar que somos el mero mero, con frecuencia nos convertiremos en el menos uno. Una mentalidad de “yo lo puedo todo” puede y va a fastidiar al resto del equipo o perjudicar a aquellos que dependen de nosotros. Por ello, la mejor solución es apuntar al cero: Seamos humildes, escuchemos otras propuestas, observemos el entorno. No seamos “gerentes obsesivos”: si sabemos lo que estamos haciendo, no tenemos que demostrarle a la gente que somos un más uno. Ellos ya lo saben.

• Aprovechar el pensamiento negativo. Como hemos reflexionado previamente, el optimismo desmedido puede ser mortal. Por ello, esperar lo mejor pero prepararnos para lo peor puede incluso mejorar nuestra confianza en nosotros mismos. ¿Cómo? Si siempre preparamos una contingencia ante cualquier eventualidad, nunca podrán agarrarnos como al Tigre de Santa Julia. La fórmula que recomienda Hadfield es siempre preguntarse: “¿Ahora qué me podría matar?” y aunque suene cansado vivir con paranoia todo el tiempo, al pensar qué podría salir mal, es posible adelantarse a cualquier problema antes de que éste se presente. Y así podremos “dejar que fluyan las cosas”, a sabiendas de que hemos hecho todo lo humanamente posible para enfrentar un imprevisto.

• Ser detallista. “Un astronauta que no se preocupa por los detalles es un astronauta muerto”, dice Hadfield: evitar desastres no se trata de tomar decisiones de vida o muerte de una sola vez; consiste en aprender y entender todos los detalles que pueden convertirse en un problema más grande. Un ejemplo para un astronauta es conocer las “negritas” – esas instrucciones probadas y vueltas a probar que componen el manual de reglas de vuelo de la NASA. Poner atención en los detalles – como pequeños síntomas de salud o los primeros signos de un problema con el auto – nos hacen progresivamente más seguros.

• Cuando la situación es crítica, la preparación lo es todo. No podemos esperar tener control de todo lo que sucede a nuestro alrededor. De hecho, el control es una falacia que ha quedado demostrada a lo largo de la cultura popular: un ejemplo muy claro lo vemos en la novela Parque Jurásico, de Michael Crichton, y que generó toda una franquicia de novelas, películas y hasta comics y videojuegos. Sin embargo, lo que sí podemos controlar, es a nosotros mismos – la clave es planear para alcanzar el éxito, pues de acuerdo a Hadfield, en casi cualquier situación hemos llegado al éxito o al fracaso incluso antes de empezar, dependiendo de nuestro nivel de preparación:

Esa es mi manera de abordar casi todo. Me paso la vida preparándome para jugar al “hombre cohete”. Visualizo el reto más demandante; visualizo lo que tendría que saber para hacerle frente; entonces practico hasta que llego a un nivel de competencia en la que me siento cómodo y siento que voy a ser capaz de realizar. Es lo que siempre he hecho, desde que decidí que quería convertirme en un astronauta en 1969 [a los 9 años de edad] y que un enfoque consciente y metódico a la preparación es la principal razón por la que llegué a Houston. Nunca dejé de prepararme.

Hadfield, Chris. (2015). “An Astronaut’s Guide to Life on Earth”. New York: Back Bay Books.

• Un buen liderazgo significa dirigir el camino, no intimidar a otras personas para que hagan las cosas a nuestra manera. Algunas personas son exitosas intimidando a la gente para que se ajuste a sus planes. Pero dirigir a través de la coerción significa que estamos construyendo nuestras habilidades de liderazgo sobre bases muy débiles. La mejor manera es demostrar el mejor camino, mediante un enfoque consensuado – el clásico “todos somos parte del mismo barco: ¿estás seguro que deberíamos tomar ese camino?” Así la gente nos seguirá porque quieren hacerlo, no porque deben hacerlo.

