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Cinco signos característicos de una mala paternidad que resultan ser buenos para los niños

08/29/2012

Wizdoc [Icon By Buuf]  Tips & Tricks.

Family holding hands

(Fuente: More4Kids)

Tus hijos son el regalo más grande que Dios te ha dado, y sus almas la mayor responsabilidad que pondrá en tus manos. Tómate tu tiempo con ellos, enséñales a tener fe en Dios. Sé una persona en quien ellos puedan confiar. Cuando seas viejo, nada más que hayas hecho habrá importado tanto.

Lisa Wingate, oradora, columnista y autora norteamericana.

Mis hijos ya alcanzaron la edad de uno y cuatro años, y el más pequeño ya está empezando a caminar, aunque todavía se cae con relativa frecuencia. Esto ha significado entre otras cosas, poner más cuidado con los puntos peligrosos de nuestro hogar – como enchufes, puertas, escalones y hasta objetos aparentemente inofensivos como cubetas y jergas mojadas – ya que les gusta aventurarse por todos lados y si no se les pone la debida atención, cuando uno menos lo espera el mayor ya cerró una puerta desde afuera mientras el más pequeño ya está metido en el closet buscando qué meterse a la boca.

Y es que esto de la educación de los niños puede ser todo un reto, pues si buscamos que “algún día sean astronautas”, debemos contenernos ante la tentación de nalguearlos cuando cometen travesuras, porque está científicamente comprobado que a mayor número de golpes, jalones o pellizcos, menor será la probabilidad de que alcancen el éxito durante su vida adulta. Fue así como me topé con este artículo escrito por Cezary Jan Strusiewicz y encontrado en el sitio Cracked donde nos muestra algunos ejemplos de mala paternidad que ¡sorpresa! resultan ser buenos para la crianza de los niños, ya sea porque mejoran su salud o su madurez emocional y social. Con mi propia traducción, lo presento a continuación:

Cualquiera que haya crecido en los años 80 sabe que la crianza de los niños solía tener otro significado. Las alergias eran poco frecuentes, los niños vagaban por los suburbios en bicicleta y las aventuras sin supervisión adulta se daban a la vuelta de la esquina. Los niños que crecieron en los años 90 no podían salir de casa sin que se les diera un discurso acerca del peligro de acercarse a extraños y se les suministrara una dosis extra de vitaminas, por si acaso.

Pero resulta que hay algunas cosas que los padres flojos o negligentes hicieron bien. Tales como…

5. Discutir con los hijos

“¡Porque yo lo digo!”

Todo padre acaba diciendo esto, ya sea le guste o no. ¿Cuál es la alternativa? ¿Sentarse ahí a debatir con tu hijo de 11 años de edad acerca de los méritos de un nuevo camión de juguete o un tatuaje de ellos en la frente representándolos apuñalando a un policía?

No, en estas situaciones lo mejor es rápidamente plantarse y dejar en claro quién es el jefe. Discutir con ellos por todo sólo socavará tu autoridad y convertirá a tus hijos en belicosos, malcriados delincuentes. Además, ¿que podría ganarse al discutir con un niño?

El sorprendente beneficio:

En realidad, la ciencia dice que estas discusiones proporcionan excelentes oportunidades para que tus hijos practiquen sus habilidades de razonamiento, discusión y negociación. Así que, mientras estén usando argumentos racionales y calmadamente te expliquen su punto de vista, no te conviertas inmediatamente en el perro alfa y termines la conversación con un “porque yo lo digo”. Tu deseo de tener una discusión en realidad podría salvar a tus crías de una vida ahogada en el alcohol y las drogas, de acuerdo a investigadores de la Universidad de Virginia.

En un estudio con 157 niños de 13 años de edad a lo largo de un periodo de dos años, descubrieron que los adolescentes que aprendieron a valerse por sí mismos e inteligentemente argumentaron su punto de vista, más tarde podrían usar esas habilidades en otras situaciones. Especialmente contra el coco de los padres en todo el mundo: la presión de los compañeros.

Resulta que la persuasión es algo muy útil en un ambiente escolar, especialmente en lo que respecta a declinar un golpe de heroína durante el recreo. En el estudio, aquellos niños que dominaron las artes de la argumentación al practicar primero con sus padres, eran un 40% más propensos a decir “no” a todo tipo de vicios, mientras que aquellos que eran constantemente acallados por sus padres respondían a la mayoría de las malas influencias con un tímido “Sí, seguro, no importa…”

La cuestión es que el mundo está lleno de padres con imagen de tipo rudo que insisten en que sus hijos aprendan a pelear, sabiendo que algún día tendrán que enfrentarse a un matón o bully. Tal vez incluso papá se pondrá los guantes de boxeo y llevará al niño al sótano para enseñarle cómo lanzar derechazos. Pero ¿cuándo fue la última vez que escuchaste de padres que hacen lo mismo con el combate verbal? Ya sabes, que le enseñen a sus hijos cómo ganar argumentos por la misma razón – que seguramente necesitarán en el patio de recreo. Diablos, te apostamos a que los argumentos verbales eran mucho más comunes en tus años formativos que las peleas a puñetazos. Así que, ¿por qué no las practicamos?

4. Dar a los niños caramelos regularmente

Todo el mundo sabe lo perjudicial que el azúcar refinado es para los niños. No sólo es adictiva, sino que también pudre los dientes y es la causa principal de la epidemia de obesidad infantil, que apesta, porque niños gordos son lo peor. Los padres que frecuentemente dan dulces a sus hijos deberían saltarse las bicicletas de montaña y las consolas de videojuegos y directamente comprarle a sus descendientes ataúdes extra-grandes para cuando inevitablemente caigan muertos a la edad de cuarenta. ¿Cierto?

El sorprendente beneficio:

Vamos a ser muy claros en esto: No estamos diciendo que los dulces no van a matar a tu hijo, sino que los niños que comen dulces regularmente pueden acabar siendo mucho más saludables que los que no lo hacen. Al menos esas fueron las conclusiones de los investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana después de un estudio de cinco años… que básicamente se redujo a rellenar de azúcar un montón de niños pequeños, preadolescentes y adolescentes.

Los investigadores estudiaron a más de 11,000 niños de 2 a 18 años que fueron divididos en dos grupos. Un grupo fue alimentado con dulces y chocolate por alrededor de 4 gramos por encima de su ingesta diaria recomendada de azúcar, mientras que los otros niños no recibieron dulces en absoluto (teniendo que mantenerse en una dieta constante de lástima y burla por parte del primer grupo). A pesar de la cantidad casi insignificante de dulces que se les proporcionaron, los resultados del estudio mostraron que estadísticamente, la brigada caramelo tendía de 22 a 26 por ciento a ser menos propensos al sobrepeso que los niños criados con zanahorias y agua vegetariana.

