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 Ciencia y Tecnología.
Es el cambio, el cambio continuo, el cambio inevitable, el factor dominante en la sociedad actual. Ya no se puede tomar una decisión sensata sin tener en cuenta no sólo el mundo tal como es, sino el mundo tal como será.

Isaac Asimov (1920 – 1992). Bioquímico, escritor de ciencia ficción y divulgador científico ruso-estadounidense.

Hace poco más de un año, explicábamos aquí que las tecnologías emergentes – incluyendo la internet móvil, la Nube, Big Data y la Internet de las Cosas (IoT) – resultarán en efecto devastador sobre la seguridad laboral de una importante variedad de empleos; específicamente los relacionados a la manufactura, la construcción y labores administrativas, afectando no sólo a los trabajadores de la clase obrera, sino que esto también significará el principio del fin para muchos profesionistas de las áreas de servicios, así como ejecutivos de nivel medio y bajo.

Empecemos con un malentendido común, resultante de los hechos alternativos que actualmente permean la política estadounidense: el presidente de los Estados Unidos ha venido acusando a México y China de “robar” trabajos de manufactura debido a desequilibrios en la balanza comercial con estos países; ya que esto resonó muy bien entre el electorado norteamericano, ésta es una de las razones por las que este individuo obtuvo la presidencia. El problema es que, independientemente de la presión ejercida por el actual POTUS a las organizaciones individuales, así como a los vecinos y socios comerciales de los Estados Unidos, los empleos en la industria manufacturera no volverán, porque desde un principio, éstos se extinguieron debido a la adopción de tecnologías que aumentan la productividad de los trabajadores, a costa de un mayor desempleo:

Pic: U.S. manufacturing jobs (1945-2015), in millions
Empleo en la industria manufacturera estadounidense (1945-2015), en millones de puestos de trabajo. Después de la Segunda Guerra Mundial, la manufactura norteamericana creció en poco más de 1% anual hasta su máximo histórico, en 1979. Sin embargo, a partir de Junio de aquél año, inició el declive de ésta, auspiciado por la expansión de los servicios, así como el surgimiento de nuevas tecnologías, como la computadora personal.

Para 1994, cuando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) dio inicio, la manufactura ya había sufrido un declive de más del 12% con respecto al máximo histórico. De hecho, el TLCAN estabilizó esta caída por casi 7 años, hasta que China ingresó a la Organización Mundial de Comercio, la burbuja del dot-com había reventado y por supuesto, los atentados del 11 de Septiembre ocurrieron a finales de 2001.

Una vez que las transnacionales estadounidenses aprovecharon al máximo la ventaja competitiva obtenida al trasladar su producción hacia el Sureste de Asia, la manufactura se mantuvo cayendo en más de 2% anual, hasta un mínimo alcanzado en 2010, cuando los efectos de la crisis financiera de 2008 todavía causaban estragos en la economía mundial.

(Fuente de la imagen: U.S. Department of Labor)

Sin embargo, esto es tan sólo el inicio de lo que en pocos años se extenderá al resto del mundo: la completa automatización de las cadenas productivas, que van desde el diseño asistido por sistemas expertos y la manufactura realizada por robots, hasta la logística, la que para 2022-2024 será llevada a cabo en su totalidad por vehículos autónomos. Un ejemplo concreto es el caso de una compañía china, que al seguir la iniciativa Hecho en China 2025, ha sustituido al 90% de su fuerza laboral por robots; esto dio como resultado un aumento del 250% en la producción y una disminución en la tasa de defectos de 25% a sólo 5%:

De acuerdo a Monetary Watch, la Changying Precision Technology Company se centra en la producción de teléfonos móviles y utiliza líneas de producción automatizadas. La fábrica contaba con 650 empleados, pero ahora sólo 60 personas realizan todo el trabajo, mientras los robots se encargan del resto. Luo Weiqiang, el gerente general, dice que el número de empleados requeridos caerá a tan sólo 20 en algún punto. A pesar de esta reducción del personal, no sólo la fábrica produce más equipo (un aumento de 250%), sino que también asegura una mejor calidad.