• Pon el pensamiento de grupo como la esencia del trabajo en equipo. La respuesta de cualquier integrante a “¿Qué puedo hacer para ayudar al equipo a llegar a su destino?” es muy simple: el equipo va primero. Generando un ambiente cordial basado en empatía y sentido del humor, es muy posible que todos vayan en la misma dirección, jalando parejo. Este punto se complementa con el párrafo anterior, ya que el líder puede ayudar a que se den las cosas al convertirse en uno más del equipo; alguien que primero pregunta “¿Ustedes qué creen que debamos hacer?” y luego permita que el equipo mismo resuelva los problemas que se le pongan enfrente. En palabras del propio Hadfield: “En última instancia, el liderazgo no se trata de actos de coronación gloriosa. Se trata de mantener a tu equipo enfocado en una meta y motivado para hacer todo lo posible para lograrlo, sobre todo cuando hay mucho en juego y las consecuencias realmente importan. Se trata de sentar las bases para el éxito de los demás, y luego retroceder y dejarlos brillar.”

Conclusiones

Mitad biografía, mitad libro de soft-skills, Mr. Hadfield nos adentra en el mundo de la exploración espacial, donde el trabajo en equipo y la preparación ayudan a lidiar con un estresante ambiente en el que una pequeña falla, por mínima que sea, puede resultar en víctimas humanas y millones de dólares tirados a la basura. Claramente, este es un relato de cómo uno de nosotros – geeks y nerds por igual – subió por la “cadena alimenticia” hasta sentarse literalmente en una nave espacial: debemos recordar que Hadfield no tiene una formación militar rigurosa, a diferencia de muchos de los astronautas de la era Mercurio, Géminis o Apolo. Personalmente, me gusta cómo este libro transmite dos mensajes: primero, que cuando queremos alcanzar nuestras metas, básicamente hay que recurrir a mucha preparación y trabajo duro. Segundo, que incluso un trabajo fantástico como ser astronauta no es tan diferente de lo que experimentamos día a día en nuestros empleos de “simples mortales”: hay buenos y malos jefes, compañeros de trabajo egomaníacos, papeleo difícil y tediosos procesos. En fin, un ejemplar muy recomendable, especialmente para aquellos que estudian o trabajan en el campo de las ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas. Sin embargo, cualquiera puede leer este libro, ya que es muy accesible para aquellos que no sean técnicos.

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El último anillo / The Last Ringbearer

02/06/2015

Wizbook [Icon By Buuf]  Libros.

Hasta que los leones cuenten con sus propios historiadores, los cuentos de cacería siempre glorificarán al cazador.

— Proverbio africano.

No soy muy adepto a la publicación de reseñas de libros de ficción, pues la experiencia de leer un libro no técnico es muy subjetiva, resultando en opiniones muy variadas: lo que para algunos es una lectura muy entretenida, para otros puede significar un “cuento soso” que vale más como combustible para el calentador de la casa. Sin embargo, el ejemplar que he terminado de leer recientemente me parece muy relevante, ya que le da un giro inesperado a la que para muchos, es una de las más grandes obras de la literatura fantástica de todos los tiempos: El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien.

Esta secuela informal de El retorno del Rey, titulada El último anillo (Inglés: The Last Ringbearer), ha sido escrita por el biólogo, paleontólogo y novelista de origen ruso Kiril Yeskov. En ésta, el autor nos narra la Guerra del Anillo desde el punto de vista de Mordor, bajo la premisa de que el relato de Tolkien no era más que basura propagandística escrita por Gondor, para justificar una guerra imperialista y genocida. Tan incómoda es esta interpretación de la historia, que la familia Tolkien ha prohibido su publicación en Inglés bajo el pretexto de infringir el Copyright – sin embargo, se le puede encontrar fácilmente en otros idiomas, incluido el Español.

La visión de los vencidos

En la historia original, Mordor es dirigido por Sauron, una entidad incorpórea y maligna que se manifiesta como un enorme ojo llameante; sus fuerzas están compuestas por repugnantes orcos, duendes y trolls. Al final, los ejércitos de Mordor son derrotados por los “pueblos libres” de la Tierra Media, incluyendo a los nobles elfos, los enanos, los hombres y los “árboles mágicos”, conocidos como ents, quienes después de muchas vicisitudes, logran restaurar el orden y todo lo que es bello en este mundo. Sin embargo, existen muchas interrogantes sin contestar en la novela y las películas; entre ellas la más importante: ¿Por qué luchaban los orcos para Sauron? Después de todo, la historia original cuenta que una coalición multicultural y multirracial, que incluía a hombres del Sur, buscaba destruir o esclavizar al resto del mundo tan sólo porque sí, sin un motivo aparente.

