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Trabajadores de Estado Sólido: ¿Qué pasará cuando los robots hagan todo el trabajo?

02/15/2017

SciBook [Icon By Buuf]
 Ciencia y Tecnología.

Es el cambio, el cambio continuo, el cambio inevitable, el factor dominante en la sociedad actual. Ya no se puede tomar una decisión sensata sin tener en cuenta no sólo el mundo tal como es, sino el mundo tal como será.

Isaac Asimov (1920 – 1992). Bioquímico, escritor de ciencia ficción y divulgador científico ruso-estadounidense.

Hace poco más de un año, explicábamos aquí que las tecnologías emergentes – incluyendo la internet móvil, la Nube, Big Data y la Internet de las Cosas (IoT) – resultarán en efecto devastador sobre la seguridad laboral de una importante variedad de empleos; específicamente los relacionados a la manufactura, la construcción y labores administrativas, afectando no sólo a los trabajadores de la clase obrera, sino que esto también significará el principio del fin para muchos profesionistas de las áreas de servicios, así como ejecutivos de nivel medio y bajo.

Empecemos con un malentendido común, resultante de los hechos alternativos que actualmente permean la política estadounidense: el presidente de los Estados Unidos ha venido acusando a México y China de “robar” trabajos de manufactura debido a desequilibrios en la balanza comercial con estos países; ya que esto resonó muy bien entre el electorado norteamericano, ésta es una de las razones por las que este individuo obtuvo la presidencia. El problema es que, independientemente de la presión ejercida por el actual POTUS a las organizaciones individuales, así como a los vecinos y socios comerciales de los Estados Unidos, los empleos en la industria manufacturera no volverán, porque desde un principio, éstos se extinguieron debido a la adopción de tecnologías que aumentan la productividad de los trabajadores, a costa de un mayor desempleo:

Pic: U.S. manufacturing jobs (1945-2015), in millions
Empleo en la industria manufacturera estadounidense (1945-2015), en millones de puestos de trabajo. Después de la Segunda Guerra Mundial, la manufactura norteamericana creció en poco más de 1% anual hasta su máximo histórico, en 1979. Sin embargo, a partir de Junio de aquél año, inició el declive de ésta, auspiciado por la expansión de los servicios, así como el surgimiento de nuevas tecnologías, como la computadora personal.

Para 1994, cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) dio inicio, la manufactura ya había sufrido un declive de más del 12% con respecto al máximo histórico. De hecho, el TLCAN estabilizó esta caída por casi 7 años, hasta que China ingresó a la Organización Mundial de Comercio, la burbuja del dot-com había reventado y por supuesto, los atentados del 11 de Septiembre ocurrieron a finales de 2001.

Una vez que las transnacionales estadounidenses aprovecharon al máximo la ventaja competitiva obtenida al trasladar su producción hacia el Sureste de Asia, la manufactura se mantuvo cayendo en más de 2% anual, hasta un mínimo alcanzado en 2010, cuando los efectos de la crisis financiera de 2008 todavía causaban estragos en la economía mundial.

(Fuente de la imagen: U.S. Department of Labor)


Sin embargo, esto es tan sólo el inicio de lo que en pocos años se extenderá al resto del mundo: la completa automatización de las cadenas productivas, que van desde el diseño asistido por sistemas expertos y la manufactura realizada por robots, hasta la logística, la que para 2022-2024 será llevada a cabo en su totalidad por vehículos autónomos. Un ejemplo concreto es el caso de una compañía china, que al seguir la iniciativa Hecho en China 2025, ha sustituido al 90% de su fuerza laboral por robots; esto dio como resultado un aumento del 250% en la producción y una disminución en la tasa de defectos de 25% a sólo 5%:

De acuerdo a Monetary Watch, la Changying Precision Technology Company se centra en la producción de teléfonos móviles y utiliza líneas de producción automatizadas. La fábrica contaba con 650 empleados, pero ahora sólo 60 personas realizan todo el trabajo, mientras los robots se encargan del resto. Luo Weiqiang, el gerente general, dice que el número de empleados requeridos caerá a tan sólo 20 en algún punto. A pesar de esta reducción del personal, no sólo la fábrica produce más equipo (un aumento de 250%), sino que también asegura una mejor calidad.


Incluso el supermercado tradicional desaparecerá eventualmente, pues siguiendo el ejemplo de retailers como Amazon, es mucho más práctico utilizar portales online para recibir pedidos que serán surtidos por drones diseñados para entrega automática – como el Amazon Prime Air. Y para aquellas compañías que aún necesitan tiendas físicas para establecer presencia en sus respectivas áreas geográficas, en pocos años será posible abrir tiendas totalmente automatizadas que requieran un mínimo de personal para su operación:

Amazon ya abrió una de sus revolucionarias tiendas “Go” de abarrotes como parte de una prueba. Si se perdieron el lanzamiento ocurrido a finales del año pasado, es un lugar en el que sólo necesitas entrar, tomar lo que necesitas, y dejas la tienda. No hay líneas ni cajeros. Sólo escoge, toma y, bueno, ve [“Go”].

La tecnología, basada en sensores “Just Walk Out” [que de acuerdo al propio Amazon, es una combinación de reconocimiento de imágenes y IoT], detecta cuando tomas algo del estante. Y cuando dejas la tienda, ésta carga todos los artículos a tu cuenta.

Este supermercado podría cubrir un espacio de hasta 3,700 metros cuadrados y además de los robots, contará con entre 3 y 10 empleados.

Dicha instalación se compone de dos pisos; con el primero ofreciendo alrededor de 4,000 “mercancías que los compradores suelen tocar, como las frutas y hortalizas frescas, huevos, carnes y quesos, así como artículos que puedes tomar cuando estás de paso, como la cerveza y el vino”. El segundo piso tendría un ejército de robots seleccionando y embalando una gama más grande de artículos – hasta 20,000 productos diferentes – surtiendo órdenes en línea hechas por los compradores en la planta de abajo, o de los clientes en línea que llegarán más adelante a la tienda para recoger los artículos.


Por supuesto, esta tendencia a la automatización no se limita a la manufactura, logística o retail; los proveedores de servicios como bibliotecas y hoteles ya están siguiendo este camino.

Los peligros de la automatización…

Esto abre interesantes preguntas, pues claramente las tecnologías emergentes que mayores consecuencias tendrán en nuestra sociedad y economía son la inteligencia artificial (IA) y la robótica: entre las principales preocupaciones están los millones de empleos perdidos a causa de éstas. Por ejemplo, si un chef robótico se convierte en una adquisición común de los cafés y restaurantes de todo el mundo, ¿llegaremos al punto en que los chefs, como el japonés Masaharu Morimoto o el mexicano Enrique Olvera, sean innecesarios? Aunque de momento profesiones tan creativas como chef de alta cocina son difícilmente reemplazables, la adopción de estas tecnologías en la industria de la comida rápida significaría el despido de millones de personas de cadenas tales como Subway, McDonald’s y KFC.

Por otro lado, también será necesario definir cómo deben actuar estas inteligencias artificiales ante problemas de ética: Por ejemplo, si un vehículo autónomo tiene la opción de atropellar una persona cruzando la calle, o chocar contra una pared, lesionando o posiblemente matando a sus pasajeros, ¿cuál es la decisión que deberá tomar, en tan sólo una fracción de segundo? Para ser honestos, estos escenarios suenan como algo soñado por un profesor de filosofía, por lo que hacer que el software calcule el valor de la vida humana es en sí misma, una cuestión de ética.

Otro problema derivado de la adopción de estas tecnologías tiene que ver con el factor humano. A final de cuentas, los seres humanos somos irracionales e inconsistentes, así como computacionalmente limitados. Para todos aquellos que hemos trabajado en la industria del software, sabemos que ningún software es 100% libre de defectos, lo que se verá reflejado en el desempeño de estos sistemas: En cualquier sistema complejo y caótico, incluyendo las implementaciones de inteligencia artificial, los peligros potenciales incluyen una mala administración, vulnerabilidades del diseño, accidentes y ocurrencias imprevistas. Todos estos problemas plantean serios desafíos para garantizar la seguridad de las personas, gobiernos y empresas: si bien un bug que bloquee una aplicación de teléfono móvil o malinterprete una solicitud de compra puede ser tolerado, si un sistema armamentístico o un sistema de navegación autónomo poseen errores, los resultados podrían ser fatales, con posibles consecuencias en una escala global.

Pic: 18 Products Famous Brands Must Not Have Thought Of Yet (Amazon) - Cracked
Entrega preventiva Amazon – sabemos que no has ordenado esto todavía. Pero sabemos que lo harás.

Aunque las implementaciones actuales de inteligencia artificial todavía no pueden proyectar lo que compraremos en el futuro, desde hace algún tiempo ha existido software predictivo usado por las corporaciones policiales de los Estados Unidos, reduciendo la tasa de homicidios al predecir qué ex-reclusos tienen una mayor probabilidad de cometer un asesinato, y por lo tanto deben recibir una supervisión más estricta por parte de sus oficiales de libertad condicional.

La inteligencia artificial tiene un gran potencial para mejorar la toma de decisiones humanas, al contrarrestar nuestros sesgos cognitivos y dar sentido a conjuntos de datos extremadamente grandes. La eliminación gradual de la supervisión humana puede aumentar la eficiencia, y es incluso requerida para algunas aplicaciones, como los vehículos autónomos. Sin embargo, hay peligros al depender enteramente de las decisiones de los sistemas de IA cuando no entendemos completamente cómo éstos están tomando dichas decisiones. En el ejemplo mostrado, nos resultaría divertido recibir docenas si no cientos de paquetes de Amazon al mismo tiempo. Sin embargo, no nos causaría ninguna gracia si durante esta misma operación, Amazon nos hace un cargo a nuestra tarjeta de crédito por varias decenas de miles de dólares.

