Posts Tagged ‘Fin de año’

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Adiós al 2016… llevando el fuego

12/23/2016

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 Reflexiones.

Mira hacia el futuro, porque ahí es donde pasarás el resto de tu vida.

George Burns (1896 – 1996), cómico y actor norteamericano.

¡Uf! Este año, tanto la Navidad como el Año Nuevo caen en domingo. Y si esto no resume perfectamente lo atroz que ha sido este 2016, no sé que otra cosa podría demostrarlo. Entre devastadores conflictos armados por doquier, crisis de refugiados, ya varios años de estancamiento económico (al menos en México) y una nueva amenaza a la estabilidad mundial, este año definitivamente no fue apto para cardiacos.

Pic: Me at the beginning of 2016 // me at the end of 2016
Yo al principio del 2016 // yo al final del 2016. (Fuente: boredpanda.com)


Al final del día, sin embargo, cuento con una buena salud, una familia que me ama, un techo sobre mi cabeza, lo suficiente para comer, y suficiente esperanza en el futuro. Aunque ciertamente este 2016 no va a ser un año que recordaré con nostalgia, trataremos de ser lo suficientemente maduros como para entender que siempre habrá un mañana y que debemos trabajar por un futuro mejor para las siguientes generaciones; como dicen por ahí: lo curioso de la perspectiva es que siempre es más fácil en retrospectiva.

Es así como comparto el siguiente artículo, encontrado originalmente en el blog The Art of Manliness, y que a su vez está basado en la conmovedora novela La Carretera, escrita por célebre autor Cormac McCarthy. Traducida por mi cuenta, me parece una publicación muy relevante en estos tiempos que pueden parecer difíciles, pero que debemos tomarlos como una oportunidad para ser mejores seres humanos:

Vamos a estar bien, ¿cierto papá?

Sí. Lo estaremos.

Y nada malo nos va a pasar.

Así es. Porque llevamos el fuego.

Sí. Porque llevamos el fuego.

Una vez al año leo La Carretera, de Cormac McCarthy. Esta lectura anual se ha convertido casi en un rito religioso para mí. Al igual que las obras trágicas de la antigua Grecia, La Carretera me proporciona una muy necesaria liberación catártica. Cada vez que llego al final de ese oscuro, perturbador libro, termino sollozando. Mientras que ningún otro libro me ha hecho llorar, cuando termino La Carretera, las lágrimas fluyen por mis mejillas y sobre mi bigote. Todo lo que quiero hacer es abrazar a mis hijos y nunca dejarlos ir. Si has leído el libro, eres un papá, y no tienes un corazón de piedra, lo entenderás.

(Si no has leído el libro, puedes dejar de leer este artículo – contiene spoilers.)

La Carretera ha sido llamada una historia de amor entre padre e hijo, y nada podría describirlo mejor. El libro pone la belleza y el dolor de la paternidad en una poderosa perspectiva, revelando el amor paternal intensamente cerca del corazón.

Un padre sin nombre y su hijo realizan un peregrinaje a través de una triste, ceniza, post-apocalíptica Norteamérica, empujando un carrito de compras con sus suministros, perpetuamente hurgando por su próxima comida. Todo esto sucede mientras están atentos al acecho de los “chicos malos” – tribus salvajes de caníbales que merodean el paisaje en sus vehículos improvisados que corren con diésel.

El padre está enfermo, y está muriendo. Sabe que no estará por mucho más tiempo para proteger y velar por su hijo. Una sensación de ser “arrojado al mundo”, como decía Heidegger, impregna la vida de estos dos individuos, que sólo se tienen el uno al otro.

A lo largo de la historia, el hombre experimenta momentos de profunda angustia al pensar en el futuro de su hijo en este inhóspito y desolado mundo. Incluso contempla aplastar la cabeza de su hijo con una piedra para evitar que sea violado y comido por algún bárbaro sucio y depravado.

Sin embargo, al mismo tiempo, este hombre ve la esperanza y bondad en la inocente dulzura de su hijo, y por lo tanto encuentra la fuerza para seguir adelante. A lo largo del viaje, le cuenta a su hijo historias del mundo antes de su destrucción. Él le enseña al niño las habilidades físicas y aptitudes mentales necesarias para sobrevivir. Pero lo más importante, el hombre enseña a su hijo a “llevar el fuego”:

Nunca nos comeríamos a nadie, ¿verdad?