Las buenas noticias no terminan ahí. Los niños que montaban el dragón azucarado también tenían menores niveles de una proteína relacionada a enfermedades del corazón y otros padecimientos crónicos, lo que va en contra de todo el así llamado sentido común de la nutrición saludable. Sin embargo, los resultados sólo aplicaron a los dulces típicos de azúcar y no al chocolate, por ninguna otra razón más que la vida es arbitraria e injusta.

Sin embargo, estos hallazgos no dan una luz verde para que los padres conecten a sus hijos a intravenosas llenas de azúcar y digan que sus obligaciones parentales están hechas. Lo que el estudio mostró en realidad fue que consumir frecuentemente cantidades moderadas de azúcar durante un largo período de tiempo puede tener efectos muy positivos en un cuerpo joven. Esto no tendrá ningún significado, sin embargo, si no sujetas a tu hijo a una dieta equilibrada o haces que patee una pelota de vez en cuando.

3. Dejar que jueguen en la tierra

Cuando eras niño, ¿alguna vez te gritaron por no ensuciarte lo suficiente? ¡Claro que no! Todo era “¡Salte del lodo, vas a arruinar los zapatos nuevos!” y “¡No te comas ese gusano, vive en la caca!”

Claro, todo padre entiende que los niños tienen una necesidad imperiosa de jugar al aire libre, pero esto debe hacerse en un ambiente controlado, donde los niños estén a salvo de las fuerzas malignas de la Madre Naturaleza y sus microorganismos que viven en la suciedad. A una edad bastante temprana, los niños no tienen ni siquiera cráneos correctamente formados, mucho menos sistemas inmunológicos lo suficientemente fuertes. ¿Y vas a dejar que jueguen entre agujas intravenosas, tenias y Dios sabe qué más? Si no fuera por los antibióticos modernos, la causa principal de muertes infantiles probablemente serían las rodillas raspadas.

El sorprendente beneficio:

Jugar entre la suciedad puede hacer que tus niños sean más inteligentes, eviten la depresión y se salven de enfermedades futuras. ¡Apostamos a que no te lo esperabas!

La mayoría de nosotros no puede encender la televisión sin ver a una mujer bien arreglada rogando porque compremos sus germicidas antisépticos para proteger a nuestras familias de la enfermedad… como si fuésemos los chicos malos si no lo hiciéramos. Lo que la bien peinada señorita de Lysol no nos está diciendo es que la exposición a la tierra – verdadera tierra, polvo y suciedad – es lo que expone a los niños a una bacteria llamada Mycobacterium vaccae, los chicos buenos del mundo bacteriano.

En un experimento, un grupo de ratones que fueron alimentados con suciedad conteniendo M. vaccae podían navegar laberintos complejos al doble de rápido que otros ratones. Otro estudio realizado por la Universidad de Bristol encontró que las bacterias también hicieron que los cerebros de los ratones secretaran más serotonina, que es la hormona de la felicidad. Esto explica por qué los hippies se ven tan contentos. Aparte de la hierba claro está.

Pero incluso el contacto con bacterias sin poderes mutantes puede ser muy beneficioso para los niños, ya que prepara su sistema inmunológico para manejar los desafíos más grandes por venir. Es el mismo principio de los argumentos verbales que tratamos anteriormente – todo se trata de practicar, en esta ocasión por su sistema inmunológico. Mientras más patógenos tenga que combatir un bebé antes de alcanzar 2 años de edad, menor será la posibilidad de que desarrolle problemas de salud como asma, enfermedades coronarias o trastorno obsesivo-compulsivo.

2. Permitir juegos peligrosos

La banda sonora de todo niño jugando es una voz adulta diciendo “¡Bájate de ahí!” o algo por el estilo (por ejemplo, “¡Te vas a sacar un ojo!” o “¡No puedes fumar eso!”). Ese es el sonido que los adultos hacen cuando te subes al techo con la intención de ver si puedes patinar para saltar y zambullirte en la piscina.

Los investigadores se refieren a esto como “juego peligroso” – cualquier forma de juego con un riesgo de daño físico, generalmente realizado al aire libre sin supervisión de un adulto. Por lo tanto, trepar árboles, andar en bicicleta, patinaje, lucha libre, saltos mortales y lucha con mapaches son todas formas de juego peligroso. Es el tipo de diversión que los padres de hoy en día encuentran difícil de conceder, porque requiere dejar que los niños salgan de nuestras protecciones, cercas y bardas. Después de todo, ¿cuántos niños mueren al año por trágicas lesiones relacionadas a estos juegos?

El sorprendente beneficio:

Sí, en realidad sabemos cuántos niños mueren al año debido a juegos peligrosos, y esos números son muy altos… en la escala de mentiras. En general, las lesiones sufridas por los niños debidas a caídas y volteretas casi nunca resultan en un daño permanente, con la muerte ocurriendo básicamente nunca. Las contusiones y fracturas son comunes, pero son un pequeño precio a pagar teniendo en cuenta el resultado final: proteger a los niños de fobias paralizantes durante su vida adulta.

Psicólogos de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología claman que los niños expuestos a estímulos tales como altura o altas velocidades a edad temprana tienen menos probabilidades de temerles a medida que crecen… sobre todo si se lesionan en el proceso. Así es: enfrentas cara a cara la lesión en el tobillo y te das cuenta que no es el fin del mundo. Así que a partir de entonces, la escalera parece menos atemorizante. De hecho, al exponerse a formas más y más peligrosas de juego, los niños están haciendo básicamente lo que los médicos entrenados recomiendan a los pacientes que tratan de superar sus miedos – una forma de “terapia cognitivo-conductual de la ansiedad”.

Es fácil olvidar que el juego es una forma de aprendizaje – es por eso que lo hacemos. Y toda “motivación suicida” que los niños tienen en el patio de recreo parecen ser un imperativo evolutivo destinado a familiarizar a nuestros jóvenes con el mundo real y los potenciales peligros que posee, específicamente para que puedan lidiar con ellos más tarde en la vida. Las lesiones sólo son parte del proceso.

Así que al final, parece que los padres tendrán que tomar una decisión: ¿Quieren pagar por el tratamiento de fracturas de huesos y moretones de sus hijos, o por su psicoterapia? Puede que primero quieras consultar con tu proveedor de seguro médico.

1. Forzar obsesivamente actividades extracurriculares

Hemos pasado una buena parte del tiempo en este artículo burlándonos de los padres sobreprotectores, dando la impresión de que realmente sólo tienes que dejar a los niños ir y que la naturaleza siga su curso. Parece obvio – después de todo, ¿qué es peor que aquellos padres que obligan a sus hijos de 5 años de edad a tomar clases de tenis, violín y gimnasia, en vez de dejarlos ser sólo niños? Ves estos niños pasando horas al día practicando y te imaginas que un día simplemente se quebrarán para unirse a algún culto satánico.