(Fuente de la imagen: Cracked.com)


Finalmente, académicos, futuristas y entusiastas de la tecnología creen que pronto veremos el surgimiento de una inteligencia artificial fuerte (IAF), estimando su advenimiento entre el 2025 y el 2035. Sin embargo, dada la posibilidad de que una IAF se convierta en una superinteligencia, es necesario considerar escenarios potencialmente factibles y cómo evitar amenazas existenciales a la humanidad. Hoy por hoy, ya existen esfuerzos serios para definir marcos de referencia ética – tales como OpenAI por Elon Musk, o las políticas de control, seguridad y pruebas para vehículos autónomos, emitidas, por el USDOT – con el objetivo de producir una inteligencia artificial amigable a los intereses humanos. Por ejemplo, algunos expertos proponen que los sistemas de IA más avanzados deberían funcionar en un “sandbox”, que equivale a un espacio experimental desconectado de los sistemas externos.

… y sus beneficios

Dejando de lado estos rompecabezas éticos, los beneficios de la automatización serán enormes. Por ejemplo, cuando los vehículos autónomos se conviertan en una realidad del mercado, adicionalmente a reducir accidentes debidos al error humano, también podrán disminuir el tráfico en nuestras ciudades, ya que los vehículos robotizados serán capaces de viajar a mayor velocidad y más cerca de otros vehículos sin tener que preocuparse por distracciones o tiempos de reacción lentos. Esto a la larga disminuirá la cantidad de tiempo que las personas pasan viajando, al tiempo que aumenta nuestra productividad, pues ya no tendremos que conducir.

Porcentaje de Adopción 10% 50% 90%
Vidas salvadas 1,100 9,600 21,700
Ahorro en costos de seguro (millones de dólares) $5,500 $48,800 $109,700
Ahorro por tiempo en tráfico (millones de horas) 756 1,680 2,772
Ahorro en consumo de combustible (millones de litros) 386 848 2,741
Beneficios contra porcentaje de adopción de vehículos autónomos (Estados Unidos). Estimación anual. (Fuente: Eno Center of Transportation)


Sin embargo, ¿qué pasará con los millones de empleos amenazados debido a ésta? Paradójicamente, los países en desarrollo, en los que las crisis económicas han sido relativamente constantes, están mejor preparados para esta eventualidad, debido principalmente, a que mucha de su población no calificada tiende a ocuparse en oficios, buscan métodos alternativos de pago como el trueque, o forman parte de la economía informal: los oficios son una industria bastante robusta, ya que siempre habrá una casa que se está construyendo, o que necesita un sistema de cableado, o una tubería de agua que requiere reparación, o un sistema de calefacción que necesita reemplazo. Los oficios también tienen un menor riesgo de ser absorbidos por la inteligencia artificial, debido a los elementos de interacción social, así como las amplias habilidades necesarias para el trabajo que se está llevando a cabo. De hecho, existen oficios que tienen una paga equivalente a la de un profesionista con título universitario.

Ya que la siguiente ola de automatización terminará por golpear a los profesionistas también, el punto clave para sobrevivir esta transición es la capacitación y entrenamiento en nuevas habilidades para seguir siendo productivos:

Pic: The technical potential for automation in the U.S. - Fortune.com
Las máquinas están cambiando la manera en que hacemos nuestro trabajo, pero no le arrebatarán por completo el control a los seres humanos. La viabilidad técnica de la automatización se analiza mejor si se examinan no las ocupaciones en su conjunto, sino la cantidad de tiempo dedicado a tareas individuales y el grado en que éstas pueden automatizarse utilizando la tecnología existente y cómo ésta se le adapta a estas tareas. En general, sólo alrededor del 5% de las ocupaciones podrían ser completamente automatizadas mediante la adaptación de la tecnología actual. Sin embargo, las tecnologías de hoy podrían automatizar el 45% de las actividades encontradas a través de todas las ocupaciones. Inversamente, alrededor del 60% de todas las ocupaciones podrían ver automatizadas el 30% o más de sus actividades de trabajo.

(Fuente de imagen y pie de página: Fortune.com)

Las profesiones menos vulnerables tienden a ser aquellas relacionadas a la interacción con clientes, gestión y servicios profesionales, de salud y de tecnologías de información; los más vulnerables tienen que ver con labor intensiva predecible (agricultura, ensamblado de autopartes o embalaje, por ejemplo). Los primeros podrían beneficiarse de un aumento en la demanda de más tareas cognitivas, ya que las tareas de rutina son reemplazadas por máquinas. Asimismo, los trabajadores de baja y mediana calificación pueden obtener alivio de las tareas monótonas y pueden encontrar oportunidades para un empleo más creativo, pero es un hecho que tarde o temprano, las ocupaciones tradicionales terminarán por desaparecer.

Conclusiones

En estos complicados tiempos en los que muchos de nosotros miramos hacia el futuro, existe una posibilidad que ha sido ignorada continuamente: no deberíamos tenerle miedo a los robots, sino a los seres humanos que los adoptan y los intereses económicos que los rigen. Poniéndole ciertos candados regulatorios a las empresas es posible construir los cimientos de un mundo futuro en el que la tecnología funcione para todos nosotros, y no sólo para los pocos privilegiados: los robots podrían mejorar drásticamente nuestra calidad de vida, eliminando las posiciones aburridas, repetitivas y agotadoras. Al eliminar las tareas monótonas, podríamos enfocarnos en lo que realmente nos hace humanos. Claro que, la posibilidad más terrible de todo esto, es que al final nos demos cuenta que lo que realmente nos hace humanos, es nuestro trabajo.

Por otro lado, tendremos que cambiar la manera en la que operan nuestros gobiernos e instituciones. Cuando se automatiza un trabajo, la productividad tiende a subir, debido a que aquél puede terminarse en menor tiempo y con menos costos. Así, la automatización aumentará la productividad total de la economía, incrementando el ingreso per cápita. El problema entonces, se vuelve un tema de mejor distribución del ingreso: tendremos que hacer cambios regulatorios para asegurar que la distribución sea justa y socialmente responsable, incluyendo un impuesto negativo sobre la renta (INR), más derechos y prestaciones laborales, así como una renta básica universal (RBI), semanas de trabajo más cortas y la adquisición de acciones por parte de todos los trabajadores, para que así todos seamos dueños de las máquinas que producen la riqueza y todos podamos disfrutar de sus dividendos.

La realidad, es que nadie puede estar 100% seguro de los cambios sociales por venir como resultado de este salto tecnológico. El problema principal de esta situación no sólo es el evento en sí, sino también el tiempo que está tomando en llevarse a cabo: si los cambios fueran graduales, los legisladores tendrían más tiempo para debatir y redactar leyes que protejan a los trabajadores, mientras los trabajadores tendrían más tiempo para aprender nuevas habilidades. La automatización no es una fuerza aplicada gradualmente: el cambio vendrá con algunas pequeñas señales aquí y allá; y de pronto, nos encontraremos en un mundo que va más allá de nuestra comprensión.

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Es oficial: vamos a Marte

10/01/2016

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 Astronomía y exploración del espacio.

Existen vistas celestes mucho más deslumbrantes y espectáculos que inspiran más asombro; pero para el observador reflexivo que tiene el privilegio de verlos correctamente, en el cielo no hay nada tan profundamente impresionante como los canales de Marte: líneas finas y filamentos pequeños que se entrecruzan sobre la superficie marciana, capturando nuestra mente a través de millones de millas de vacío.

Percival Lowell (1855 – 1916). Astrónomo, empresario y matemático estadounidense.

En primer lugar, una pregunta para reflexionar: si existiera aunque sea una remota posibilidad, ¿dejarías atrás todo lo que tienes en este mundo, para tomar un pasaje sólo de ida a Marte?

Desde hace algún tiempo, la idea de que los seres humanos debemos iniciar la colonización de nuestro sistema solar ha estado cobrando fuerza: la humanidad necesita de intrépidos exploradores dispuestos a ir “a donde ningún hombre ha ido antes”, para asegurar la preservación de nuestra especie. No, éstos ya no sólo son “sueños guajiros“: nuestro planeta ha entrado de lleno en el Antropoceno, una nueva era geológica dominada por el impacto global que las actividades humanas están teniendo sobre los ecosistemas terrestres, que puede traer como consecuencia un colapso ecológico cuyos efectos pueden alcanzar niveles catastróficos en tan sólo tres generaciones. De hecho, se proyecta que durante los próximos cien años, se extinguirá más del 50% de las especies animales y vegetales alrededor del mundo; una situación que ya es denominada como la sexta extinción masiva de la vida en la Tierra. Por ello, ahora más que nunca, la colonización del espacio es un tema relevante, porque además de mantenernos a salvo de la extinción, el proceso mismo para lograrlo puede proporcionarnos los medios y tecnologías necesarias para salvar lo que queda de nuestro mundo… y a nosotros mismos.

Pic: Urban Algae Farm
Prototipo de una granja urbana de algas. El mecanismo de escala completa, de más de 10 metros de longitud, podrá generar el oxígeno equivalente a cuatro hectáreas de bosque y cerca de 150 Kg de biomasa por día, de las cuales 60% son proteínas vegetales que pueden consumirse como alimento. (Fuente: ecologicstudio.com)

Así, durante las últimas dos semanas ocurrieron dos hitos importantes en este respecto. El primero, aunque poco espectacular, se trata del nuevo presupuesto de 19.5 miles de millones de dólares que le será otorgado a la agencia espacial estadounidense para 2017, el cual será independiente del presidente electo en las próximas elecciones de Noviembre:

Cada vez que se tiene un cambio en la administración, hemos visto el caos causado por la cancelación de los programas de mayor importancia: ya sea la cancelación del programa Constelación; ya sea la cancelación del transbordador espacial, el impacto en términos de puestos de trabajo perdidos, el impacto en términos de dinero desperdiciado, ha sido significativo.