No, claro que no.

No importa qué.

No. No importa qué.

Porque somos los buenos.

Sí.

Y estamos llevando el fuego.

Y estamos llevando el fuego.

Sí.

Bien.

Para el hombre y su hijo, “el fuego” es una metáfora no sólo acerca de la voluntad de vivir, sino de vivir noblemente. Es un abrazo de bondad humana. Consiste en tener esperanza cuando todo parece desesperado. Los buenos llevan el fuego; los malos no lo hacen. En su situación actual, los lapsos morales podrían ser perdonados y racionalizados como una cuestión de vida o muerte. Padre e hijo podían permitir, como los bárbaros, que los fines justificaran cualquier medio.

Pero en lugar de eso, deciden aferrarse a la bondad a pesar de todo. No importa cuán terribles sean las cosas en el mundo de La Carretera, siempre y cuando el hombre y su hijo sigan manteniendo el fuego ardiendo dentro de ellos, todo va a estar bien al final. Es trágicamente hermoso.

Quiero estar contigo.

No puedes.

Por favor.

No puedes. Tienes que llevar el fuego.

No sé cómo.

Sí que puedes.

¿Es real? ¿El fuego?

Sí lo es.

¿Dónde está? No sé dónde está.

Sí que puedes. Está dentro de ti. Siempre estuvo allí. Puedo verlo.

Sólo llévame contigo. Por favor.

No puedo

Por favor, papá.

No puedo. No puedo sostener a mi hijo muerto en mis brazos. Pensé que podía, pero no puedo.

Dijiste que nunca me dejarías.

Lo sé. Lo siento. Tienes todo mi corazón. Siempre lo hiciste. Eres el mejor tipo. Siempre lo fuiste. Si ya no estoy aquí, todavía puedes hablar conmigo. Puedes hablar conmigo y hablaré contigo. Ya lo verás.


Lleva el fuego

Esa frase encapsula perfectamente la tarea de la paternidad. Aunque no me enfrento a hordas de vándalos que mantienen esclavos sexuales y son devoradores de bebés, a menudo comparto los mismos sentimientos que el hombre sin nombre en La Carretera. Al igual que él, a veces siento que he sido arrojado al mundo con mis hijos, que somos extraños en una tierra extraña, que sólo estoy averiguando las cosas sobre la marcha.

Y aunque espero no morir pronto como el hombre de La Carretera, sé que mi tiempo con mis hijos es limitado. Gus acaba de cumplir seis años y ¡vaya!, esos años se van volando. En apenas doce más, él probablemente nos dejará a mí y a Kate para salir por su cuenta. Durante este tiempo, tengo que enseñarle todo lo que pueda para ayudarlo a sobrevivir y prosperar – tengo que prepararlo para el momento en el que yo ya no sea una presencia constante en su vida. Lo mismo ocurre con mi hija, Scout.

Pero lo que más me preocupa es si estoy enseñando a mis hijos cómo ser seres humanos buenos y nobles, incluso cuando sus circunstancias podrían proporcionarles excusas para la laxitud moral – lapsos justificados por el egoísmo, o provocados por la amargura, el pesimismo y la apatía. ¿Elegirán el idealismo sobre la desconfianza? ¿Virtud sobre el vicio? ¿Decencia sobre el abandono? ¿Esperanza sobre la desesperación?

¿Les estoy enseñando a llevar el fuego?

¿Estoy transmitiendo los valores que aprendí de personas como mi abuelo, padres y otros mentores?

¿Todavía llevo el fuego que me pasaron, o lo he extinguido, o lo he dejado enfriar?

Si todavía llevo el fuego, ¿qué estoy haciendo para alimentar la llama y mantenerla viva?

¿Acaso una luz arde lo suficientemente brillante, como para que otros puedan sentir el calor y se calienten por ella?

¿Qué estoy haciendo para pasar el fuego a mis hijos? ¿Les muestro en mis acciones y palabras cómo llevarlo? ¿Tengo intención de hablarles acerca de los hombres y mujeres que vinieron antes de ellos, que llevaron el fuego a pesar de las dificultades y los reveses?

Cuando mis hijos me dejen cuando sean adultos, y finalmente deje a mis hijos debido a mi muerte, ¿podrán llevar el fuego adelante? ¿Sabrán cómo cuidarlo por su cuenta y pasarlo a sus hijos? ¿O se extinguirá el fuego antes de que las generaciones futuras puedan recoger la antorcha?