En realidad hay un término para este tipo de crianza opresiva: “cultivación concertada“. Y al igual que un verdadero cultivo, requiere que tu hijo se coma una montaña de mierda. Como respuesta a esta obviamente errónea tendencia, la “crianza campera” ha comenzado a ser cada vez más popular.

El sorprendente beneficio:

El término “crianza campera” es en realidad muy acertada, porque al igual que las “gallinas camperas”, son puras mentiras.

Un estudio titulado “El Niño ‘Apresurado’: Mito vs. Realidad” de la Universidad de Maryland concluyó que programar todo el día de un niño puede ser muy estresante y molesto… para los padres. Los niños, en cambio, aparentemente prosperan emocionalmente gracias a programas deportivos y de arte, y aman cada segundo de ello. Entre niños de 9 y 12 años de 43 familias, los que habían participado aproximadamente dos horas al día en actividades organizadas eran más activos y maduros socialmente, poseyendo mayor autoconfianza que los niños dejados solos para explorar el mundo por sus propios medios.

Participar activamente en los juegos de tus niños no necesariamente significa vigilarlos constantemente – así como con el dulce, la clave está en la moderación. Dicen que un niño no debería participar en más de dos actividades después de la escuela a la vez, y que los padres deberían ser cuidadosos de no cansarlos. Si el niño parece molesto, es enteramente posible que le guste el fútbol, pero no le gusta escuchar tus quejidos sobre cuán constantemente debes llevarlo a la práctica de fútbol.

Porque los niños muy probablemente estarán bien. Son más resistentes de lo que creemos.

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Papá por segunda ocasión

04/11/2011

Surprise [Icon By Buuf]  Personal

Después de 38 semanas de embarazo, una amenaza de aborto mientras yo me encontraba fuera del país y el hecho de que el niño nunca se encajó en el canal de parto, ya tuvimos a nuestro segundo hijo este viernes 8 de abril:

Jared Uzziel

Jared Uzziel, de 2 días de edad.

Habiendo nacido a las 9:05 AM, pesando 2.950 Kg y midiendo 48 cm de longitud, es un poco más pequeño que nuestro primer hijo pero costó más trabajo porque también tuvieron que hacerle una cesárea a mi señora. En esta ocasión el que se lleva un zape es el anestesiólogo porque después de 9 intentos no encontraba el punto para ponerle la epidural y obvio, le dejó un montón de piquetes de aguja en la espalda.

Pues bien, durante las próximas semanas tanto mi señora como los dos niños estarán con mi suegra, pero trataré de pasar con ellos el mayor tiempo que me sea posible.

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Y porque los verdaderos hombres hacemos hombres…

11/23/2010

Surprise [Icon By Buuf]  Sorpresa!

My second Cherub

El segundo querubín.

Un varoncito programado para venir a este mundo entre el 15 y 17 de abril del 2011.

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6 sorprendentemente malvados actos de los que los bebés son capaces

02/17/2010

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

[Merol (1)!]

Nunca olvides que comparado con un adulto, todo bebé es un genio.

Eleanore Marie Sarton (1912 – 1995), poeta, novelista y autora de memorias estadounidense.

Desde hace ya tiempo me he vuelto fan de algunos sitios en Internet donde publican listas. Éstas incluyen temas como "Los 10 videos musicales más bizarros" o "Los 5 hechos de la Segunda Guerra Mundial más aceptados (Que resultaron ser una flagrante mentira)". Uno de estos sitios llamado Cracked, publica con regularidad este tipo de listas, donde lo más interesante es que realizan una mezcla de humor con información científica. Son tan buenos estos artículos que ocasionalmente llegan vivales que se fusilan sus posts, como el que realizó el periódico El Universal hace más de un año pero que le resultó en un tiro por la culata.

En fin, entre los artículos de aquél sitio, me topé con uno denominado "6 sorprendentemente malvados actos de los que los bebés son capaces" (título original: 6 Shockingly Evil Things Babies Are Capable Of), escrito por Kathy Benjamin. Me pareció excelente por dos motivos: primero, que en efecto los bebés nos pueden agarrar con los pantalones abajo por lo perversos que pueden llegar a ser. Segundo: el artículo tiene un giro de la historia que provocó que se me pusiera la carne de gallina. ¿La razón? Soy zurdo – más adelante sabrán el por qué de mi reacción. Bueno, con traducción de mi cosecha y un poco de adaptación a nuestra idiosincrasia, que lo disfruten:

Como cualquiera que se haya topado con bebés en estado salvaje puede atestiguar, ellos son bolitas holgazanas de engaño y codicia. Puede que aquellos de nosotros que ya nos ponemos de pie y nos sentamos para defecar no seamos la Madre Teresa de Calcuta, pero resulta que ya teníamos un buen trecho recorrido desde que balbuceábamos y nos orinábamos encima.

Si, a menos que actualmente seas un sociópata, es muy probable que fueras lo peor de ti mismo antes de que dijeras una sola palabra. ¡Así lo dicta la ciencia!

#6 Mentir

Parece una locura que un infante humano que apenas puede funcionar sea lo suficientemente astuto como para mentir para salir de apuros, pero es cierto. Siendo bebé eras tan malcriado que empezaste a mentir incluso antes de que pudieses hablar. Los científicos han encontrado que a la edad de tan sólo seis meses, el mini-tu ya hacía "falsos llantos" y "risas forzadas" para lograr atención. Los bebés son tan buenos en ello que mienten y luego pausan brevemente para escuchar si alguien está respondiendo a sus lágrimas de cocodrilo, antes de empezar de nuevo.

Tal vez más sorprendente es el hecho de que, cuando saben que han cometido una falta, los pequeños demonios distraerán a sus padres para evitar ser atrapados. Llorar por atención no es algo tan terrible, porque recibir atención positiva te hace sentir bien. ¿Pero llorar para causar una distracción? Eso significa que el escurridizo, chillón bebé SABE que ha hecho algo malo y quiere ocultarlo. Antes de que aprendan a defecar sin ayuda, los bebés ya saben cómo inventar excusas.

¿Por qué hice eso?

Mentir es considerado una parte importante del desarrollo infantil. Una vez que puedes hablar, tus mentiras se hacen cada vez más complejas y creíbles, y los primeros intentos no-verbales pueden ayudarnos a distinguir los tipos de mentiras con los que podemos salirnos con la nuestra.

De acuerdo a la ciencia, mentir no es algo que ocurra cuando un bebé es corrompido por la televisión, sino que se trata de comportamiento humano normal. De hecho, decir la verdad es lo que debemos aprender. La mayoría de nosotros comenzamos a sentirnos mal al decir mentiras alrededor de la edad de cuatro, una vez que somos lo suficientemente grandes para entender aquellas historias con moraleja que nuestros padres nos cuentan. Así que lo único que se interpone entre tú y una vida criminal es "El niño y el lobo".