Y [este proyecto de ley] va a encaminar a la NASA, no sólo a continuar con el desarrollo del Sistema de Lanzamiento Espacial [SLS] y Orión, sino también considerará a la exploración humana de Marte como un objetivo estatutario, soportado por el Congreso y el presidente.

Bipartisan Cruz-Nelson NASA Reauthorization Bill Unanimously Passed by Senate Commerce Committee. Press Office. (Official homepage of Senator Ted Cruz of Texas, Sep. 21, 2016).

El proyecto de ley exige a la NASA como objetivo primordial, colocar a un ser humano en la superficie de Marte dentro de los próximos 25 años, por lo que si éste es aprobado por el senado estadounidense, los Estados Unidos habrán dado un gran paso para conquistar “la última frontera”.

Haciendo de los humanos una especie multiplanetaria

En 2002, el genio, inventor y empresario sudafricano Elon Musk fundó la compañía aeroespacial SpaceX, con el objetivo de mejorar el coste y fiabilidad de los viajes espaciales. Para sorpresa de muchos, Musk declaró en 2011 que la visión a largo plazo de SpaceX es el desarrollo de tecnologías y medios necesarios para la colonización de Marte. Aunque en un inicio este objetivo fue considerado una locura, la compañía ha logrado alcanzar los hitos necesarios para que esto se haga realidad: con un precio de US$2,200 para colocar un kilogramo de carga en la órbita baja terrestre (40% menos que su competidor más cercano), SpaceX ha puesto a la industria aeroespacial en jaque: es tal la disrupción causada en el mercado, que la competencia se enfrenta a una importante reestructuración o la quiebra. A este ritmo, si el costo ofertado alcanza un monto menor a US$500 por kilogramo, finalmente será posible colocar estaciones espaciales privadas en órbita, comenzar la explotación minera de la Luna y establecer puestos de avanzada en Marte.

Es así como el Martes pasado, durante el 67º Congreso Astronáutico Internacional, llevado a cabo en la ciudad mexicana de Guadalajara, Musk reveló cómo planea llevar un millón (!) de colonos a Marte durante las próximas décadas. En una conferencia magistral, apropiadamente titulada “Haciendo de los humanos una especie multiplanetaria”, Musk presentó su plan para iniciar la colonización del planeta rojo, tan pronto como el 2024:


El fundador y CEO de SpaceX, Elon Musk, develó el Sistema de Transporte Interplanetario (ITS) que nos llevará a Marte. Para lograrlo, Musk busca combinar el cohete más poderoso jamás construido – que posee cuatro veces la potencia del Saturno V que nos llevó a la Luna – con una nave espacial diseñada para llevar hasta 100 personas por vuelo. (Fuente: treehugger.com)

Por razones de disminución de costos, el transporte sería bidireccional y reutilizable, por lo que Musk planea construir una planta generadora de combustible en Marte, usando el dióxido de carbono y hielo encontrados en la atmósfera y subsuelo marcianos, para generar el metano y oxígeno utilizados por el ITS durante el viaje de regreso. Si todo resulta de acuerdo al plan, el ITS permitirá a la humanidad establecer una colonia permanente y autosuficiente en Marte dentro de los próximos 40 a 100 años, mediante viajes con una duración de 80 a 120 días y un costo de transportación de US$200,000 por persona.

Hola… Tierra llamando a Musk

Sin embargo, por el bien del argumento, Musk tiene una solución extraordinaria para resolver un problema que, si bien no es trivial, es sólo uno de múltiples obstáculos que es necesario abordar para establecer una colonia permanente en Marte. Usando la metáfora de la conquista de América, SpaceX nos está vendiendo la mejor versión de La Niña, La Pinta y La Santa María, cuando no tenemos ni idea de cómo construir un asentamiento en el “Nuevo Mundo”, o cómo podremos sobrevivir una vez que lleguemos allí: hasta la fecha, nadie ha propuesto soluciones integrales que incluyan el suministro continuo de oxígeno, agua, energía, calor y refugio para toda la colonia, quedando sólo en conceptos artísticos o diseños y prototipos muy rudimentarios. Ya que Musk es serio, es esencial disponer de todas estas tecnologías, plenamente desarrolladas, dentro de los próximos 10 años. Así, pronto tendremos los medios para llegar hasta ahí, pero de momento toda la tecnología, necesaria para establecernos permanentemente fuera de la Tierra, sigue permaneciendo inmadura.

Pic: Mars Colony - Screenshot of Videogame 'Sol 0' by Chondrite Games
Si bien existen diseños y conceptos artísticos de hábitats espaciales desde la década de 1950, estas ideas no han sido puestas en práctica, más allá de prototipos sencillos. Si queremos llegar “al infinito y más allá”, es indispensable contar con modelos funcionales, que puedan operar de manera continua por décadas en un medio tan hostil como el espacio exterior, al mismo tiempo que proporcionan soporte vital y comodidad a los futuros colonizadores. En la imagen, una captura de pantalla del videojuego Sol 0, de Chondrite Games. (Fuente: greatbitblog.com)

Por otra parte, para iniciar un esfuerzo significativo de colonización, sería indispensable invertir miles de millones de dólares en transporte, personal y equipo, porque más allá de los materiales de construcción y compuestos volátiles (nitrógeno, hidrógeno y oxígeno), todo lo demás tendría que ser importado. Por lo tanto, todo el equipo de alta tecnología, alimentos, ropa y hasta los utensilios de cocina, tendrían que ser traídos desde la Tierra. Así pues, ¿no sería más práctico iniciar la colonización de nuestro propio satélite natural? Aunque la Luna es menos glamorosa que Marte, ésta posee una gran riqueza de recursos naturales, está mucho más cerca de la Tierra y en última instancia, lo que funcione en la Luna puede servir como prueba de concepto para otros asentamientos a lo largo del sistema solar.

¿Será posible llevar a cabo esta fantástica iniciativa? Ciertamente: tal vez no ocurra en 10 o 15 años como promete Musk, pero eventualmente será realizable. La verdad es que este hombre siempre ha tenido algún as bajo la manga: sin excepción, todas las empresas fundadas por Musk – SpaceX, Hyperloop One, Tesla, SolarCity – han logrado revolucionar sus respectivas industrias. No en vano, la mayoría de los expertos advierten que es muy malo para los negocios apostar en contra de Elon Musk. Sin embargo, éste será un camino arduo y tortuoso, y éste requerirá hacer sacrificios: el propio Musk dice que le gustaría morir en Marte; sólo que no durante el impacto.

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Ejemplos de nuestra vida diaria que futuras generaciones jamás conocerán

08/06/2016

Wizdoc [Icon By Buuf]
 Reflexiones.

Querido Pasado: Gracias por todas las lecciones. Querido Futuro: Estoy lista.

— Debra Kay. Autora estadounidense de novelas románticas.

Hace tiempo, publiqué un par de entradas relacionadas a las tecnologías y ejemplos de cultura popular que ya han desaparecido o dejarán de existir en el futuro cercano. Éstos han sido víctimas del avance cultural y tecnológico, que para bien o para mal, han dado lugar a situaciones sociales que hace apenas algunos años habríamos considerado como normales y que hoy por hoy, son vistas con una mezcla de asombro e incomodidad. Pues bien, creo que vale la pena hacer una pequeña actualización, en la que algunos ejemplos de nuestra vida diaria de mediados del 2016 serán vistos por nuestros descendientes – y posiblemente por nosotros mismos también – como encantadores artilugios y costumbres de una era pasada:

• El enchufe de auriculares de 3.5 mm, así como los cables y conectores para laptops, celulares y tablets. Puesto que el enchufe actual impide alcanzar un menor grosor en los teléfonos celulares, Intel busca reemplazar dicho conector mediante el estándar USB-C, mientras Apple hará lo mismo con su conector Lightning. Sin embargo, esto es tan sólo una transición para lo que viene después: dado que los datos pueden transmitirse mediante tecnologías como el Bluetooth, y la carga de la batería puede realizarse por inducción mediante wireless charging, los cables usados actualmente en el mundo móvil, se volverán obsoletos.

• Comer pescados y mariscos. Debido a la creciente contaminación de los océanos, así como la sobreexplotación de las especies comerciales, para el 2055 la pesca mundial habrá disminuido a la tercera parte de la captura realizada en 2016, y representará tan sólo el 22% del pico máximo histórico alcanzado durante 1995.

Pic: World Fish Catch: Current and Projected
Pesca mundial: actual y proyectada.
(Fuentes: Roperld.com y Nature.com)

• Un número telefónico. La mensajería instantánea, así como los smartphones y tecnologías como Voz sobre IP, han hecho cada vez menos necesario recordar un número telefónico. Por lo tanto, en muy poco tiempo los usuarios de los servicios telefónicos y de mensajería serán reconocidos por algún otro método, como el username, en vez de un número telefónico.

• Los controles remotos de TV. Con aplicaciones para smartphone como YouTube Pair, así como televisores con sensores de movimiento, como aquél encontrado en la consola de videojuegos Kinect, se espera que en los próximos años estos controles terminen por desaparecer.

• El enchufe de corriente eléctrica. Teniendo más de una docena de estándares diferentes que dependen del país y región, eventualmente todos los equipos electrónicos reemplazarán sus tomas de corriente actuales por conectores USB. Esto por supuesto, también depende de un mayor ahorro de energía por parte de los electrodomésticos, así como mejoras en el conocido puerto. Por ejemplo, un horno de microondas consume 1,300 Watts, mientras que el USB 3.0 actual tan sólo permite una potencia máxima de 4.5 Watts.