Yeskov nos proporciona su versión de los hechos: los elfos son seres petulantes, genocidas y arrogantes, que incitando a las dictaduras salvajes y reaccionarias de Gondor y Rohan – a quienes de hecho, los elfos consideran poco más que animales domésticos – buscan destruir a la naciente civilización mordoriana, la cual está a punto de iniciar una revolución industrial, significando el fin de la “era mágica”. Por otro lado, nos damos cuenta que “orco” era un peyorativo destinado a los hombres extranjeros, así como los romanos denominaban “bárbaro” a todo aquél que no fuese parte de su civilización.

Espera, ¿qué?

Así es, resulta que los orcos, trolls y sureños, no eran estúpidas bestias cobardes… sino hombres de diferente etnia de la de los demás medianos. Esto cambia por completo la historia, pues en vez de una epopeya que describe la lucha entre humanos y horribles monstruos mitológicos, nos topamos con un relato que narra un choque de civilizaciones, donde aquellos a quienes considerábamos como los “buenos”, son en realidad un montón de supremacistas que deshumanizan y vilifican a aquellos que son diferentes:

Pic: Bioshock Infinite's xenophobia illustrated


Es nuestro deber sagrado mantenernos vigilantes ante las hordas extranjeras. Aunque este póster del videojuego Bioshock Infinite fue diseñado para parodiar el racismo y xenofobia de los villanos de la historia, éste representa fielmente el sentir de la población norteamericana de origen europeo, durante buena parte de los siglos 19 y 20. Sobra decir, que el juego y la imagen generaron muchísima controversia. (Fuente: kotaku.com)

De acuerdo al autor, Gandalf es el verdadero monstruo aquí, pues mediante su “solución final al problema mordoriano”, busca socavar la ciencia y tecnología de Mordor y sus aliados del Sur, ya que según él, la ciencia “destruye la armonía del mundo y seca las almas de los hombres”. En contubernio con los elfos, quienes aspiran a convertirse en los “amos del mundo”, hacen el intento de exportar su democracia… ¡ajem! digo, inculcar su estilo de vida basado en la magia, al resto de la Tierra Media. Por el contrario, Barad-Dûr es descrita como “esa increíble ciudad de alquimistas y poetas, mecánicos y astrónomos, filósofos y médicos; el corazón de la única civilización en la Tierra Media que apuesta por el conocimiento racional y valientemente lanza su tecnología apenas adolescente contra la antigua magia.”

Es así como conocemos a los protagonistas de esta historia: un médico de campaña y un explorador mordorianos, quienes tienen la nada envidiable tarea de destruir un objeto mágico para poner fin a la ocupación élfica y cambiar el destino del mundo, mientras los restos de su civilización luchan una guerra de guerrillas para mantener los últimos “brotes de razón y progreso” frente a la embestida de los “pueblos libres” de la Tierra Media. Por otro lado, se hará un pequeño repaso sobre algunos de los personajes encontrados en la obra original, como Éowyn, Aragorn, Saruman y Faramir. Aquí no existen los negros y blancos absolutos encontrados en la obra de Tolkien; por el contrario, es posible descubrir una mayor profundidad entre estos personajes, algo típico de obras como Juego de Tronos. Lamentablemente, otros tantos personajes – como ciertos hobbits, quienes en la narrativa original eran prácticamente los protagonistas de la historia – son despachados en un par de líneas; algo que también considero correcto, pues con mayor regularidad de lo que creemos, muchas figuras heroicas resultan ser totalmente falsas o en el contexto general de las cosas, aportaron menos de lo que la historia “oficial” nos hace creer.