Incluso el supermercado tradicional desaparecerá eventualmente, pues siguiendo el ejemplo de retailers como Amazon, es mucho más práctico utilizar portales online para recibir pedidos que serán surtidos por drones diseñados para entrega automática – como el Amazon Prime Air. Y para aquellas compañías que aún necesitan tiendas físicas para establecer presencia en sus respectivas áreas geográficas, en pocos años será posible abrir tiendas totalmente automatizadas que requieran un mínimo de personal para su operación:

Amazon ya abrió una de sus revolucionarias tiendas “Go” de abarrotes como parte de una prueba. Si se perdieron el lanzamiento ocurrido a finales del año pasado, es un lugar en el que sólo necesitas entrar, tomar lo que necesitas, y dejas la tienda. No hay líneas ni cajeros. Sólo escoge, toma y, bueno, ve [“Go”].

La tecnología, basada en sensores “Just Walk Out” [que de acuerdo al propio Amazon, es una combinación de reconocimiento de imágenes y IoT], detecta cuando tomas algo del estante. Y cuando dejas la tienda, ésta carga todos los artículos a tu cuenta.

Este supermercado podría cubrir un espacio de hasta 3,700 metros cuadrados y además de los robots, contará con entre 3 y 10 empleados.

Dicha instalación se compone de dos pisos; con el primero ofreciendo alrededor de 4,000 “mercancías que los compradores suelen tocar, como las frutas y hortalizas frescas, huevos, carnes y quesos, así como artículos que puedes tomar cuando estás de paso, como la cerveza y el vino”. El segundo piso tendría un ejército de robots seleccionando y embalando una gama más grande de artículos – hasta 20,000 productos diferentes – surtiendo órdenes en línea hechas por los compradores en la planta de abajo, o de los clientes en línea que llegarán más adelante a la tienda para recoger los artículos.

Por supuesto, esta tendencia a la automatización no se limita a la manufactura, logística o retail; los proveedores de servicios como bibliotecas y hoteles ya están siguiendo este camino.

Los peligros de la automatización…

Esto abre interesantes preguntas, pues claramente las tecnologías emergentes que mayores consecuencias tendrán en nuestra sociedad y economía son la inteligencia artificial (IA) y la robótica: entre las principales preocupaciones están los millones de empleos perdidos a causa de éstas. Por ejemplo, si un chef robótico se convierte en una adquisición común de los cafés y restaurantes de todo el mundo, ¿llegaremos al punto en que los chefs, como el japonés Masaharu Morimoto o el mexicano Enrique Olvera, sean innecesarios? Aunque de momento profesiones tan creativas como chef de alta cocina son difícilmente reemplazables, la adopción de estas tecnologías en la industria de la comida rápida significaría el despido de millones de personas de cadenas tales como Subway, McDonald’s y KFC.

Por otro lado, también será necesario definir cómo deben actuar estas inteligencias artificiales ante problemas de ética: Por ejemplo, si un vehículo autónomo tiene la opción de atropellar una persona cruzando la calle, o chocar contra una pared, lesionando o posiblemente matando a sus pasajeros, ¿cuál es la decisión que deberá tomar, en tan sólo una fracción de segundo? Para ser honestos, estos escenarios suenan como algo soñado por un profesor de filosofía, por lo que hacer que el software calcule el valor de la vida humana es en sí misma, una cuestión de ética.

Otro problema derivado de la adopción de estas tecnologías tiene que ver con el factor humano. A final de cuentas, los seres humanos somos irracionales e inconsistentes, así como computacionalmente limitados. Para todos aquellos que hemos trabajado en la industria del software, sabemos que ningún software es 100% libre de defectos, lo que se verá reflejado en el desempeño de estos sistemas: En cualquier sistema complejo y caótico, incluyendo las implementaciones de inteligencia artificial, los peligros potenciales incluyen una mala administración, vulnerabilidades del diseño, accidentes y ocurrencias imprevistas. Todos estos problemas plantean serios desafíos para garantizar la seguridad de las personas, gobiernos y empresas: si bien un bug que bloquee una aplicación de teléfono móvil o malinterprete una solicitud de compra puede ser tolerado, si un sistema armamentístico o un sistema de navegación autónomo poseen errores, los resultados podrían ser fatales, con posibles consecuencias en una escala global.