Pic: World Map of Power Plug Types
Mapa mundial con los diferentes enchufes de corriente eléctrica.
(Fuente: easysmart.com)

• Los habanos y cigarrillos. En 1965, 42.4% de la población norteamericana adulta era fumadora. Para 2014, sólo 16.8% mantenía este hábito. En la actualidad, alrededor del 20% de la población mundial permanece enganchada al tabaco, y sólo los países del Medio Oriente, África y China siguen creciendo en número de fumadores. Si esta tendencia se mantiene, para el año 2050 el tabaquismo habrá sido erradicado en los países desarrollados, aunque no será el mismo caso para los países de ingreso medio y bajo, pues pasarán de consumir menos de 100 cigarrillos per capita anuales a más de 1,500 en tan sólo algunas décadas.

• Los antibióticos. Debido al consumo indiscriminado de antibióticos, algunos peligrosos microorganismos, como el Staphylococcus aureus, han adquirido resistencia. De este modo, en el año 2050 vamos a entrar de lleno en la “era post-antibiótica”, en la que las operaciones quirúrgicas de rutina como una cesárea, o tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia y la radioterapia, que dependen de los antibióticos para combatir las infecciones, serán demasiado peligrosos para llevarlos a cabo. Esto dará lugar a alrededor de 10.1 millones de muertes al año, convirtiéndose en la primera causa de muerte a nivel mundial; las tasas de mortalidad infantil y materna, así como la esperanza de vida a nivel global, retrocederán a los niveles de 1950.

Causa de muerte
Número de Victimas
Enfermedad Coronaria
7,356,061
Derrame Cerebral
6,670,934
Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica
3,104,330
Neumonía e Influenza
3,051,988
Cánceres de Pulmón
1,599,557
VIH / SIDA
1,533,760
Enfermedades Diarreicas
1,497,724
Diabetes Mellitus
1,497,371
Accidentes de tráfico
1,254,526
Hipertensión
1,141,205
Las 10 causas principales de muerte alrededor del mundo, 2012. Si agregamos los 10.1 millones adicionales de muertes debido a infecciones no tratables – en la actualidad, 700,000 muertes ocurren debido a este problema – tenemos una auténtica receta para el desastre. (Fuente: Organización Mundial de la Salud)

• El automóvil con motor de combustión interna, transmisión manual y conducido por un ser humano. Gracias a una fuerte disminución de costos debida a los avances en el diseño y manufactura de los automóviles eléctricos, en algunos años éstos estarán al alcance de todos. Asimismo, gracias a la eficiencia de las transmisiones automáticas, tan sólo 3% de los automóviles vendidos en la actualidad poseen una transmisión manual; más pronto de lo que se cree, ésta será cosa del pasado. Finalmente, se estima que para el 2020 los vehículos serán lo suficientemente avanzados como para manejarse a sí mismos; esto no significa que el usuario jamás tendrá que conducir, pero entre 70 y 80% del tiempo, la conducción del automóvil será completamente automática.

• Alumbrado público ámbar. Gracias a un ahorro energético de más del 60% y una vida útil de hasta 15 años, las luces LED, han comenzado a desplazar a las lámparas de vapor de sodio y su característico color ámbar. Como resultado, el paisaje nocturno de muchas ciudades alrededor del mundo está cambiando drásticamente, ya que en vez del familiar color naranja, las calles tienen un intenso blanquiazul que no es del todo agradable, ya que se ven como “luces de la prisión”; otro efecto de este cambio es la contaminación lumínica, que se incrementa allí donde existe una alta densidad de este tipo de alumbrado.

Pic: Street Lights: Sodium Vapor vs. LED
Alumbrado público: vapor de sodio (izquierda) vs. luces LED (derecha).
(Fuente: bradleystokejournal.co.uk)

• El café y el chocolate. Debido al calentamiento global, la mayoría de las regiones productoras de café y cacao, que se concentran en las regiones tropicales de África, serán demasiado calientes y secas como para seguir sembrando estos cultivos. Se estima que para el año 2080, la variedad arábica del café estará casi extinta, mientras que la producción de café robusta habrá disminuido al 20-30% de los niveles producidos en 2016. En cuanto al chocolate, éste seguirá el mismo patrón, convirtiéndose en un artículo de lujo para la siguiente generación.

Es así como las tendencias que dan forma a lo bueno, lo malo y lo feo del futuro tendrán una influencia directa sobre nuestra vida diaria. En la actualidad, estamos viviendo un importante cambio social y económico debido a un incremento en la inestabilidad política, nuevos patrones de migración, violencia, y el cambio climático, que parece estarse acelerando. Sin embargo, tenemos que confiar en que el surgimiento de nuevas tecnologías salidas de la Cuarta Revolución Industrial nos ayudarán a mitigar los efectos negativos, a la vez que potencian los efectos positivos, de los eventos que moldearán las décadas por venir.

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E.T. nos dio la Wi-Fi: ¿Es posible adoptar tecnología extraterrestre?

06/24/2016

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 SETI.

Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Arthur C. Clarke (1907 – 2008). Escritor británico de divulgación científica y ciencia ficción.

Justo el día de hoy, la secuela del aclamado filme de ciencia ficción, Independence Day (1996), se estrenó en Hispanoamérica. Titulada como Independence Day: Resurgence, esta nueva entrega nos cuenta lo que ocurre 20 años después de la fallida invasión extraterrestre mostrada en la primera película. El argumento se centra en qué ocurre cuando los alienígenas remanentes en la Tierra logran enviar una señal de auxilio al resto de su flota, esparcida por el resto de la galaxia. Así como las demás producciones de su tipo, seremos testigos de un ejemplo clásico del Blockbuster Hollywoodense, que usualmente cuenta con una relativa simplicidad de guión, uno o dos personajes memorables y unos extraordinarios efectos visuales.

Sin embargo, un punto peculiar del filme consiste en que los humanos han logrado recuperar, estudiar y aplicar tecnología extraterrestre. ¿Es esto realmente posible? Porque si bien infinidad de series y películas de ciencia ficción muestran cómo la humanidad logra prevalecer o congeniar con otras civilizaciones debido a que las diferencias tecnológicas se reducen a “ametralladoras frente a láseres”, la realidad es que muy pocas historias explican cómo nuestros valientes científicos e ingenieros estudian estos “campos de fuerza”, para posteriormente copiarlos y colocarles el sello de “Hecho en la Tierra”.

Cualquier tecnología extraterrestre a nuestro alcance no puede ser el resultado de una invasión, ya que de manera realista, si un imperio galáctico quiere deshacerse de los terrícolas, éste no requiere de contacto alguno con nosotros. Con algo tan burdo como un asteroide de hierro de unos 10 Km de diámetro, viajando al 90% de la velocidad de la luz, es posible desintegrar el planeta – y con sólo una milésima parte de esa velocidad, es posible eliminar a casi toda la vida en la Tierra. Por lo tanto, para tener algo recuperable y vivir para contarlo, cualquiera de los siguientes escenarios debería ocurrir:

• Un accidente en cualquiera de los planetas o lunas de nuestro sistema solar, que por lo menos permita la recuperación parcial de los restos. Por ejemplo, un choque a menos del 0.01% de la velocidad de la luz, o unos 30 Km/s. Dichas velocidades son ciertamente catastróficas para los tripulantes y el planeta huésped (equivalentes a una explosión nuclear de miles o millones de megatones, como el que extinguió a los dinosaurios hace 65 millones de años), pero debido a los requerimientos técnicos necesarios para el viaje interestelar, es posible que quede algo qué rescatar.

• Descubrimiento de instalaciones o artefactos alienígenas abandonados en nuestro sistema solar. De acuerdo a la Paradoja de Fermi, de existir vida extraterrestre, la Tierra sería visitada una vez cada 2 millones de años, por lo que es probable que hayan dejado algo atrás, pero es muy difícil de detectar: debido a las fuerzas erosivas y geológicas de nuestro mundo, tales dispositivos deberían haber sido destruidos desde hace mucho tiempo – no así para los lugares con atmósfera inexistente y órbitas estables, como algunos asteroides, lunas y planetoides del sistema solar.

Pic: 300 Million-year UFO Gear! (Not really)


Un artefacto metálico que parece ser parte de un engrane, encontrado en un depósito de carbón de 300 millones de años de antigüedad en la región de Jakasia, Rusia Meridional. Manteniendo una postura de escepticismo, esto también puede ser un cristal de ferrita, un fósil de crinoideo o una parte del equipo de minería que pudo haberse roto durante la extracción del carbón. (Fuentes: The Huffington Post y Doubtful News)

¿Es posible descifrar su operación y funcionamiento?

Lamentablemente, a diferencia de un mensaje desde las estrellas, cualquier maquinaria extraterrestre encontrada de esta manera estaría incompleta o en un terrible estado de deterioro: recordemos que para copiar un mecanismo, es necesario verlo en funcionamiento; de lo contrario sólo podremos hacer conjeturas acerca de su operación. Un ejemplo de esto es el Mecanismo de Anticitera, recuperado del fondo del Mar Mediterráneo en 1900.

Por mucho tiempo, dicho mecanismo fue considerado como la prueba absoluta de visitantes extraterrestres, pues se creía que era tecnológicamente demasiado complejo como para haber sido construido por seres humanos. Cabe mencionar que su fecha de ensamblado se estimó en base a los sedimentos formados alrededor del mecanismo, así como otras piezas de arqueología encontradas en el mismo lugar de su descubrimiento: entre el 150 y el 100 antes de nuestra era. No fue sino hasta finales del 2006 que se encontró su verdadera función: ésta es una computadora análoga usada para predecir posiciones astronómicas y eclipses con fines calendáricos y astrológicos. Es decir, se requirieron más de 100 años para descubrir que un mecanismo incompleto de engranes de cobre fue construido por humanos para algo tan pedestre como saber cuándo se jugarían los Juegos Olímpicos.