Creo, espero, que estoy haciendo un buen trabajo con esta tarea de llevar el fuego. Pero cada vez que leo La Carretera, me convenzo de hacerlo mejor. Trato de ser más humano, más civilizado. Soy más intencional acerca de enseñar esas cosas a mis hijos. Trato de ser más esperanzador, y menos receloso.

Incluso si todavía no eres un padre, y tal vez nunca te conviertas en uno, la tragedia moderna de La Carretera todavía puede proporcionar lecciones y estímulos para la reflexión. ¿Todavía llevas el fuego que te han pasado de tus antepasados? ¿Cómo demuestras su comportamiento? ¿Posees una luz interior que calienta a todos los que encuentras?

Algunos de ustedes podrían estar pensando, “Bueno, mis padres y abuelos eran perezosos y canallas. Definitivamente no tenían el fuego.” El hecho de que lo reconozcas indica que ya tienes una llama naciente dentro de ti.

Aliméntala.

Haz el bien. Sé decente. Encuentra a otros que llevan el fuego para que puedan combinar sus llamas en un resplandor rugiente.

Es fácil sentirse cansado y desanimado en el mundo de hoy – que tus buenas acciones no serán recompensadas ni notadas en el mejor de los casos, y en el peor, que te perjudican.

Pero ese es el precio que a veces se paga por llevar el fuego. Tú te inmolas voluntariamente para proporcionar el calor y la luz necesitados por un mundo frío y oscuro. Como he dicho antes, es trágicamente hermoso.

Cada mañana, cuando te levantes de la cama, piensa en recoger una antorcha, encendiéndola en la metafórica fogata que siempre mantienes ardiendo, llevándola contigo cuando sales de casa.

En los momentos de calma que experimentarás durante todo el día – cuando estés sentado en el tráfico pesado, cuando estés mirando sin pensar en la pantalla de tu smartphone, cuando estés a punto de dormirte – pregúntate:

¿Estoy llevando el fuego?

Carry the Fire. The Art of Manliness. (Oct. 31, 2016).
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El 2015, ilustrado

12/24/2015

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La vida es como un jardín. Puede haber momentos perfectos, pero no puedes preservarlos, más que en la memoria. Larga vida y prosperidad.

— El último Tweet de Leonard Nimoy (1931 – 2015), actor, director, poeta y fotógrafo norteamericano, que termina con su memorable frase de Star Trek.

Con una temporada decembrina extremadamente atípica, en la que estuvimos de arriba a abajo realizando actividades de cierre anual, este 2015 ya está prácticamente a punto de terminar. A diferencia de otros años, si no fuera porque en la empresa en la que trabajo nos dan el 24 y 31, hoy tendría que estar realizando labores de cierre de año con las áreas de finanzas y delivery. Afortunadamente, previamente solicité mis vacaciones y no tengo que revisar correos, contestar llamadas o tener juntas de aquí al 4 de enero, salvo seguimiento puntual de algunos proyectos de soporte 7×24 que siguen corriendo.

Personalmente, este 2015 ha sido un año bastante arduo. Entre el trabajo y mis labores como jefe de familia, he tenido poco tiempo libre para dedicarme a este blog. Sin embargo, esperemos que el próximo 2016 me permita tener un poco más de espacio para este tipo de actividades. Lo bueno es que tengo suficiente información como para publicar los próximos 12 meses posts relacionados a los temas que más me apasionan: cuestiones de sistemología, adopción ágil, SETI, conspiraciones, videojuegos o salud y bienestar.

Pues bien, para cerrar este año quisiera compartir una excelente ilustración publicada por la compañía Beutler Ink, dedicada al diseño gráfico. En ésta, se muestran todas las referencias a la cultura popular de este 2015, incluyendo lo bueno, lo malo y lo feo, como el descubrimiento de agua en Marte, el fallecimiento de reconocidos personajes como el actor Leonard Nimoy referenciado más arriba y el músico B.B. King o el Marco de acuerdo nuclear con Irán:

Pic: 2015 Illustrated ~ Beutler Ink


Compilación visual de lo que ha ocurrido durante el 2015. Del sitio original: “Beutler Ink ha reunido de nueva cuenta las noticias más importantes del año pasado – desde inmensos triunfos (el sobrevuelo de Plutón), a las más graves tragedias (ataques de París), a las parodias que nos revuelven el estómago (Ve por un centinela) – empacándolos en una sola, desgarbada ilustración.