Pic: 18 Products Famous Brands Must Not Have Thought Of Yet (Amazon) - Cracked
Entrega preventiva Amazon – sabemos que no has ordenado esto todavía. Pero sabemos que lo harás.

Aunque las implementaciones actuales de inteligencia artificial todavía no pueden proyectar lo que compraremos en el futuro, desde hace algún tiempo ha existido software predictivo usado por las corporaciones policiales de los Estados Unidos, reduciendo la tasa de homicidios al predecir qué ex-reclusos tienen una mayor probabilidad de cometer un asesinato, y por lo tanto deben recibir una supervisión más estricta por parte de sus oficiales de libertad condicional.

La inteligencia artificial tiene un gran potencial para mejorar la toma de decisiones humanas, al contrarrestar nuestros sesgos cognitivos y dar sentido a conjuntos de datos extremadamente grandes. La eliminación gradual de la supervisión humana puede aumentar la eficiencia, y es incluso requerida para algunas aplicaciones, como los vehículos autónomos. Sin embargo, hay peligros al depender enteramente de las decisiones de los sistemas de IA cuando no entendemos completamente cómo éstos están tomando dichas decisiones. En el ejemplo mostrado, nos resultaría divertido recibir docenas si no cientos de paquetes de Amazon al mismo tiempo. Sin embargo, no nos causaría ninguna gracia si durante esta misma operación, Amazon nos hace un cargo a nuestra tarjeta de crédito por varias decenas de miles de dólares.

(Fuente de la imagen: Cracked.com)

Finalmente, académicos, futuristas y entusiastas de la tecnología creen que pronto veremos el surgimiento de una inteligencia artificial fuerte (IAF), estimando su advenimiento entre el 2025 y el 2035. Sin embargo, dada la posibilidad de que una IAF se convierta en una superinteligencia, es necesario considerar escenarios potencialmente factibles y cómo evitar amenazas existenciales a la humanidad. Hoy por hoy, ya existen esfuerzos serios para definir marcos de referencia ética – tales como OpenAI por Elon Musk, o las políticas de control, seguridad y pruebas para vehículos autónomos, emitidas, por el USDOT – con el objetivo de producir una inteligencia artificial amigable a los intereses humanos. Por ejemplo, algunos expertos proponen que los sistemas de IA más avanzados deberían funcionar en un “sandbox”, que equivale a un espacio experimental desconectado de los sistemas externos.

… y sus beneficios

Dejando de lado estos rompecabezas éticos, los beneficios de la automatización serán enormes. Por ejemplo, cuando los vehículos autónomos se conviertan en una realidad del mercado, adicionalmente a reducir accidentes debidos al error humano, también podrán disminuir el tráfico en nuestras ciudades, ya que los vehículos robotizados serán capaces de viajar a mayor velocidad y más cerca de otros vehículos sin tener que preocuparse por distracciones o tiempos de reacción lentos. Esto a la larga disminuirá la cantidad de tiempo que las personas pasan viajando, al tiempo que aumenta nuestra productividad, pues ya no tendremos que conducir.

Porcentaje de Adopción 10% 50% 90%
Vidas salvadas 1,100 9,600 21,700
Ahorro en costos de seguro (millones de dólares) $5,500 $48,800 $109,700
Ahorro por tiempo en tráfico (millones de horas) 756 1,680 2,772
Ahorro en consumo de combustible (millones de litros) 386 848 2,741
Beneficios contra porcentaje de adopción de vehículos autónomos (Estados Unidos). Estimación anual. (Fuente: Eno Center of Transportation)

Sin embargo, ¿qué pasará con los millones de empleos amenazados debido a ésta? Paradójicamente, los países en desarrollo, en los que las crisis económicas han sido relativamente constantes, están mejor preparados para esta eventualidad, debido principalmente, a que mucha de su población no calificada tiende a ocuparse en oficios, buscan métodos alternativos de pago como el trueque, o forman parte de la economía informal: los oficios son una industria bastante robusta, ya que siempre habrá una casa que se está construyendo, o que necesita un sistema de cableado, o una tubería de agua que requiere reparación, o un sistema de calefacción que necesita reemplazo. Los oficios también tienen un menor riesgo de ser absorbidos por la inteligencia artificial, debido a los elementos de interacción social, así como las amplias habilidades necesarias para el trabajo que se está llevando a cabo. De hecho, existen oficios que tienen una paga equivalente a la de un profesionista con título universitario.