Por otro lado, es necesario considerar que cuando se trata de tecnología avanzada, es muy probable que el gobierno o fabricante original haya incluido algunas salvaguardas para evitar que su tecnología sea replicada. Esto hace mayor sentido con desarrollos gubernamentales – como una sonda interestelar probablemente lo sería – ya que viéndolo desde el punto de vista de un terrícola, muchos grupos a lo largo de nuestra historia han tratado de robarse o copiar la tecnología de los demás, desde que un homínido se dio cuenta que un hueso podría ser una eficiente herramienta de cacería, o una poderosa arma para tomar el abrevadero de la tribu vecina.

El problema del costo

Hay una relación inversa entre la existencia y adopción de una tecnología determinada y su coste unitario; mientras más instancias de ella se implementan, más se aprende cómo producirla de manera barata y eficiente, lo que significa que su costo al público puede ser reducido sin disminuir el margen de ganancia. Así, tecnologías recientemente desarrolladas que no han tenido el tiempo suficiente para dejar que esta relación tenga efecto, tienden a ser muy costosas de adquirir y difíciles de mantener. Un ejemplo de esto son los automóviles eléctricos: en 2003, el Tony Stark/Iron Man de la vida real, Elon Musk, fundó Tesla Motors con el objetivo de revolucionar la industria automovilística; a sabiendas de que esta tecnología era demasiado costosa, su estrategia se centró en primero ingresar al mercado con un modelo caro, apto sólo para clientes VIP: en 2008 inició la producción del Tesla Roadster, por un precio de US$109,000. Conforme los volúmenes de venta han aumentado, los modelos han evolucionado de la misma manera: hoy por hoy, existe el Modelo 3, revelado al público en 2016 con un costo de US$35,000. Se espera que en dos o tres años más, se terminará el desarrollo del modelo Gen 4, con un precio asequible para la mayoría de la población.

Así, la adquisición de tecnología avanzada requeriría no sólo de entenderla y replicarla, sino que también implicaría la creación de nuevas industrias, procesos y modelos de negocio para que pueda ser adoptada por todos. Esto conllevaría considerable tiempo y una enorme inversión, por lo que lamentablemente, a veces tarda mucho o no termina de suceder debido al statu quo: no fue sino hasta que Tesla demostró un éxito sostenido, que otras compañías automotrices se han unido de mala gana a esta corriente.

Por supuesto, cualquier argumento en contra de los costes de producción pierde su validez en cuanto a la tecnología militar se refiere. Sólo tenemos que superar algunas “pequeñas” limitaciones técnicas, para las que todavía no hemos descifrado completamente la solución…

El problema del software

Para los que tienen un mínimo conocimiento en TI: ¿alguna vez vieron precisamente, Independence Day? ¿Cuál es la escena más atroz que llegaron a ver en dicha película?

Pic: A PowerBook communicating with an alien computer


Precisamente. (Fuente: Reddit)

La mera idea de que una Mac, ensamblada hace 20 años, sea compatible con el sistema operativo de una nave extraterrestre de más de 500 kilómetros de diámetro, miles de años más avanzada de lo que la humanidad jamás ha creado, y lo suficientemente sofisticada como para darle soporte vital a toda una civilización extraterrestre, es considerado por cualquier ingeniero de software como una de las peores representaciones de la informática en la historia del cine. Si tomamos en cuenta que la última laptop ofertada por Apple tiene mil veces la cantidad de memoria RAM de la laptop mostrada en la película, sería realmente chusco ver a alguien intentar conectarlas; incluso más si consideramos que ambas son del mismo fabricante.

Ahora bien, una de las realidades de la vida moderna es que el futuro casi no consistirá de materiales nuevos, sino que estará basado en cómo combinar materiales ya conocidos y hacerlos funcionar. Un celular está compuesto de plástico y algunos metales (oro, cobre, plata y litio); pero lo que realmente lo hace útil es el complejo software que le permite funcionar: con él, es posible usar 4G para navegar por internet, llamar a otros dispositivos celulares, o sincronizar la información contenida en el dispositivo con un wearable o aplicaciones en la nube.

Intentar extraer y decodificar este software es posiblemente uno de los mayores obstáculos para aplicar ingeniería inversa a un artefacto extraterrestre, ya que sería indispensable conectarse a dicho dispositivo y descargar el sistema operativo para descifrar sus rutinas. Por supuesto, si bien esto es muy difícil, no es imposible: incluso hoy existe gente alrededor del mundo cuyo hobby consiste en descargar el software de sus propios automóviles para hackearlos y optimizar su desempeño. Hacer lo mismo con un dispositivo cuya arquitectura, lenguaje de programación y abstracciones son desconocidas, podría tomar décadas y considerable poder de procesamiento, pero de lograrse, eventualmente obtendríamos las llaves del reino.

El problema de la energía

Desde la década de 1990 aparecieron experimentos científicos que demuestran la posibilidad de crear ventanas de plasma, que separan el vacío del espacio exterior, del interior de una nave espacial. También, ya existen en la actualidad diseños que permitirían enviar sondas a Alfa Centauro en tan sólo cinco años o a Marte en apenas 7 minutos. ¿Que es lo que impide que estas fantásticas tecnologías se hagan realidad, aparte de los elevados costos?

El traje de Iron Man es un extraordinario exoesqueleto que permite entre otras cosas, cargar objetos de varias toneladas de peso, volar a la misma velocidad que un avión caza y disparar ráfagas de plasma. Su potencia estimada es de 4 millones de caballos de fuerza, o 2.98 Gigawatts/hora, equivalentes a 2.2 veces la energía generada por una planta nuclear como Laguna Verde, México. Lamentablemente, hoy por hoy no contamos con una fuente de energía del tamaño del reactor arc (un reactor de fusión fría del tamaño de una mano) mostrado en los comics y las películas.

Así entonces, la miniaturización de fuentes de energía es otro problema al que se enfrentan los ingenieros, y por el que no pueden pasar de pequeños experimentos en el laboratorio: para hacer funcionar estos increíbles gadgets, es necesario crear y almacenar enormes cantidades de energía en un espacio muy reducido. Algunos materiales tienen la densidad de energía necesaria (por ejemplo, para el traje de Iron Man bastan 133 gramos de uranio en un reactor reproductor), pero entonces, nos enfrentaríamos al obstáculo final para la adopción de tecnología extraterrestre: nuestra propia biología.

El problema de la biología terrestre

Todos hemos soñado alguna vez con tener un auto volador desde que éramos niños. Y cuando aprendimos a manejar, llegó algún momento en que incluso de adultos, hemos dejado correr la imaginación: si estamos atorados en el tráfico pesado de la hora pico, nos imaginamos despegando en modo vertical para volar a casa o al trabajo dejando atrás el smog, el ruido y la incomodidad. Excepto que esto es imposible.

Incluso en la actualidad, existen “carreteras” por el aire que todo piloto de avión debe seguir, y si llega a darse tráfico aéreo pesado, deben volar sin cesar en un patrón de círculo hasta que haya un lugar disponible en la pista de aterrizaje. Entonces imaginémonos no sólo una hilera de automóviles enfrente y atrás de nosotros durante la hora pico, sino varios niveles arriba y abajo también. Si ocurre una descompostura o un choque en el aire, no podremos detenernos en el acotamiento para llamar a la compañía de seguros, sino que caeremos por varios cientos o miles de metros hacia abajo, llevándonos a una muerte segura a todos los que estén circulando debajo de nosotros en ese momento, y a los que estén a nivel del suelo también.

El punto es que nuestra tecnología también viene de la mano de características de seguridad: si bien es posible crear reactores nucleares del tamaño de una batería de automóvil, o sondas que viajen a Marte en 7 minutos, nuestros cuerpos no están a la par de estas tecnologías, por lo que sufriríamos de daños irreparables o una horrible muerte; ya sea por la radiación, altas velocidades o exposición al frío y calor extremos. Con decir que el simple hecho de estar en una nave espacial, es mortal para los seres humanos.

Posiblemente, para adoptar cualquier clase de tecnología futura (y no sólo la extraterrestre) tendremos que cambiar nosotros mismos también. Con mejoras genéticas y cibernéticas, eventualmente será posible salir allá afuera. Pero de momento, adaptar o crear tecnología que hoy es indistinguible de la magia, dependerá enteramente de qué tan segura es para formas de vida basadas en carbono con una baja resistencia a la variación de temperatura, presión o fuerzas centrífugas. Como elocuentemente menciona uno de los personajes de la serie de televisión Battlestar Galactica (2004):

¡No quiero ser humano! Quiero ver los rayos gamma. Quiero poder escuchar los rayos X. Y quiero – quiero oler la materia oscura. ¿Ves lo absurda de mi existencia? ¡Ni siquiera puedo expresar estas cosas correctamente, ya que tengo que – tengo que conceptualizar ideas complejas en este estúpidamente limitado lenguaje hablado! Pero sé que quiero alcanzar con algo más que estas patas prensiles. Y sentir el viento solar de una supernova fluyendo sobre mí. ¡Soy una máquina! ¡Y puedo saber mucho más! Puedo experimentar mucho más. ¡Pero estoy atrapado en este cuerpo absurdo!

— John Cavil/Número Uno. Battlestar Galactica (2004).