(Fuente: beutlerink.com)

Así pues, en un mundo tan complicado como el nuestro, felices fiestas. Les deseo a todos salud, dinero y amor.

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Cerrando el 2011

12/27/2011

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

Dentro de 20 años estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por aquellas que sí hiciste.
Así que suelta amarras.
Navega lejos del puerto seguro.
Atrapa los vientos alisios en tus velas.
Explora. Sueña. Descubre.

Mark Twain (1835-1910), humorista y escritor estadounidense.

No pedí vacaciones, por lo que esta última semana del año estaré haciendo principalmente horas naylon en el trabajo. Así que estos días los dedicaré a limpiar mi correo, deshacerme de papelería antigua y limpiar el sistema de archivos de la laptop que tengo asignada. Los que quedamos en la oficina tampoco podremos avanzar mucho en los proyectos de desarrollo que tenemos planeados, pues la mayoría de los stakeholders tanto en México como en San Diego se tomará la semana, regresando a más tardar el próximo 3 de enero.

Por ello, ahora que podemos darnos un respiro, sería bueno reflexionar acerca de lo que nos pasó en este 2011 y dar gracias por nuestros logros, independientemente de si fueron muchos o pocos. En mi caso particular, este ha sido un año ambivalente, con bendiciones como mi segundo hijo Jared, cosas espantosas como el downsizing que ocurrió en la empresa donde trabajo, y algunas patoaventuras que podré platicar a los nietos, como aquel fin de semana apocalíptico con un apagón en todo San Diego que me obligó a pasar la noche en el aeropuerto de Tijuana.

En el plano nacional, las cosas se están poniendo color de hormiga, ya que nuestra guerra contra el narcotráfico ha sobrepasado las 60,000 víctimas y nadie sabe para cuándo terminará. Máxime que el próximo año hay elecciones presidenciales y ninguno de los candidatos tiene la preparación o conocimientos necesarios para conducir el país. Y como cereza del pastel, ya nos está golpeando la desaceleración económica como resultado de la crisis en la zona Euro.

Finalmente, en el plano internacional… todos sabemos que el mundo está hecho un verdadero desmadre. En el plano económico los europeos están topándose con la posibilidad de que el Euro desaparezca; el imperio Norteamericano sigue a la baja y los chinos ya están pronosticando una baja en su producción. Por otro lado, con las disputas entre Irán, Israel y los Estados Unidos, muy probablemente el próximo año se desate otra guerra en el Medio Oriente, aunque es muy posible que los gringos se metan en otro atolladero, debido a que Irán no es un país pequeño e indefenso como Iraq; además China y Rusia tienen fuertes lazos económicos y militares con Teherán.

En fin… el próximo año pinta muy complicado, por lo que es conveniente no despilfarrar el dinero, tratar de prepararse lo más que se pueda ante cualquier eventualidad y buscar en la medida de lo posible disfrutar al máximo de nuestra familia y amigos. Por lo pronto: ¡Felices fiestas y próspero 2012!

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Cerrando el año

12/23/2010

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Como dijera el gurú radiofónico Toño Esquinca: Diciembre es el viernesote del año donde el tráfico siempre es de quincena. Con tan sólo un par de semanas para que se termine, estamos cerrando el 2010. Estos días la mayoría de mis conocidos se tomará vacaciones y por lo mismo, creo que sólo tendré un par de videoconferencias con el equipo de San Diego y ahí nos vidrios: los veo hasta Enero. Es más, en estos momentos soy de los pocos encargados del changarro porque mi jefe y el jefe de mi jefe ya están de vacaciones desde el viernes pasado y no piensan regresar sino hasta el 10 de Enero, echándose tres semanitas de vagaciones. Por mi parte no habrá días de descanso salvo el 24 y 31.

Así entonces, podemos resumir este 2010 como un poco de todo: con cosas buenas, cosas malas y por supuesto, algunos WTFs o ‘en qué diablos estaban pensando’, incluyendo una tímida recuperación económica, el clima de inseguridad que se vive en el país como producto de nuestra guerra contra el narcotráfico, la ‘liberación’ de Diego Fernández de Cevallos después de un ‘secuestro’ que duró seis meses o la reciente explosión ocurrida por una ordeña clandestina de oleoductos que salió mal en San Martín Texmelucan, Puebla. Sin embargo, como dicen por ahí: la esperanza muere al último, por lo que tengo fe en que el próximo año pinte un poco mejor que este.