#5 Racismo

No es un misterio por qué actualmente tratas mejor a la gente atractiva: Tú quieres meterte en sus pantalones. No había razón para discriminar a las chicas feas cuando eras un bebé, ¿Cierto? Falso. Resulta que has estado favoreciendo a las guapas desde que el doctor te nalgueó por primera vez. En un estudio llevado a cabo durante el 2004, en el campo de "hacemos que los bebés hagan cosas extrañas", un científico británico hizo que algunos bebés observaran dos fotografías. Una de ellas tenía a una mujer atractiva, y la otra a una mujer no atractiva. De todos estos bebés (todos ellos con edad máxima de siete días de nacidos), casi el 100 por ciento observó por mucho más tiempo las fotografías con gente "atractiva" que aquellas con gente "no atractiva".

Pero esto no termina aquí. En aquellos primeros meses, los bebés podían mirar durante el mismo tiempo a una persona atractiva de otra raza que una persona igualmente atractiva de su misma raza. Pero después de unos cuantos meses, incluso si se les mostraba una supermodelo con un color de piel diferente, el bebé la podría ignorar completamente. Si a un bebé blanco se le mostraban dos fotografías de gente asiática de cualquier nivel de belleza, el bebé las miraría por el mismo periodo de tiempo, para después aburrirse y mirar hacia otro lado. Para ese bebé blanco, todos los asiáticos son iguales. En serio.

¿Por qué hice eso?

Supervivencia. En general, la gente atractiva tiene características más "normales" y por lo tanto, mejores genes. Al quedarte viendo con tus grandes ojos azules a la persona más guapa de la habitación, estás asumiendo que es tu mami, o al menos tienes la esperanza que al tirar encanto lograrás que ella te adopte. Al ser criado por alguien saludable tendrás una mejor oportunidad de vivir para ver llegar tu primer cumpleaños. El bebé-racismo tiene sentido desde una perspectiva evolutiva: Es importante que conforme madures sepas quién es la gente de tu tribu… pero ¿y esa tribu vecina? De acuerdo a estos estudios, lo único que debes saber es que no se parecen a ti. ¿Sus rasgos individuales? Irrelevantes en tu pequeña y racista mente de bebé.

#4 Desobediencia

Desde el momento en que los bebés pueden entender técnicas de comunicación básicas, le dan a todo el mundo un gran "jódanse". Todos ustedes han visto a bebés haciendo berrinches; gritando y pataleando, olvidando que en cualquier momento podrías aplastar sus pequeños y frágiles huesos con tus manos de adulto.

Los berrinches no sólo se derivan de no obtener lo que quieren, sino también por negarse a hacer cosas. Los bebés incluso se resistirán a hacer cosas que en realidad quieren o les gusta hacer, al parecer sólo porque son pequeños canallas. "No" es una de las primeras palabras más comunes habladas por los niños y algunas veces pueden ocupar por completo su vocabulario, hasta tres meses antes de que digan alguna otra palabra.

¿Por qué hice eso?

La desobediencia es una manera en que los bebés se definen a sí mismos. Empiezan a darse cuenta que son individuos independientes del mundo y que tienen sus propios pensamientos, deseos y acciones. Cuando naciste, tus padres te dejaban en la cuna y caías dormido. Pero unos meses más tarde se te ocurre, ¿Y si no te sientes cansado? ¿Qué pasaría si ELIGES no ir a dormir? ¿Y si te negaras y expresaras tu disgusto?

Y es importante recordar que este tipo de negativismo-infantil no sólo está restringido a las cosas que el bebé no quiere hacer. El bebé puede empezar a quejarse cuando intentas dormirlo y no está cansado, pero también puede quejarse cuando lo sacas de la cuna. Y cuando intentes alimentarlo, mecerlo o tratar de reconfortarlo te apartará por el simple hecho de que estás haciendo algo. El bebé tiene el control, y debes someterte.

#3 Drogarse

Eres un buen padre. Estas haciendo lo mejor que puedes para criar a tu pequeño y de momento, piensas que estás haciendo un buen trabajo. Entonces una noche, dejas a tu bebé en la cuna como de costumbre, pero en vez de quedarse dormido, se sienta y empieza a golpear su cabeza contra la cuna una y otra vez. Fuerte. Estas tan sorprendido que no se te ocurre hacer algo, o tal vez seas un padre desnaturalizado y quieras ver hasta dónde llega tu bebé con esto, cuando después de un minuto todo termina y tu pequeño e inocente angelito se duerme rápidamente. ¿Qué diablos pasó?

Tu bebé no es el único. Comenzando alrededor de los nueve meses, antes de dormir muchos infantes se golpean la cabeza contra algo sólido hasta 80 veces por minuto. Las tandas pueden durar desde unos minutos hasta algunas horas. No están enojados, no están tratando de obtener algo; al parecer ellos están lastimándose a sí mismos por ninguna razón obvia, aparte de querer joder con tu frágil e insomne cerebro paterno.

¿Por qué hice eso?

Se siente extraordinariamente bien, y es lo más cercano que el bebé puede hacer para ponerse un pericazo (a menos que en verdad seas un padre de segunda). El aumento de adrenalina que el niño obtiene por un poco de dolor induce una feliz, calmada y relajante sensación seguida del agotamiento. No les importa si protestas, y no les importa si hay algún daño. Ellos sólo quieren esa nueva dosis de adrenalina, y se darán golpes en la cabeza toda la noche para conseguirla.

Pero ellos pueden dejarlo cuando quieran. Totalmente.

#2 Robar

Imaginen esto: Un tipo se da cuenta que su vecino o hermano tiene algo que él quiere. Un reloj o un automóvil. Este tipo lo quiere, así que engaña, miente y manipula hasta que eventualmente, su vecino o hermano se siente lo suficientemente miserable como para darle el reloj. El estafador obtiene lo que quiere. ¿Cómo llamarían a eso? Hurto, probablemente. Ahora, visualicen el mismo escenario, pero imaginen que un pequeño e insignificante bebé lo está haciendo. ¿Cómo llamarían a eso? Así es: un robo adorable, y los bebés lo hacen todo el tiempo.

Si ven algo que les gusta, harán todo lo necesario para obtenerlo. Ellos gritarán seguramente, pero también pueden golpear su cabeza, lastimándose a sí mismos para que sus padres se sientan mal. Un chichón en la cabeza y de pronto todas las galletas y juguetes son para el bebé, y mamá los estará arrullando con: "¿Ya estas mejor muñeco?"

Este comportamiento de autoflagelación y manipulación usualmente comienza antes de los seis meses y puede continuar hasta bien entrada la infancia. Durante sus berrinches, los bebés se golpearán y morderán a sí mismos, y algunos niños contendrán su respiración por tanto tiempo que incluso pueden desmayarse. Esta manipulación emocional, no es de extrañarse, es muy efectiva.