Ya que la siguiente ola de automatización terminará por golpear a los profesionistas también, el punto clave para sobrevivir esta transición es la capacitación y entrenamiento en nuevas habilidades para seguir siendo productivos:

Pic: The technical potential for automation in the U.S. - Fortune.com
Las máquinas están cambiando la manera en que hacemos nuestro trabajo, pero no le arrebatarán por completo el control a los seres humanos. La viabilidad técnica de la automatización se analiza mejor si se examinan no las ocupaciones en su conjunto, sino la cantidad de tiempo dedicado a tareas individuales y el grado en que éstas pueden automatizarse utilizando la tecnología existente y cómo ésta se le adapta a estas tareas. En general, sólo alrededor del 5% de las ocupaciones podrían ser completamente automatizadas mediante la adaptación de la tecnología actual. Sin embargo, las tecnologías de hoy podrían automatizar el 45% de las actividades encontradas a través de todas las ocupaciones. Inversamente, alrededor del 60% de todas las ocupaciones podrían ver automatizadas el 30% o más de sus actividades de trabajo.

(Fuente de imagen y pie de página: Fortune.com)

Las profesiones menos vulnerables tienden a ser aquellas relacionadas a la interacción con clientes, gestión y servicios profesionales, de salud y de tecnologías de información; los más vulnerables tienen que ver con labor intensiva predecible (agricultura, ensamblado de autopartes o embalaje, por ejemplo). Los primeros podrían beneficiarse de un aumento en la demanda de más tareas cognitivas, ya que las tareas de rutina son reemplazadas por máquinas. Asimismo, los trabajadores de baja y mediana calificación pueden obtener alivio de las tareas monótonas y pueden encontrar oportunidades para un empleo más creativo, pero es un hecho que tarde o temprano, las ocupaciones tradicionales terminarán por desaparecer.

Conclusiones

En estos complicados tiempos en los que muchos de nosotros miramos hacia el futuro, existe una posibilidad que ha sido ignorada continuamente: no deberíamos tenerle miedo a los robots, sino a los seres humanos que los adoptan y los intereses económicos que los rigen. Poniéndole ciertos candados regulatorios a las empresas es posible construir los cimientos de un mundo futuro en el que la tecnología funcione para todos nosotros, y no sólo para los pocos privilegiados: los robots podrían mejorar drásticamente nuestra calidad de vida, eliminando las posiciones aburridas, repetitivas y agotadoras. Al eliminar las tareas monótonas, podríamos enfocarnos en lo que realmente nos hace humanos. Claro que, la posibilidad más terrible de todo esto, es que al final nos demos cuenta que lo que realmente nos hace humanos, es nuestro trabajo.

Por otro lado, tendremos que cambiar la manera en la que operan nuestros gobiernos e instituciones. Cuando se automatiza un trabajo, la productividad tiende a subir, debido a que aquél puede terminarse en menor tiempo y con menos costos. Así, la automatización aumentará la productividad total de la economía, incrementando el ingreso per cápita. El problema entonces, se vuelve un tema de mejor distribución del ingreso: tendremos que hacer cambios regulatorios para asegurar que la distribución sea justa y socialmente responsable, incluyendo un impuesto negativo sobre la renta (INR), más derechos y prestaciones laborales, así como una renta básica universal (RBI), semanas de trabajo más cortas y la adquisición de acciones por parte de todos los trabajadores, para que así todos seamos dueños de las máquinas que producen la riqueza y todos podamos disfrutar de sus dividendos.

La realidad, es que nadie puede estar 100% seguro de los cambios sociales por venir como resultado de este salto tecnológico. El problema principal de esta situación no sólo es el evento en sí, sino también el tiempo que está tomando en llevarse a cabo: si los cambios fueran graduales, los legisladores tendrían más tiempo para debatir y redactar leyes que protejan a los trabajadores, mientras los trabajadores tendrían más tiempo para aprender nuevas habilidades. La automatización no es una fuerza aplicada gradualmente: el cambio vendrá con algunas pequeñas señales aquí y allá; y de pronto, nos encontraremos en un mundo que va más allá de nuestra comprensión.

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