Logros personales

Para ser honestos me ha ido muy bien durante este año, con razones para sentirme contento como reencontrarme con amigos y compañeros de la escuela que no había visto por más de 15 años, o tener la oportunidad de haber viajado al extranjero para traer trabajo a México; también me doy cuenta que si bien no soy millonetas, soy más afortunado que el 92% de la población de este mundo. Sin embargo, también se vienen retos complicados para el próximo año debido a que tengo un nuevo bollo en el horno y aunque la chamba va por buen camino, al adquirir responsabilidad sobre plataformas que antes no teníamos, seguramente habrá un incremento considerable de bomberazos, gritos y sombrerazos entre San Diego y el equipo en México.

Con todo y las dificultades que nos afligen a todos y esperando que no sean demasiadas o que tengan solución, ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo, lleno de paz, felicidad y amor, cumpliéndose todos sus deseos!

love. peace. smile. wish. ~ carolinexpaige

love. peace. smile. wish. (© 2010 ~ carolinexpaige) (Fuente: deviantart.com)

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Adiós al 2009

12/16/2009

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Siempre debes estar en guerra con tus vicios, en paz con tus vecinos y que cada Año Nuevo te encuentre hecho un mejor hombre.

Benjamin Franklin (1706-1790), político, científico e inventor estadounidense.

Últimamente no he actualizado mi blog pues estuve bastante ocupado debido a broncas con algunas tareas y proyectos que he tenido asignados. Afortunadamente, la mayoría de ellos ya fueron resueltos de alguna u otra manera y en estos momentos estamos cerrando el año como deberíamos: chambeando en las nuevas oportunidades de negocio para el próximo año y tratando de pasar el mayor tiempo posible con la familia durante estas fiestas decembrinas.

Personalmente, el 2009 ha sido de muchos altibajos en el aspecto personal y profesional, pero tengo confianza que en el 2010 mejore un poco. Resumiendo este año:

Lo Bueno: El viajecito a Portugal. De lo más rescatable de este año, pues el patrón pagó por todos los gastos, aparte de mi sueldo quincenal. Este viaje pude considerarlo como una pequeña bendición, pues además de "vivir de viáticos" durante un par de meses, pude conocer la cultura, gastronomía e historia de un país un poco diferente al mío.

Lo Malo: Aquí ni para explayarme mucho, pues todos los que seguimos las noticias sabemos el desmadre que tenemos por ciudad, país, gobierno o mundo. Sin embargo lo que más me está pegando – y pegará durante los próximos meses – es el último aumento de impuestos que nuestros queridos gobernantes han aprobado. Sé que no tengo un doctorado en economía, pero ¿no hubiese sido mejor subirle más al IVA y bajarle o eliminar los demás impuestos? Eso de ISR, IETU, impuesto a las telecomunicaciones y demás sólo incrementan la carga al trabajador y a la pequeña y mediana empresa y provoca que los ricos se hagan más ricos, los pobres más pobres y nosotros la clase media consideremos mejor "cerrar el changarro" y poner nuestro puesto de fayuca.

Lo Feo: Mi cambio de trabajo. La verdad es muy estresante eso de andar buscando trabajo porque no encajas bien con el jefe o las tareas que te asigna. Sin embargo, es un ciclo que ya cerré, habiendo encontrado un patrón con áreas de oportunidad, pero que siento que puedo influir en sus procesos de negocio, metodologías y en la medida de lo posible, lograr cambios que garanticen resultados y por consiguiente, más lana, reconocimiento y una mejor calidad de vida.

En fin, por ahí ya estoy formulando mis objetivos para el próximo año. De momento tengo el qué y un poco del cómo, pero lo que sí es cierto es que este 2010 va a ser un año de muchos retos que deberemos afrontar con optimismo, siempre sin perder de vista el suelo. Esto último es especialmente importante, porque si somos demasiado pesimistas no llegaremos a ningún lado, pero si somos demasiado optimistas la "vida real" nos puede poner un portazo muy doloroso… claro que citando a George Bernard Shaw: Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, creándolas si no las encuentra.