Conclusiones

Algunas de las historias de ciencia ficción más entretenidas tienen que ver con la adopción de tecnología extraterrestre, principalmente para que el conflicto no se convierta en una lucha sin esperanza para los seres humanos. Incluso algunas historias expresan la jocosa idea de que nuestra tecnología moderna, como el velcro, los hornos de microondas o la liposucción, es producto de ingeniería inversa aplicada a platillos voladores. Sin embargo, suponiendo que tenemos acceso a dicha tecnología para estudiarla, esta tarea requeriría un esfuerzo titánico, por decir lo menos. Un ejemplo de la vida real: en la década de los 1960, la NASA creó los Saturno V, unos cohetes que nos permitieron llegar a la Luna, y son considerados una de las más impresionantes hazañas de ingeniería de todos los tiempos. En 2004, la agencia espacial norteamericana buscó replicar su potencia como parte del Proyecto Constelación, pero no fue posible hacerlo, debido a que la infraestructura con la que se construyeron estos cohetes ya no existe. Se estima que se necesitarían dieciséis mil millones de dólares (US$16,000,000,000) para recrear las industrias y procesos requeridos por el Saturno, más quinientos cincuenta millones de dólares (US$550,000,000) por lanzamiento. Por esos precios, es mucho más sencillo crear desde cero versiones que sean igualmente potentes, aunque más ligeras, fuertes y hasta reutilizables – algo que de hecho, están tratando de lograr empresas como Blue Origin y SpaceX.

Así entonces, la ciencia ficción eventualmente se volverá realidad, haciendo innecesario importar tecnología de “hombrecillos verdes”. El problema principal es el tiempo que nos tomará llegar hasta ahí, debido a la interacción de factores como la continua evolución de la ciencia, cuáles son sus costos de implementación y qué tan segura o deseable puede llegar a ser. Después de todo:

Sólo aquellos que intentan lo absurdo alcanzarán lo imposible.

M. C. Escher (1898 – 1972). Dibujante y litógrafo holandés.

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Qué tan rápido se puede viajar en 1914, 2016… y el 2036

02/05/2016

Travel [Icon By Buuf]  Viajes.

El mundo es un libro, y quienes no viajan, leen sólo una página.

San Agustín de Hipona (354 – 430), teólogo y filósofo Romano, obispo de la Iglesia Católica.

Aunque la mayoría de nosotros no viaja más allá de un centenar de kilómetros al día, podemos sentirnos afortunados, ya que hace cien años, viajar entre dos puntos que hoy nos parecerían a tiro de piedra, se convertía en un verdadero tormento. De acuerdo al mapa isócrono publicado por la revista Intelligent Life, en 1914 los tiempos de viaje se medían en días, no en horas:

Pic: Isochronic Distances Map - 1914


Mapa isócrono que muestra cuánto tiempo se requería para viajar de la ciudad de Londres (Reino Unido) a cualquier otro punto del planeta, en 1914 (cada tono representa 5 días de viaje). Debido al alto desarrollo del continente Europeo, a principios del siglo pasado viajar de Londres a digamos, Moscú (Rusia) tomaba alrededor de 5 días; viajar de Londres a la mayoría de las capitales de Latinoamérica tomaba entre 10 y 20 días y llegar a lugares que si bien eran cercanos, pero no contaban con infraestructura de transporte alguna, como África o Asia Central, tomaba 40 días o más de recorrido.

Lo interesante es que en aquél entonces, el ferrocarril era el medio de transporte de mayor rapidez, el cual disminuía considerablemente el tiempo de viaje: así podemos explicar cómo en 1914, viajar de las Islas Británicas, que en aquél entonces eran consideradas la capital económica, política y cultural del mundo, a Vladivostok en Rusia Oriental, tomaba tan sólo 5-10 días, gracias al Ferrocarril Transiberiano. Por el contrario, lugares con poca infraestructura ferroviaria como el Amazonas o el corazón de África, podía literalmente, tomar meses de recorrido.

A principios del siglo 21, el medio de transporte más veloz y de mayor uso para viajar estas distancias es el avión comercial. Así, es posible trasladarse a cualquier lugar del mundo en un máximo de 2 o 3 días. Conservando el mismo estilo cartográfico, el sitio de viajes Rome2rio publicó los tiempos necesarios para ir desde Londres a cualquier punto de la Tierra:

Pic: Isochronic Distances Map - 2016


Mapa isócrono que muestra cuánto tiempo toma viajar de la ciudad de Londres a cualquier otro punto del planeta, en 2016 (cada tono representa alrededor de 8 horas). Gracias al avión, viajar del Aeropuerto de Londres-Heathrow a cualquier lugar del mundo toma en promedio, 6 a 12 horas. Por ejemplo, de Londres a Buenos Aires (11,102 kilómetros) tomaría alrededor de 14 horas en un vuelo directo, mientras hace 100 años, este viaje habría requerido de 20 a 30 días para completarse.


(Fuente: rome2rio.com)

Por lo tanto, en nuestra época actual, el mundo está más conectado que nunca: ahora es posible alcanzar destinos tan exóticos como Turquía desde Monterrey (México) en 17 horas, o Irán desde Buenos Aires (Argentina) en tan sólo 22 horas, cuando hace cien años podría habernos tomado un par de meses e incontables rutas por mar y tierra, incluyendo literalmente, aquellas caravanas de camellos que llegamos a ver en las películas.

Sin embargo, este no es el final de la historia. Gracias a visionarios como Richard Branson y John Carmack, dueños de las compañías Virgin Galactic y Armadillo Aerospace respectivamente, dentro de algunos años se perfeccionará el vuelo suborbital comercial, reduciendo los tiempos hasta en un 90% del tiempo actual. Así, dentro de un par de décadas, el viaje de Londres a Nueva York se llevará a cabo en tan sólo 50 minutos (hoy por hoy toma casi 8 horas en vuelos sin escala), convirtiendo éste en un mundo cada vez más pequeño e interconectado, en el que viajar al otro lado de la Tierra – por ejemplo, de Bogotá (Colombia) a su antípoda, Yakarta (Indonesia) – tomará no más de 4 horas. Aunque de momento el costo es prohibitivamente elevado en USD 250,000 por un boleto sencillo, la tecnología ya existe, por lo que seguramente el avance tecnológico y las demandas del mercado terminarán por “democratizar” este nuevo modo de viajar. Sólo como referencia, el mapa de más arriba se generó justo cuando aparecía el primer vuelo comercial del mundo, entre San Petersburgo y Tampa (Florida), el 1o. de Enero de 1914 por un costo aproximado de USD 4,936 a precios actuales.

Si recordamos que para la década de 1920 ya existían varias decenas de aerolíneas comerciales en todo el mundo – incluyendo Colombia, México y Brasil – basándose en una tecnología de apenas 17 años de existencia, no es muy difícil pensar que para la década de los 2030s exista una adopción generalizada del vuelo suborbital, aunque sea para la gente pudiente. Así como algunos de nosotros llegamos a darnos nuestra escapadita en avión a centros vacacionales “cerca de casa” (por ejemplo, Cancún, Los Cabos u Orlando desde la Ciudad de México), es probable que los nietos tengan la posibilidad de darse sus escapaditas a Sídney, Dubái o Macao. Después de todo, los automóviles, los aviones y los cruceros también eran algo que hace apenas unas décadas, sólo los ricos podían pagar.

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Una invasión extraterrestre científicamente plausible

10/09/2015

Space [Icon By Buuf]  SETI.

Si fueras a conquistar el mundo, ¿harías volar la Casa Blanca al estilo Día de la Independencia, o buscarías colarte furtivamente por la puerta trasera?

— Casey, The Faculty (1998).

La invasión extraterrestre es una de las metáforas más antiguas de la ciencia ficción, describiendo cómo seres del espacio vienen a invadir nuestro mundo. Existen múltiples razones por las que ellos recurren a métodos extremos contra nosotros: desde apoderarse de nuestros recursos o el planeta mismo, hasta cosecharnos porque somos una excelente fuente de proteínas. La invasión puede darse de dos maneras: ya sea que lancen un ataque militar global, como en el famoso Día de la Independencia (1996), o se infiltren en nuestros gobiernos y organizaciones, reemplazando, lavándole el cerebro o controlando seres humanos, allanando el camino para asestar el golpe final, como se ha visto en las series de televisión Expedientes Secretos X (1993 – 2002) e Invasión Extraterrestre / V (1983).

Muchas de estas historias tienen su origen en los miedos y principales eventos de la época en la que se publica el relato: La Guerra de los Mundos de H.G. Wells (1898), reconocida como la primera descripción de una invasión extraterrestre, fue escrita en los últimos años del siglo 19, cuando las guerras imperialistas por recursos, por parte de las potencias occidentales, ocurrían casi a diario, y la guerra mecanizada, la cual inspiró a los trípodes de aquella novela, estaba a menos de dos décadas de mostrar sus aterradores efectos. Películas como Invasion of the Body Snatchers (1956) y The Thing (1982), que fueron estrenadas durante el apogeo de la Guerra Fría (1947 – 1991), resaltaban la paranoia y miedo a ser infiltrados por las fuerzas del enemigo. En este caso, por elementos del bloque comunista.

En la vida real una invasión, definida seriamente como un escenario catastrófico de primer contacto, sólo puede tener un resultado: nuestra total aniquilación. La razón es muy sencilla: una especie que por sí misma haya llegado hasta aquí, ha superado infinidad de problemas técnicos y sociales para los que todavía no tenemos solución. Pongámoslo de esta manera: a las velocidades típicas de un viaje interestelar (10% de la velocidad de la luz o unos 30,000 kilómetros por segundo), impactar un malvavisco es el equivalente explosivo a un arma nuclear táctica de tamaño mediano. Aunque nuestra tecnología y recursos actuales ya nos permiten construir una sonda interestelar autónoma, ésta tomaría 40 años de fabricación y una inversión de 174 billones de dólares (USD 1.74×1014, equivalente a 2.2 veces el producto bruto mundial de 2014). Tan solo el costo, tiempo de construcción y duración de la misión (unos 46 años hasta la Estrella de Barnard) nos pueden dar una idea de las diferencias tecnológicas entre un posible invasor y nosotros.