Conclusión

Aunque una parte de la novela se vuelve extraordinariamente densa, siendo algo acostumbrado entre los novelistas rusos, en general el libro es muy ameno. De hecho, muchos de los pasajes son ciertamente divertidos, pues aquellos que hayamos leído los libros o disfrutado de las películas, encontraremos muchísimas referencias a la fuente original. Mezclando realismo y magia al mismo tiempo, la historia a veces parece un documental escrito por algún historiador – para bien o para mal, Yeskov es un científico – sin embargo eso no le resta a la obra, por lo que la recomiendo ampliamente. Una advertencia, sin embargo: para los fans acérrimos de Tolkien, favor de mantener su distancia, pues este relato va a atacar todo su sistema de creencias y les va a caer como un gancho al hígado.

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Team Geek

10/04/2012

Wizbook [Icon By Buuf]  Libros.

En la larga historia de la humanidad (y del tipo animal, también) los que aprendieron a colaborar e improvisar más eficazmente son los que han prevalecido.

Charles Darwin (1809 – 1882), naturalista inglés, padre de la síntesis evolutiva moderna.

Humildad, respeto, confianza. Este es el lema del libro Team Geek: A Software Developer’s Guide to Working Well with Others (Una guía de desarrolladores de software para trabajar bien con los demás), escrita por Brian W. Fitzpatrick y Ben Collins-Sussman. En éste, los autores identifican los pilares de comportamiento indispensables para trabajar y colaborar efectivamente con otras personas. En una interesante y amena lectura, nos recuerdan que si bien individualmente uno puede sobresalir al codificar bits y bytes, en la actualidad el desarrollo de software es un juego de equipo donde para alcanzar el éxito es necesaria la colaboración constante con otros desarrolladores, equipos de trabajo y hasta los clientes mismos, por lo que una relación disfuncional entre éstos siempre terminará en un producto que cojea de algún lado: ya sea un sistema “perfecto” que nadie usa o un proyecto que aunque vaya de acuerdo al tiempo y costo planeados, termina por ser cancelado.

El libro es relativamente corto pero muy informativo, introduciéndonos al hecho de que los días de gloria cuando un sólo programador podía hacer de hombre orquesta han llegado a su fin; ahora todo requiere de equipos de trabajo que invariablemente colaboran con personal no-técnico. También nos presenta los tres principios que se detallarán en los siguientes capítulos:

• Humildad. No eres el centro del universo. No eres omnisciente ni infalible. Debes estar abierto a la superación.

• Respeto. Genuinamente te importan aquellos con quienes trabajas. Los tratas como seres humanos y aprecias sus habilidades y logros.

• Confianza. Crees que los demás son competentes y harán lo correcto, y estás de acuerdo en dejarlos manejar cuando sea apropiado.

… recordándonos que casi cualquier conflicto social, grande o pequeño, en última instancia se origina en la falta de humildad, respeto o confianza entre una o varias partes. Y esto trasciende al equipo inmediato, los colaboradores fuera del equipo, la organización misma e incluso los usuarios finales de nuestra labor. Aunque en teoría estas cualidades son lo que un ser humano reflejaría por sentido común, la realidad es que el ego, la poca recepción a la crítica, el miedo al fracaso y la impaciencia pueden terminar por destruir cualquier apertura en este sentido.

El libro demuestra que una persona con pensamientos negativos de este tipo poco a poco va influyendo en el resto del equipo, permeando en la psique del grupo al punto de sólo atraer a personas con la misma forma de pensar. De entre los muchos ejemplos que manejan los autores, uno de los más representativos es el desarrollo del kernel de Linux:

Cuando un equipo se inicia por un grupo de pelmazos furiosos, el esfuerzo tiende a atraer más y más individuos de la misma especie. Algunos proyectos que no vamos a mencionar aquí (como la comunidad del kernel Linux) son ejemplos de estas interminables disputas, golpes de pecho y apuñaladas por la espalda. El equipo puede lograr una gran cantidad de trabajo terminado, pero la eficiencia global de su funcionamiento es dudosa.