¿Por qué hice eso?

Los niños no tienen un entendimiento complejo de la propiedad de otras personas hasta que alcanzan algunos años de edad. Desafortunadamente, un entendimiento de la propiedad PERSONAL viene mucho antes. En pocas palabras, para un bebé todo es suyo. El concepto de quitarle cosas no tiene sentido. Si esto es MIO y lo quiero AHORA, ¿Por qué no lo puedo tener? Ya que todo es tuyo por derecho, no hay nada malo en hacer lo que haga falta para tenerlo de regreso. Y si para ello requieres desmayarte con tal de tener tu condenado chupón de vuelta, que así sea. ¿Qué te importa? Tan sólo eres un pequeño bebé estafador.

#1 Matar

Por algún tiempo, los científicos sostuvieron la teoría de que la gente zurda pudo haber iniciado como gemelos en el útero. Su razonamiento era que en una pareja de gemelos, uno tiende a ser diestro y el otro zurdo. Factores genéticos y de crecimiento también pueden definir el uso de la mano, pero en muchos casos no la podían explicar por completo. Tal vez esos zurdos fueron el resultado de uno de los gemelos sobreviviendo al combate de jaula que representa el desarrollo fetal.

No fue hasta los ultrasonidos e intrépidas cámaras capaces de sobrevivir en el útero, que los científicos descubrieron que su corazonada era correcta. Más o menos. Estaban en lo correcto en el sentido de que la mayoría de los zurdos alguna vez habían sido gemelos. Pero no solo se quedaron ahí: ahora los científicos piensan que de manera absurda, una de cada ocho personas comenzaron como dos chícharos en una vaina. Por supuesto, sólo una de 70 personas tiene de hecho, un gemelo. Así que, ¿Qué pasó con tu gemelo? Lo asesinaste y luego lo absorbiste en tu cuerpo. Sí, ¿Esas historias de adultos encontrando dientes creciendo en sus hombros? No son leyendas urbanas.

¿Por qué hice eso?

Porque eres ruin y malvado.

[Merol (2)!]

No en realidad. Lo más probable es que tú solo eras el feto más saludable. O acaparaste toda la sangre si es que compartían la placenta. O creciste más rápido y literalmente dejaste a tu hermano sin espacio. Si los embarazos múltiples son realmente tan comunes como todo parece indicar, evolucionamos de esta manera por una razón. Realizar el intento con dos fetos para ver cuál de ellos sobrevive es un excelente plan, evolutivamente hablando. Desafortunadamente, traer gemelos es muy peligroso para la madre, implicando que nuestra mejor apuesta como especie era dejar que un gemelo terminara por matar al otro durante el desarrollo temprano. Otra razón por la que los zurdos son un siniestro grupo siniestro de gente.

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¡No! ¡Niño malo! ¡Fap! (Periodicazo en la trompa)

11/06/2009

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

Todos los padres quieren tener niños inteligentes. Esta investigación demuestra que evitar el castigo corporal y corregir el mal comportamiento de otras maneras pueden ayudar a lograrlo.

Ya sabía desde hace tiempo que al criar a los niños, siempre es mejor primero hablar con ellos y sólo como último recurso ponerles sus kates. Especialmente porque mi papá era psicólogo, y de acuerdo a su forma de ser y de pensar, a los niños siempre se les debe inculcar la "suave firmeza": darles a entender de la mejor manera posible que algo está mal, nunca regañándolos y siempre de manera calmada pero firme. El nos enseñó a mi hermano y a mi que lo peor que uno puede hacer como padre es encabronarse y gritarle a los niños o peor aún, golpearlos.

Y resulta que tenía toda la razón, y con creces. De acuerdo a un estudio realizado por los doctores Murray Straus y Mallie Paschall, a los niños a los que se les aplican castigos corporales – en pocas palabras las nalgadas, pellizcos y manazos – tienen coeficientes intelectuales más bajos que los de aquellos niños que no fueron castigados de esta manera.

En dicho estudio explican que aquellos niños que nunca recibieron castigos corporales tenían IQs con 5 puntos más altos que los de aquellos que sí los sufrieron. Así entonces según comenta el autor del estudio, "… la frecuencia con la que los padres nalgueaban a sus hijos hacía la diferencia. Cuanto más los nalgueaban, tanto más lento el desarrollo de la capacidad mental del niño. Sin embargo, incluso pequeñas cantidades de nalgadas hacían la diferencia."

Así que hay que armarse de paciencia y evitar en lo posible pegarle a los chamacos. En este momento muchos pensarán: "si wey, pero ¿cómo corrijo a esta criaturita del Señor que no se está quieto por más que hablo con él?" Bueno, hay un interesante libro, denominado Enseñando auto-disciplina a los niños, en la casa y en la escuela del Dr. Thomas Gordon. Ahí nos dan algunos buenos tips que vale la pena intentar:

• Los niños no se portan mal. Ellos no están tratando de hacer algo malo, sino que están tratando de hacer algo por ellos mismos. El "mal comportamiento" está en la mente del adulto, no en la del niño.

• Encontrar alternativas para cambiar el comportamiento del niño. Por ejemplo, preguntarle qué es lo que necesita o buscar la manera de modificar el ambiente para enriquecerlo y evitar su aburrimiento; por el contrario también puede ser necesario empobrecerlo para calmar al niño. Ejemplo de esto último sería apagar luces y evitar ruidos para que sea más llevadera la "hora de ir a dormir".

• Indicarle al niño de manera neutra – sin acusar o evaluar sus acciones – que su comportamiento nos está afectando negativamente. Por ejemplo, "Cuando la TV tiene un volumen muy alto, no puedo platicar con tu mamá".

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O en este caso, cuando pintas la sala, la tele y tu ropa y la de tu hermano, haces llorar a mamá y a papá. (Fuente: stopthefwds.com)

• Es necesario hablar con el niño antes que sus acciones se conviertan en un problema. Hay que tratarlos como "adultitos" porque a final de cuentas, los niños son más inteligentes de lo que uno cree. El detalle consiste en saber cómo dirigirse a ellos.

• Finalmente, de acuerdo a Gordon, ni el control autoritario ni la permisividad son la clave para el desarrollo de una alta autoestima en los niños. Un modelo de interacción en la que los padres hacen firmes pero razonables demandas, que son aceptadas como legítimas por los niños, aunadas a que los padres dejen un margen de elección y control en manos de ellos, conforman el patrón de control con mayor probabilidad de fomentar una alta autoestima.

En el mismo libro se menciona que "… el IQ promedio de niños en familias democráticas aumentaron hasta en 8 puntos sobre la media, mientras el IQ de niños con padres permisivos permaneció sin cambios y el IQ de niños con padres autoritarios disminuyó ligeramente". Ouch, esto refuerza los resultados del estudio del Dr. Straus, y nos dice que no hay que ser unos jijos con ellos, tampoco ser demasiado blandos y siempre ser equilibrados. Algo así como "si te compro esa bicicleta, pero antes quiero ver esas calificaciones".