Pic: Daedalus vs. Saturn V comparison

Comparativa entre el cohete Saturno V que llevó a los primeros seres humanos a la Luna, y una sonda interestelar Dédalo. Ésta última sería construida en la órbita de la Tierra y tendría una masa inicial de 54,000 toneladas, incluyendo 50,000 toneladas de combustible y 500 toneladas de equipo científico.

(Fuente: daviddarling.info)

Los motivos

En términos generales, todo conflicto en la historia de la humanidad se ha debido a dos razones: recursos o ideología. Considerando que las leyes de la física y biología operan de la misma manera en el resto del universo, es posible extrapolar los motivos de una invasión:

Ya hemos mencionado anteriormente que una invasión por nuestros recursos es la explicación más fácil de entender por un público ávido de diversión Hollywoodense, pero es algo científicamente imposible de ocurrir, debido a que el retorno de inversión es nulo: todos los recursos naturales de nuestro planeta se encuentran disponibles en el espacio, donde son más fáciles de extraer ya que no es necesario lidiar con el molesto campo gravitacional y nativos que se vanaglorian por su capacidad de contaminar con radiación nuclear dichos recursos. Es como si los Estados Unidos movilizaran toda su capacidad bélica para invadir Burundi: un pequeño país africano sin litoral, estratégicamente irrelevante y con pocos recursos naturales, así como uno de los ingresos per cápita más bajos del mundo (USD 910 en 2015)… y los burundeses poseyeran un par de ojivas nucleares. Esto haría de dicha aventura militar algo impráctico.

Las diferencias debido a que una especie extraterrestre no comparta los rasgos característicos de la psicología humana pueden ser otro motivo, que entra de lleno en el campo ideológico. ¿Qué pasaría si una sociedad erróneamente nos considera como seres no pensantes, o incluso se siente amenazada por nuestra propia biología? En el relato corto The Things (Las Cosas) de Peter Watts, el autor describe la película The Thing (1982) desde el punto de vista del extraterrestre. De acuerdo a éste, los humanos somos horribles abominaciones, ya que no cambiamos de forma, como el resto del universo. Nuestras mentes no están distribuidas entre todas las células de nuestros cuerpos, sino encerradas en “espantosas fibras nerviosas dentro de cavidades óseas”… como un cáncer pensante. Qué terrible existencia debemos tener… por lo que este explorador, embajador y misionero decide cambiar nuestra “precaria” situación:

No va a ser fácil. Ellos no lo van a entender. Torturados, incompletos, no son capaces de entender. Al presentarles el conjunto mayor, ven la pérdida del menor. Al ofrecerles comunión, ellos sólo ven la extinción. Debo ser cuidadoso. Debo usar esta nueva capacidad de esconderme. Otras cosas vendrán eventualmente, y no importa si se encuentran con los vivos o los muertos; lo importante es que encuentren con algo parecido a ellos mismos, para llevarlo a casa. Así que voy a mantener las apariencias. Voy a trabajar tras bambalinas. Yo los salvaré desde el interior, o su soledad inimaginable no tendrá fin.

Estas pobres cosas salvajes nunca podrán abrazar la salvación.

Voy a tener que violarlas con ella.

The Things. Peter Watts. (Clarkesworld Magazine, Issue 40, 2010).

Sin embargo, un escenario en el que fanáticos interestelares vengan hasta aquí para “convertirnos” a la fuerza también es poco probable, ya que cualquier sociedad con ideas extremistas tiende a autodestruirse debido a sus propias creencias. El ejemplo más claro lo tenemos en los mayores villanos de nuestra historia reciente: los Nazis del siglo 20. Si bien poseían una increíble capacidad técnica e industrial, la principal falla de su sociedad tuvo que ver con sus prejuicios y xenofobia. Por citar un ejemplo, la politización de la academia alemana dejó fuera a cualquiera que no fuese de “ascendencia aria pura” resultando en la ejecución o exilio de cientos de científicos judíos, como Albert Einstein, quien es considerado como el padre de la física moderna. En contraste, el éxito de sociedades como la estadounidense se ha debido a la diversidad e igualdad de oportunidades: mientras un miembro tenga algo que aportar, será bienvenido y podrá sobresalir sin importar cuál es su origen, sexo o religión.

Esto nos lleva al único motivo por el que podrían tomarse tantas molestias, ya que es algo imposible de encontrar en cualquier otro lugar del universo: nosotros y los demás seres vivos de este planeta. No como comida, pues antes de “servir al hombre“, es necesario tomar en cuenta que la mayor parte de la materia orgánica de nuestro planeta es de hecho venenosa o no nutritiva para el ser humano, y eso que nosotros hemos evolucionado aquí. Tampoco podríamos ser esclavos de una civilización con un alto nivel tecnológico, pues sería más eficiente construir robots que duran más, no necesitan alimentos y por supuesto, no tienden a sublevarse a la primera oportunidad. Los extraterrestres tampoco buscarían aparearse con nosotros, ya que si bien deben tener algún equivalente al ADN terrestre, es poco probable que compartan la misma estructura genética encontrada aquí. Pero si éste fuera el caso, la posibilidad de crear un híbrido entre especies que evolucionaron de manera independiente es muy pequeña. Por citar un ejemplo, un ser humano moderno (Homo sapiens) no puede aparearse con un Homo habilis, incluso siendo uno el ancestro del otro.

Claro que, la diversidad genética encontrada en este mundo puede ser muy útil para cualquier especie extraterrestre que posea tecnología orgánica – especialmente si contamos con una característica que al parecer, es rara en el universo: la inteligencia. Así, identificar y tomar los mejores rasgos de los terrícolas puede ser suficiente motivo para cruzar media galaxia.

Pic: Prone ~ Patricia Piccinini

Un bebé, híbrido de humano… y algo más. Para tranquilidad de todos, una escultura hiperrealista de la artista Patricia Piccinini.

(Fuente: patriciapiccinini.net)

El filme Skyline (2010) quedó bastante a deber durante su ejecución, pero representa un ejemplo brutalmente honesto de los motivos y resultado de este escenario: una raza alienígena súper avanzada de seres biomecánicos invade la Tierra, y nosotros somos el motivo de la invasión. ¿Cómo logra la humanidad repeler a estos poderosos enemigos? No lo hace; nunca tuvimos una oportunidad.

Escenarios de invasión

Los dos escenarios de invasión científicamente plausibles dependen del tipo de civilización que nos estaría conquistando: ya sea que ellos sean entes biológicos o máquinas pensantes. En el caso de los seres orgánicos, es más probable que quieran preservar al planeta debido a su riqueza biológica; no así para los seres sintéticos, pues nuestro sistema solar sería el equivalente a un pequeño hormiguero en medio del sitio en el que van a construir una autopista.

De acuerdo a los cálculos optimistas de la Ecuación de Drake, la civilización tecnológica más cercana a nosotros se encuentra a unos 50-70 años luz de distancia. Transportar a lo largo de esas distancias a todo el personal, armas y equipo necesarios para subyugar a los cerca de 7,125 millones de habitantes terrestres sería una tarea abrumadora. Por ello, la solución sería decepcionantemente simple: en el caso de civilizaciones orgánicas, tan sólo basta una nave autónoma que pueda detectar, catalogar y sintetizar el genoma humano. En base a esta información, la nave podría generar un virus a la medida, liberando esporas con éste en la atmósfera terrestre e infectando a toda la raza humana en unos cuantos meses. No para aniquilarnos, sino para… hacernos cambiar:

Pic: Gene Therapy ~ Wikipedia

Cómo funciona la terapia genética de línea germinal: consiste en administrar al paciente un gen a través de un vehículo (por ejemplo un virus), el cual debe localizar las células a infectar. Dicho injerto se realiza sobre las células germinales del paciente (óvulos y espermatozoides en el caso del ser humano), por lo que los cambios generados serán hereditarios.

(Fuente: English Wikipedia)

A sabiendas de que una especie debe reproducirse o enfrentar su propia extinción, una sociedad extraterrestre puede conquistar la galaxia sin necesidad de trasladarse físicamente, al insertar el equivalente de su código genético a otras especies pensantes. Esto no es demasiado descabellado, ya que nuestros propios genes son un collage que incluye hasta 8% derivado de la absorción de código genético foráneo. Por otro lado, este tipo de conquista no requiere un sólo disparo: en un par de generaciones, una fracción importante de la población huésped se convertirá en aquello que los extraterrestres deseen. Y si ellos ya dominan los secretos de la genética, puede que incluso inyecten ciertos instintos y recuerdos en los híbridos. Esto hace de películas como Species (1995) y John Carpenter’s Village of the Damned (1995) una posibilidad real. La invasión no tendría que ver con motivos políticos, económicos o religiosos, sino biológicos: la preservación, renovación y cooperación genética pueden ser fuertes motivadores. Después de todo, en la Tierra existen dos especies modernas que ya han hecho esto en algún punto de su historia evolutiva: las hormigas argentinas invasoras (Wasmannia auropunctata) y el Homo sapiens, cuyo código genético incluye hasta un 4% proveniente del Homo neanderthalensis.