Team Geek. Fitzpatrick & Collins-Sussman. (O’Reilly, 2012).

Por ello, debemos fomentar una cultura que promueva la comunicación, colaboración y trabajo en equipo, donde la responsabilidad sea compartida por todos y el éxito o fracaso no sea atribuible a alguien en particular; donde el líder se maneje por el ideal de liderazgo subordinado y los elementos negativos – no necesariamente malos programadores, sino los divos, las manzanas podridas y en general, gente venenosa – sean removidos del equipo oportunamente para que no distraiga y afecte negativamente el desempeño de los demás.

Trabajando con gente y organizaciones venenosas

Por más que intentemos generar un ambiente colaborativo y apliquemos nuestros mejores conocimientos y experiencia para lograr un liderazgo subordinado, siempre existirán personas o empresas con las que simplemente, no es posible trabajar. Dos de los capítulos más importantes del libro tienen que ver con personas y organizaciones venenosas, cómo identificarlas y cómo lidiar con ellas. En cuanto a las manzanas podridas, creo que la mayoría ya hemos sufrido su nada agradable compañía más temprano que tarde, por lo que sólo incluyo algunos de los tips que los autores del libro consideran como más efectivos en estos casos:

• Tener una declaración de misión visible en todo momento, para mantener al equipo enfocado en cuáles son sus metas y cuáles no lo son.

• Establecer una etiqueta adecuada en torno a las discusiones de correo electrónico. Mantener registro de éstos y hacer que los recién llegados los lean.

• Documentar la historia del proyecto: no sólo la historia de código, sino también las decisiones de diseño, correcciones de errores importantes y cualquier incidencia detectada anteriormente.

• Colaborar con eficacia. Utilizar el control de versiones, mantener los cambios de código como incrementos pequeños y revisables y extender la responsabilidad del producto a todo el equipo para evitar la territorialidad.

• Tener políticas y procedimientos claros para corrección de errores, pruebas y liberación.

• Agilizar la entrada para los recién llegados.

• Mantener decisiones basadas en el consenso, pero también tienen un proceso de resolución de conflictos cuando el consenso no pueda ser alcanzado.

• No permitir que lo “perfecto” se vuelva enemigo de lo bueno.

• No alimentar a los trolls.

• Si nada más funciona, a veces es necesario tirar las manzanas podridas a la basura.

Por otro lado, hay instituciones donde la cultura organizacional es “menos que ideal”. De hecho, existe en la red un gracioso pero acertado meme que representa las estructuras de algunas de las empresas de tecnología más importantes del mundo:

Organizational Charts


Amazon es la típica empresa burocrática con empleados, supervisores, gerentes, subdirectores, directores y el CEO; Google usa una estructura matricial mientras Facebook utiliza una estructura proyectizada con “conexiones” de acuerdo al proyecto; en Microsoft cada área es independiente una de la otra, existiendo terribles rivalidades entre ellas; todo lo que ocurre en Apple gira en torno al CEO en turno (en su momento, Steve Jobs) mientras que Oracle son dos empresas en una: el área de ingeniería que prácticamente no existe y el área legal, que es la que consume casi todos los recursos y personal de la empresa. (Fuente: bonkersworld.net)

Aunque no es tema de este post definir por qué o por qué no funcionan estas estructuras organizacionales, son bien conocidos por todos los efectos que tienen en nuestros proyectos: desde interminables reuniones y cadenas de correo para validar y resolver bugs, hasta incontables luchas de poder o paranoia corporativa que culminan en la restricción de cualquier salida a Internet y la prohibición de cualquier medio electrónico de almacenamiento – incluyendo MP3, iPods y hasta celulares. Para estos casos, los autores recomiendan algunos tips que ellos mismos denominan como manipulación organizacional, que en términos generales se resumen a “si no encuentras un camino, constrúyelo tú mismo”. La mejor explicación proviene de un inspirador post publicado en el blog de Chade-Meng Tan, ingeniero de desarrollo en Google, también referenciado en el libro:

Los nuevos empleados de Google (que denominamos “Nooglers”) a menudo me preguntan qué me hace tan eficaz en lo que hago. Les digo medio en broma que es muy simple: hago lo correcto para Google y para el mundo, y luego me siento a esperar a ser despedido. Si no me despiden, he hecho lo correcto para todos. Si me despiden, este fue el empleador incorrecto para trabajar desde un principio. Así que, en cualquier caso, yo gano. Esa es mi estrategia de carrera.