Ya para terminar, hay un programa que luego pasa en la TV llamado Niñera S.O.S. donde presentan a niños que son unos verdaderos monstruos: escuincles que se tiran al piso y hacen berrinche; otros que le pegan al papá o le escupen a la mamá y "nomás de onda" le pegan a sus hermanos o dicen improperios. Mi señora y yo vemos ocasionalmente el programa, y la conclusión a la que siempre llegamos es que en la mayoría de las veces esos niños guerrosos tienen algo en común: son el resultado de la ausencia de los padres, ya sea física o mental. Así que si llegamos del trabajo y nos ponemos a ver la televisión mientras ignoramos a las crías, no nos sorprenda que al rato que les pidamos arreglar su cuchitril nos salgan con un "¿Y yo por que?"

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100 Cosas que tus hijos probablemente nunca conocerán

07/30/2009

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.
Hace tiempo publiqué un post donde incluía las diez cosas que nuestros bisnietos no recordarán y otras tantas que tendrían presentes en su día a día. Continuando un poco con esta tendencia, me topé con un artículo en Wired donde describen las 100 cosas de las que nuestros hijos probablemente nunca se enterarán. A diferencia del primer post donde se presentaban los símbolos de nuestra generación, aquí se muestran principalmente tecnologías, gadgets y productos que incluso hoy ya alzaron los tenis. Tomados y traducidos del artículo original:

    Entretenimiento audio-visual

  1. Insertar una cinta VHS en una videocasetera (VCR) para ver una película o grabar un programa.
  2. Películas en formato Súper-8.
  3. Reproducir música en una cinta de audio usando un estéreo personal (o Walkman). Vean que pasa cuando se le da un Walkman a un adolescente actual.
  4. El número de canales que no sobrepasen un dígito único. Quién no recuerda aquellos tiempos en que en México sólo existían Televisa e Imevisión.
  5. Definición estándar en la televisión, con TVs de rayos catódicos (CRT) llenando la mitad de la sala.
  6. Televisiones con sintonizador rotatorio y sin control remoto.
  7. Doblaje en tiempo real.
  8. Cartuchos de 8 pistas.
  9. Discos de vinilo. Incluso los DJs de hoy usan laptops o CDs.
  10. Cintas Betamax.
  11. El MiniDisc.
  12. El Laserdisc.
  13. Buscar la señal de radio y escuchar la estática entre las estaciones (los sintonizadores digitales y el radio de alta definición están haciendo desaparecer este concepto.)
  14. El radio de onda corta.
  15. Películas 3-D con lentes en rojo-y-verde.
  16. Ver programas y películas en TV de acuerdo a un horario fijo. Tivo y Sky+ están lentamente destruyendo este concepto.
  17. Que existía algo antes del ‘reality TV
  18. Computadoras y videojuegos

  19. Cables. Todavía no han estirado la pata, pero falta poco.
  20. El chillido de un módem conectándose.
  21. El zumbido de una impresora de matriz de puntos.
  22. Discos de 5.25 y 3.5 pulgadas, Zip Discs e incontables formas de almacenamiento.
  23. Usando jumpers para configurar IRQs.
  24. DOS (Disk Operating System)
  25. Terminales accediendo una mainframe.
  26. Pantallas de color verde (o ámbar) sobre fondo negro.
  27. Ajustar el volumen del reproductor de cintas para que un juego de computadoras se cargue, esperando por siglos a que lo haga.
  28. Conectar en ‘daisy chaining‘ dispositivos SCSI y asegurarse de que todos tengan un ID diferente.
  29. Contar en kilobytes.
  30. Preguntarse si podemos hacer una actualización de RAM para nuestra computadora.
  31. Soplar el polvo de un cartucho NES esperando a que cargue esta vez.
  32. Voltear un PlayStation para tratar de que cargue un juego.
  33. Joysticks.
  34. Tener que borrar archivos para recuperar espacio en el disco duro.
  35. Realizar un boot de la computadora desde un disco floppy.
  36. Grabar una canción en un estudio (ahora se usa una lap con micrófono y n-mil aplicaciones de edición de audio).
  37. La Internet

  38. El NCSA Mosaic.
  39. Encontrar información en una enciclopedia.
  40. Usar un atlas de carreteras para llegar de A a B.
  41. Realizar transacciones bancarias sólo cuando está abierto el banco (ahora existen los portales por Internet y el famosísimo SPEI).
  42. Comprar sólo durante el día, de lunes a sábado.
  43. Directorios telefónicos y la Sección Amarilla.
  44. Periódicos y revistas hechas de árboles muertos.
  45. Lograr obtener un dominio que consista de palabras reales.
  46. Llenar una orden a mano, ponerla en un sobre y enviarla por correo.
  47. No saber exactamente que están haciendo y pensando tus amigos en cualquier momento dado (la era pre-Twitter).
  48. Llevar correspondencia con cartas reales, especialmente aquellas escritas a mano.
  49. Búsquedas por Archie.
  50. Búsquedas por Gopher.
  51. Concatenar y UUDecodificar cadenas binarias de Usenet.
  52. Privacidad.
  53. El hecho de que las palabras generalmente no tienen núm3r0s.
  54. La ortografía correcta de frases en vez de acrónimos de tres letras: TQM, LOL, OMG, WTF.
  55. Esperar muchos minutos (¡e incluso horas!) para descargar un archivo.
  56. El tiempo antes de los botnets y vulnerabilidades de seguridad debido a PCs conectadas y encendidas todo el tiempo.
  57. El tiempo antes de las redes de computadoras.
  58. Cuando ‘spam’ era un producto alimenticio – o incluso un sketch de Monty Python.
  59. Gadgets

  60. Máquinas de escribir.
  61. Introducir rollos de película en la cámara: la de 35mm puede seguir pateando, ¿pero qué tal el APS o los discos?
  62. Enviar negativos para que sean procesados.
  63. Tener impresiones físicas de tus fotografías.
  64. Radios de banda ciudadana.
  65. Perderse. Con GPS integrado en cada vez más teléfonos celulares, tu localización está a sólo un click de distancia.
  66. Teléfonos con marcador rotatorio.
  67. Máquinas contestadoras.
  68. Usar un marcador (láser, generalmente) para recalcar información en un mural.
  69. Teléfonos de paga.
  70. Teléfonos con campanas en ellos.
  71. Máquinas de fax.
  72. Aspiradoras con bolsas para recolectar el polvo.
  73. Todo lo demás