En caso de ser “colonizados” por máquinas pensantes, el escenario sería aterrador: una pequeña nave autónoma, microscópica e indetectable – un nanobot – llegaría a nuestra atmósfera; ésta tendría la capacidad de autorreplicarse con los materiales existentes en la superficie terrestre. Supongamos que estos nanobots están diseñados para consumir exclusivamente todos los materiales basados en el carbono, lo que es una suposición lógica, ya que los materiales salidos de éste elemento son espectacularmente versátiles. Desgraciadamente, toda la vida sobre nuestro planeta está basada en el carbono: la biomasa terrestre contiene alrededor de 1045 átomos de carbono; si un nanobot consiste de alrededor de 10 millones de átomos de carbono, 1039 de éstos podrían consumir toda la vida sobre la Tierra, en alrededor de 130 replicaciones, después de que océanos o nubes de ellos (también conocidos como “plaga gris” o grey goo) cubran todo el planeta. Los científicos creen que un nanobot puede replicarse en alrededor de 100 segundos, por lo que la vida en la Tierra se extinguiría en 3.5 horas.

Pic: The Darkest Hour Concept Art ~ Imery Watson and Stas Lebedev

El último instante en la vida de una víctima de la nanotecnología.

(Fuente: filmsketchr.blogspot.com)

Pero… ¿por qué seguimos aquí?

De acuerdo la Paradoja de Fermi, si hubiera numerosas civilizaciones avanzadas en nuestra galaxia, entonces ¿Dónde están? Si se requirieran 1,000 años para construir una nave de colonización que se moviera al 1% de la velocidad de la luz, tan sólo se necesitan 3 millones de años para colonizar toda la galaxia – realmente muy poco a escalas geológicas. Por otro lado, hace poco se realizó el escaneo de casi 100,000 galaxias en busca de civilizaciones de tipo III en la escala de Kardashev (aquellas que abarcan galaxias enteras) sin encontrar ningún positivo obvio. Sólo 50 de esas 100,000 son posibles candidatas, lo que haría de la inteligencia algo mucho más escaso en el universo… a menos que no lo sea:

Dentro de algunos decenios (2040 – 2060) la humanidad tendrá la capacidad de crear una inteligencia artificial fuerte, equivalente a la de un cerebro humano. Ya que la investigación en este campo se ha centrado en la “mejora recursiva“, en un tiempo realmente corto alcanzaremos el ascenso a la trascendencia:

Es difícil pensar en cualquier problema que una superinteligencia no pueda resolver, o al menos ayude a resolver. La enfermedad, la pobreza, la destrucción del medio ambiente, el sufrimiento innecesario de todo tipo: son cosas que una superinteligencia equipada con nanotecnología avanzada sería capaz de eliminar. Además, una superinteligencia podría darnos una vida indefinida, ya sea por detener y revertir el proceso de envejecimiento a través del uso de la nanomedicina, o al ofrecernos la opción de subir nuestra mente a una consciencia digital. Una superinteligencia también podría crear las oportunidades para que aumentemos enormemente nuestras propias capacidades intelectuales y emocionales, y nos podría ayudar a crear un atractivo mundo experiencial en el que podríamos vivir vidas dedicadas al alegre juego y las relaciones interpersonales; experimentando, alcanzando crecimiento personal y viviendo más cerca de nuestros propios ideales.

Bostrom, Nick. (2015). “Superintelligence: Paths, Dangers, Strategies”. London. Oxford University Press.

Esto, asumiendo que creamos una inteligencia artificial afín a los intereses humanos; de lo contrario, nuestra existencia terminará debido a un apocalipsis nanotecnológico como el descrito más arriba. Por lo tanto, si consideramos que somos la civilización más joven en la galaxia y estamos a relativamente poco tiempo de lograr este hito, podemos asumir que todos las demás ya han hecho este enorme salto en su evolución, terminando así: desmenuzados para formar parte de una sopa uniforme de nanobots, o transformados en una sociedad que ha trascendido los límites impuestos por la biología, el mundo físico, o hasta el espacio-tiempo.

Lo más seguro, es que futuras generaciones nos verán con una mezcla de pena y desdén, pensando: “Pobres bárbaros. No tenían ni idea de lo que realmente estaba pasando.”

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50 años de la Ley de Moore

04/24/2015

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

Para el 2020, la mayoría de las computadoras personales poseerán la potencia de cálculo de un cerebro humano. Esto no quiere decir que sean cerebros; sólo significa que en términos de procesamiento en bruto, éstos pueden procesar los bits tan rápido como un cerebro humano. Entonces la interrogante sería, ¿qué tan lejano se encuentra el desarrollo de una máquina tan inteligente como nosotros?

Seth Shostak (n. 1943), físico y astrónomo estadounidense, Astrónomo Senior del Instituto SETI (organización dedicada a la búsqueda de vida extraterrestre).

El 19 de abril de 1965, el ingeniero químico y cofundador de Intel, Gordon Moore, publicó en la revista especializada Electronics un artículo de apenas cuatro cuartillas, denominado “Atiborrando más componentes en circuitos integrados” (Título original en inglés: Cramming more components onto integrated circuits). En éste, mediante algunas gráficas, una tira cómica y algunas reflexiones, el autor definió la que ahora conocemos como la Ley de Moore, que predica: aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado. Lo interesante de dicha “ley” – que más bien es una observación empírica, pero por el bien del argumento, dejémoslo así – es que ésta fue enunciada cuando la manufactura de los microprocesadores todavía estaba en pañales, y casi diez años antes de que surgieran las primeras computadoras personales.

A cincuenta años de su publicación, algunas estimaciones atribuyen a la Ley de Moore hasta un 40 por ciento del crecimiento en la productividad mundial durante las últimas dos décadas, debido principalmente a la explosión de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones; ambas hechas posibles gracias a las mejoras en el desempeño de los semiconductores y por supuesto, una disminución en los costos del hardware por hasta 35 por ciento año con año.

Es así como este pequeño artículo ha definido a la industria de los microprocesadores por casi medio siglo, pues desde la década de los 1970 todos los proveedores de semiconductores – Intel, ATI Technologies, Samsung, AMD – se han impuesto esta meta como parte de su objetivo de negocios: comenzando en 1974 con el humilde procesador Intel 8088, el cual poseía 29,000 transistores mediante un proceso de tres micrómetros (tres milésimas de milímetro por transistor) y alcanzando una velocidad de 4.77 MHz, ahora contamos con el Intel Broadwell, liberado a finales de 2014 y el cual posee 1,900 millones de transistores mediante un proceso de 14 nanómetros (catorce millonésimas de milímetro por transistor), operando a una velocidad de 3.1 GHz y consumiendo apenas 28 watts.

Si la Ley de Moore se conserva, para el 2020 existirán procesadores con una densidad de 15,000 millones de transistores en un proceso de tan sólo 5 nanómetros; a mediados del 2026, finalmente llegaremos al límite teórico impuesto por las leyes de la física: un transistor tendrá la misma longitud de un átomo, por lo que para continuar con la tendencia, se tendrá que echar mano de otros procesos derivados de la nanotecnología, así como materiales basados en el carbono como el grafeno, resultando en la obsolescencia de los semiconductores basados en el silicio. Por ejemplo, desde hace un par de años IBM ha estado llevando a cabo experimentos con nanotubos de carbono, “mejorando la eficiencia energética por más de un orden de magnitud”:

Pic: Carbon nanotube transistors (CNT) arranged as a neuron circuit. Close up of CNT.

Los nanotubos de carbono de pared simple (Single-Walled Carbon Nanotube – SWNT) han atraído la atención de los científicos hacia diversas aplicaciones, incluyendo transistores de efecto de campo (FET), memoria no volátil, circuitos lógicos, biosensores y sinapsis biomiméticas debido a su tamaño nanoescalar y propiedades electrónicas. (Fuente de imagen y pie de página: iopscience.iop.org)

Es precisamente aquí donde radica la relevancia de la Ley de Moore: no importa cuántas veces han dicho que está a punto de finalizar, siempre existirá alguna nueva tecnología o descubrimiento científico que puede darle continuidad. Y esto ha permitido alcanzar algunos de los avances tecnológicos más importantes de esta generación, incluyendo la computadora personal, el surgimiento de la Internet, los videojuegos y la tecnología móvil, así como otras “leyes” igualmente fantásticas, como la densidad de memoria, capacidad de red, transmisión de datos u operaciones por joule de energía disipada.

Sin embargo, si bien tecnológicamente hablando esta tendencia puede seguir su curso por algunos años o décadas más, existe también la posibilidad de que los costes se disparen debido al salto tecnológico que implican mayores densidades de procesamiento: el principal reto al que se enfrentan los fabricantes de semiconductores hoy en día consiste en mantener costos bajos y un margen aceptable. Empero, incluso si la Ley de Moore se detiene por completo, es muy probable que los procesadores se conviertan en commodities, dejando a otros elementos como el sistema operativo o las aplicaciones como los mayores diferenciadores. Aunque esto definitivamente golpearía a la industria, ésta no sería aniquilada, pues así como los precios de los microprocesadores tenderían a la baja, los costos de investigación y desarrollo tenderían a bajar igualmente. La solución sería convertirse en fabless, consolidarse o integrarse verticalmente con otros proveedores.

¿Qué veremos en los próximos años? pronto tendremos más wearables como el Apple Watch; dispositivos de realidad aumentada y realidad virtual como Google Glass y Oculus Rift; tablets hechas exclusivamente para el funcionamiento de videojuegos como el Razer Edge; la próxima generación de dispositivos de impresión 3D, computadoras al alcance de todos y un sinfín de dispositivos y sus aplicaciones que hasta hace poco, nos habrían parecido como ideas salidas de la ciencia ficción. Incluso si nunca llegamos al ascenso a la trascendencia, es muy probable que la Ley de Moore y sus beneficios se sigan dando – y puedan ser disfrutados – durante muchos años más. Indudablemente, lo mejor está por venir.