— Chade-Meng Tan, ingeniero de desarrollo en Google.

Aunque no es la verdad de la vida, este libro contiene buenos tips que nos ayudarán a colaborar con gente difícil o que no es del ambiente tecnológico, para trabajar de forma más armoniosa. Incluso en aquellas instancias donde nos topemos con manzanas podridas, siempre existirá la manera de darles la vuelta o ayudarlos a alinearse con el resto del equipo, pues en algunos casos, son gente que ni siquiera se da cuenta que molesta a otros. Incluso en aquellas organizaciones complicadas donde la burocracia reina o es necesario lidiar con jefes incompetentes, existen buenas opciones para seguir trabajando sin tanto desgaste. Recomiendo esta lectura no tanto porque nos ayude a dar un salto en productividad de un día para otro, o facilite cambiar el status quo de la noche a la mañana; sino porque es una buena introducción a los valores que uno debería poseer en el trabajo. Y esto, porque como bien mencionan en el libro: Lo que en última instancia te asegurará el éxito o destruirá tu carrera es qué tan bien colaboras con los demás.

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Agile Estimating and Planning

08/15/2012

Wizbook [Icon By Buuf]  Libros.

Si le dices a la gente a dónde ir, pero no cómo llegar hasta ahí, te sorprenderán los resultados.

George S. Patton (1885 – 1945), General militar norteamericano.

Agile Estimating and Planning de Mike Cohn es una de las lecturas más importantes de la bibliografía ágil que todo ScrumMaster, líder o practicante debería leer. Escrito por uno de los fundadores del Scrum Alliance, este libro posee herramientas cuantitativas concretas para estimar, planear, dar seguimiento y pronosticar el avance de un proyecto ágil. Dispersos en cada capítulo, se muestran ejemplos prácticos de los temas mostrados, indicando cómo poner en práctica las técnicas descritas en un proyecto real, incluyendo consejos basados en la experiencia del autor. Finalmente, el último capítulo nos muestra mediante un caso de estudio todos los conceptos manejados a lo largo del libro, demostrando cómo funciona la planeación ágil desde el levantamiento inicial de requerimientos hasta la fecha final de entrega.

Por qué falla la planeación tradicional

El primer capítulo da en el clavo: el 66% de los proyectos de desarrollo de software sobrepasan el costo inicial; el proyecto promedio excede en 100% el calendario original y el 64% de las características del producto terminado raramente o nunca son utilizadas. ¿Por qué ocurre esto? El autor nos da algunos puntos a considerar:

• Planeamos por actividad, no por característica. La planeación tradicional se basa en la finalización de actividades individuales, en vez de considerar la entrega de funcionalidad completa. Debido a la dependencia entre actividades, si una de éstas no se termina a tiempo, la latencia se disemina al resto del plan, terminando en un retraso general.

• Consideramos el multitasking como algo natural. Nada más lejos de la realidad: está científicamente comprobado que los seres humanos sólo podemos llevar a cabo dos tareas al mismo tiempo; a mayor número de tareas, menor la eficiencia debido al cambio de contexto. Si planeamos asumiendo que los desarrolladores podrán lidiar con cinco tareas simultáneamente, nos llevaremos un chasco al darnos cuenta que terminarán hasta un 24% más de lo que tomarían realizar secuencialmente estas tareas:

Multitasking vs. Productivity


Gráfica que muestra el porcentaje de tiempo dedicado de acuerdo al número de tareas concurrentes. La máxima productividad se alcanza al realizar dos tareas a la vez; con más de dos se pierde demasiado tiempo al hacer el cambio entre una tarea y otra. De acuerdo a la gráfica, si una tarea tarda 8 horas en realizarse, dos tareas equivalentes de manera concurrente se terminarían en 14 horas. Haciendo multitasking con tres tareas al mismo tiempo el tiempo total sería de 28 horas (contra 24 de realizarse secuencialmente), con cuatro tardaríamos 50 horas (vs. 32) y con cinco tardaríamos hasta 70 horas para un esfuerzo que secuencialmente tardaría 40 horas en terminarse. (Fuente: Codefriendly.com)

• Las características del producto no son priorizadas. Un problema al realizar una planeación por capas (por ejemplo: base de datos, lógica de negocio, interfaz de usuario) es que asumimos que todas las tareas se llevarán a cabo. Si llegamos a un punto crítico durante el desarrollo, el equipo terminará por dejar fuera la funcionalidad que tardaría más tiempo en implementarse, entregando funcionalidad incompleta por características más fáciles de realizar que probablemente el usuario jamás utilizará.

• Se ignora la incertidumbre. De acuerdo al autor, “…Ignoramos la incertidumbre acerca del producto y asumimos que el análisis de requerimientos condujo a una especificación completa del producto. Suponemos que los usuarios no cambiarán de opinión, no refinarán sus requerimientos ni tendrán nuevas necesidades durante el período cubierto por el plan.” De hecho, estadísticamente hablando, el tiempo final de duración de un proyecto siempre estará desfasado entre un -40% y un +60% de la estimación inicial.

• Las estimaciones se vuelven compromisos. Muchos líderes o gerentes de proyecto proporcionan una fecha de terminación parecida a “entregaremos todo alrededor del 30 de Septiembre” dando la apariencia que TODO quedará listo para el 30 de Septiembre, cuando hubiese sido más sabio decir “terminaremos entre el 15 de Septiembre y el 15 de Octubre”.

Para adaptarse y darle la vuelta a estos problemas, en ágil un proyecto es considerado como una sucesión de nuevas capacidades y conocimiento; las capacidades son aquello que puede plasmarse como trabajo terminado mientras que el conocimiento nos permite entender acerca del producto y el proyecto en sí. Esto se traduce en mayor conocimiento acerca de la dinámica del equipo, los riesgos o las tecnologías usadas. Así entonces, al establecer y revisar los objetivos del proyecto, es importante recordar que la precisión de un plan disminuye rápidamente a medida que nos alejamos más allá de lo que sabemos en este momento. Por ello, un proyecto está en riesgo si su planificación no incluye la necesidad de levantar la cabeza, observar los cambios – ya sea porque nos dimos cuenta que una tecnología era más difícil de lo que esperábamos o una “funcionalidad sencilla” resultó ser un esfuerzo “épico” – y hacer los ajustes correspondientes. Lo que se necesita es una elaboración progresiva del plan. Los equipos ágiles logran esto mediante la planificación en tres horizontes distintos: la liberación, la iteración, y el día a día. Las relaciones entre estos horizontes de planificación (y otros) se ilustran en la cebolla de la planeación:

The planning onion


La cebolla de la planeación. Los equipos ágiles usualmente operan en las tres capas interiores: liberación, iteración y el día a día. (Fuente: informit.com)

El resto del libro se enfoca a explicar las técnicas utilizadas para llevar a cabo la planeación sobre estos tres horizontes, incluyendo conceptos tales como historias de usuario, días ideales, velocidad, priorización y técnicas puntuales como la Tasa Interna de Retorno, el Modelo Kano de Satisfacción del Cliente o la Planeación Predictiva Continua.

Conclusiones

Esta lectura es imprescindible para todos aquellos que quieran entender el qué y el cómo de conceptos tales como burndown bar chart y spike o que quieran perfeccionar sus habilidades para gestionar un proyecto ágil. Lo recomiendo ampliamente ya que sin las técnicas descritas en el libro, un ScrumMaster o líder novato puede perderse completamente al planear y llevar a cabo el correcto seguimiento de un proyecto ágil; especialmente si el resto del equipo no ha manejado una metodología de este tipo con anterioridad o el proyecto es de alta criticidad.