  74. Tomar turnos para escuchar una estación de radio, o para escoger una cinta, para que todos la escuchen durante un viaje largo (la era anterior al Walkman, iPod, iPhone).
  75. Recordar el número telefónico de alguien.
  76. No saber quien te está llamando al teléfono.
  77. Ir al Blockbuster o Videocentro para rentar una película.
  78. Juguetes apropiados para niños menores a 3 años.
  79. Que LEGO sólo sea una caja con bloques de diferentes tamaños, con la ocasional rueda, ventana o puerta.
  80. Esperar la premiere en la televisión de una película después de haber sido estrenada en los cines.
  81. Depender del segmento de 5 minutos en el noticiero nocturno para saber los resultados del béisbol/ fútbol/ americano.
  82. La caligrafía.
  83. Los días anteriores al "estado paternalista" (Nota: esto puede ser verdad en los Estados Unidos, donde tienen cada vez mayor dependencia hacia su gobierno para que los rescate de sus múltiples metidas de pata; en México y el resto de Latinoamérica – excepto Cuba, Venezuela y Bolivia – es exactamente todo lo contrario: en el caso mexicano esto comenzó desde 1988 y se le llama Neoliberalismo).
  84. Que Starbuck sea un hombre.
  85. Que Han dispare primero.
  86. ‘Obi-Wan nunca te dijo lo que pasó con tu padre.’ Ellos ya vieron (verán) el Episodio III, así que ya no hay nada más que saber.
  87. Kentucky Fried Chicken, en oposición a KFC.
  88. Tablas de trigonometría y logaritmos.
  89. ‘No sé para qué se usa una regla deslizable…’
  90. Encontrar libros en un catálogo de tarjetas en la biblioteca.
  91. Albercas con trampolines.
  92. Barras de chocolates Hershey en envolturas de papel estaño.
  93. Deslizar la envoltura exterior de un Kit-Kat, colocándolo en la palma de la mano y aplaudir para que haga un ruido fuerte. Luego deslizar el dedo debajo de la envoltura de papel estaño para romperse el dedo.
  94. Una barra de Maratón (también conocida como Snikers en el Reino Unido).
  95. Tener que abrir el seguro de la puerta del automóvil manualmente.
  96. Escribir un cheque.
  97. Ver fuera de la ventana durante un viaje largo.
  98. Patines de cuatro ruedas, en vez de blades.
  99. Efectivo.
  100. Bibliotecas como un lugar para adquirir libros, en vez de ser un lugar para usar Internet.
  101. Gastar toda tu mesada en el arcade o chispas del centro comercial.
  102. La revista Omni.
  103. Un diccionario físico – ya sea para ortografía o por definiciones.
  104. Cuando ‘geek’ y ‘nerd’ significaban lo mismo.

Por pura probabilidad, la mayoría de los que están leyendo este post han conocido menos del 30% de estos puntos (es decir, aquellos nacidos después de 1980). Para los que nacieron entre 1965 y 1980 es posible que emitan un pequeño suspiro de nostalgia. Por otro lado, personalmente me alegra un poco que algunos de estos fenómenos/ artículos/ tecnologías hayan desaparecido o estén al borde de la extinción, como es el caso de las reglas de cálculo, los nodos Gopher o los lentísimos módems externos de 56 kbps.

A final de cuentas todo se trata del enorme cambio tecnológico y social que hemos sufrido durante los últimos 20 años y cómo la electrónica de consumo y particularmente Internet y la Web 2.0 han redefinido nuestros estilos de vida. Siendo así las cosas, seguramente continuaremos por el mismo camino donde la única constante es el cambio. Eso sí, quisiera saber: ¿Dónde está mi jetpack?

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La Carretera / The Road

07/24/2009

Wizbook [Icon By Buuf]  Libros: Ficción.
Normalmente no incluyo en el blog críticas de libros de ficción, enfocándome en escribir reseñas sobre publicaciones de ingeniería de software o temas técnicos. Sin embargo, en esta ocasión haré una excepción debido a lo bueno que me ha parecido el libro que ha consumido mucho de mi tiempo libre en estos últimos días, hasta que lo terminé ayer por la noche.

Empezando por el autor: Cormac McCarthy es uno de esos escritores cuya redacción te gusta o te cae en el hígado. Del prefacio (con traducción de mi cosecha):

La prosa es esencialmente McCarthy: escueta, desolada, sin emociones; dejando fuera vocabulario y puntuación innecesarios (él mismo reconoció como un mal necesario incluir puntos para denotar el final de una oración. Algunas contracciones están marcadas con un apóstrofe, algunas no…) Aunque la mayoría de los maestros de inglés lo consideran como Satán encarnado [debido a los horrores de ortografía], él puede publicar frases de una belleza casi insoportable.

Esto hace que las narraciones puedan ser tediosas o que parezcan libretos de películas. Sin embargo, esto no le resta a la calidad de sus historias, que en su mayoría son pesimistas y cargadas de situaciones "no aptas para todo el público". Un ejemplo de ello fue la mundialmente aclamada No Country for Old Men – traducida en México como Sin Lugar para los Débiles – que fue convertida en película y cuya participación en la antepasada entrega de Oscares logró cuatro estatuillas.

Pues bien, la novela que terminé de leer se trata de The Road (traducida en Hispanoamérica como La Carretera). Ganadora del Pulitzer a la mejor obra de ficción para 2007, narra el viaje que emprenden un padre y su pequeño hijo a lo largo de una carretera interestatal norteamericana. El giro de la historia consiste en que el recorrido lo realizan a través de un paisaje devastado por un cataclismo desconocido que ha destruido por completo la civilización y aparentemente, también la biósfera del planeta.

Foto aerea de Prypiat, Ucrania.


Prípiat, Ucrania. Anteriormente una bulliciosa ciudad de casi 50,000 habitantes, tuvo que ser abandonada en menos de 3 horas por causa del accidente nuclear de Chernobyl, en abril de 1986. Debido a la radiación, esta región no será habitable por lo menos durante los próximos 600 años y es un buen ejemplo de cómo se vería el mundo de La Carretera. (Fuente: weburbanist.com)

Así entonces, padre e hijo huyen con dirección al océano del inclemente invierno, cuyo frío "como para agrietar las piedras" significa una muerte segura. Armados con una pistola cargada con sólo dos municiones – como defensa o como última salida ante un peor escenario – y un carrito de supermercado con escasas provisiones, caminan a través de un territorio post-apocalíptico parecido al de las películas Mad-Max (1979) y Exterminio (2002) o la serie de televisión Jericho (2006), atravesando kilómetros y kilómetros de una tierra cubierta de cenizas, helada y muerta, con los ocasionales cadáveres de los "afortunados" que quedaron en el lugar durante el momento de la catástrofe. Adicionalmente a las dificultades de sobrevivir en esta "tierra quemada", se presenta la terrible amenaza en forma de otros supervivientes: grupos de rednecks caníbales que están dispuestos a desvalijar, violar y alimentarse de cualquiera que se cruce en su camino.

De la novela me llaman la atención dos cosas:

• La primera es la temible descripción de un planeta muerto donde las ciudades y áreas rurales han sido abandonadas desde hace años; todos los seres vivos con la excepción de los humanos están extintos y debido a la omnipresente ceniza que cubre el ambiente, la atmósfera está saturada de una espesa capa de smog que impide ver la luz del sol y la lluvia, los ríos y hasta el mismo océano están permanentemente sucios y de color gris. George Monbiot, un activista ecológico británico, quedó tan impresionado que colocó a McCarthy como una de las 50 personas que podrían salvar al planeta, pues comenta que la novela "Podría ser el libro ambiental más importante de todos los tiempos. Es un ejercicio mental que imagina un mundo sin una biósfera y muestra que todo lo que valoramos depende del ecosistema."

• La segunda – el tema central de la historia y lo que me ha llevado a reseñarla en el blog – es la relación entre el padre y el hijo. Creo que de haber leído esta novela hace un par de años atrás, me hubiese parecido poco significativa, tal vez hasta aburrida. Pero como ya tengo un hijo propio, veo en la novela muchas formas de pensar y actuar que van de acuerdo con lo que creo yo significa ser padre. Por ejemplo, cuando se ha perdido toda la esperanza en el futuro, nuestra descendencia puede ser lo único que nos motive a seguir adelante. También la historia nos recuerda que a final de cuentas, los pequeños momentos que compartimos con nuestros seres queridos son lo que más importa en esta vida:

A las afueras de la ciudad llegaron a un supermercado. Unos cuantos automóviles viejos en un estacionamiento sembrado de desperdicios. Dejaron allí el carrito y recorrieron los sucios pasillos. En la sección de frutas y verduras encontraron en el fondo de los contenedores unos cuantos ejotes y lo que parecían haber sido albaricoques, convertidos desde hacía tiempo en arrugadas efigies de sí mismos. El chico le seguía. Salieron por la puerta de atrás de la tienda. En el callejón unos cuantos carritos, todos muy oxidados. Volvieron a pasar por la tienda buscando otro carrito pero no había ninguno más. Junto a la puerta había dos máquinas de refrescos que alguien había volcado y abierto con una palanca. Monedas esparcidas por la ceniza del suelo. Se sentó y paseó la mano por los mecanismos de las destruidas máquinas y en la segunda sintió un cilindro frío de metal. Retiró lentamente la mano y vio que era una Coca-Cola.

¿Qué es, papá?

Un regalo. Para ti.

¿Qué es?

Ven. Siéntate.

Aflojó las correas de la mochila del chico y dejó la mochila en el suelo detrás de él y metió la uña del pulgar bajo el gancho de aluminio en la parte superior de la lata y la abrió. Acercó la nariz al discreto burbujeo que salía de la lata y luego se la pasó al chico. Toma, dijo. El chico tomó la lata. Tiene burbujas, dijo.

Bebe.

El chico miró a su padre y luego inclinó la lata para beber. Se quedó allí sentado pensando en ello. Está muy rico, dijo.

Así es.

Toma un poco, papá.

Quiero que te la bebas tú.

Solo un poco.

Tomó la lata y dio un sorbo y se la devolvió. Bebe tú, dijo.

Quedémonos aquí sentados un rato.

Es porque nunca más volveré a beber otra, ¿verdad?

Nunca más es mucho tiempo.

Ok, dijo el chico.

La novela tiene muchos ejemplos como éste acerca del amor que siente el padre por su hijo. Así, conforme uno avanza en la lectura, aquellos que somos papás nos sentimos identificados con el protagonista principal, sintiendo ansiedad cuando se topan con los horrores de este mundo de pesadilla; no tanto por lo que al hombre le pudiese pasar, sino por el destino del niño. Es el típico chin, algo malo va a pasar… agarra al niño y corre…

En fin, recomiendo mucho esta lectura; seguramente provocará que a los que ya son padres se les haga un nudo en la garganta y a los más emotivos les haga rodar una lagrimilla. Una advertencia: cuidado con algunos pasajes, que son especialmente horripilantes. Por ello, aunque corto, este no es un libro apto para menores.

Para aquellos que así lo prefieran, pueden esperar a que en octubre próximo salga la película, que de acuerdo al avance, se ve muy buena y bastante fiel a la historia original. Sin embargo, aconsejo primero leer de la fuente original, pues con regularidad Hollywood destruye joyas de la literatura con bazofias mal hechas, como es el caso de El Cartero – titulo original: The Postman, del escritor David Brin – que fue una novela ganadora de los premios Hugo en 1983 y cuya producción cinematográfica protagonizada en 1997 por Kevin Costner resultó ser un churro.

Actualización: 24/06/2010

Pues… ciertamente, la versión cinematográfica de La Carretera (2009) es fiel al material original. Sólo noté una escena de la película que tiene considerables diferencias con respecto al libro, pero no es crítica en el contexto de la historia. Por otro lado, es una verdadera lástima que The Road no alcanzara a calificar dentro de los contendientes al Oscar, pero creo que conozco la razón: aunque sí existe una química entre Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee – padre e hijo en la pantalla, respectivamente – el hecho es que no se transmite del todo la pasión con que el hombre ama a su hijo y está dispuesto a "destruirlo todo" con tal que su pequeño sobreviva, o al menos enfrentando un peor escenario, sufra lo menos posible. Por otro lado, el que hayan incluido a Charlize Theron como la madre del pequeño funciona más como distractor que como parte de la historia principal. No digo que la Theron haya realizado una mala actuación, sino que simplemente, los flashbacks donde vemos cómo va perdiendo poco a poco la fe y voluntad de vivir me hicieron pensar más de una vez en algo así como "bueno ya, toma el fogón y ponte un tiro, pero si hay oportunidad de sobrevivir, deja que el niño continúe existiendo".

Dejando pasar estos detalles, veo esta producción como prácticamente material de Oscar, al grado en que algunos sitios la consideran parte del selecto grupo de películas tan buenas, que no quieres volver a verlas jamás. Uno de estos sitios, Mania.com incluye una pequeña pero concisa reseña al respecto:

La Carretera es aquella adaptación poco común que hace honor a su poderosa fuente original – que muchos consideraron no podría ser filmada – al mismo tiempo que inspira en los espectadores un impulso de sacarse los ojos con un cuchillo de mantequilla. El papel de Viggo Mortensen como un padre protegiendo a su hijo en un mundo post-apocalíptico de canibalismo y fuego es digno del mayor elogio. La cinematografía, dirección y montaje son de primera categoría; la película en sí hace difícil apartar la mirada. Pero la tensión emocional – expertamente extraída de la novela ganadora del Pulitzer de Cormac McCarthy – es del tipo que puede convertir un día en el cine en una genuflexión ante el dios de porcelana.