h1

Trump ganó. ¿Ahora qué?

11/19/2016

Politics [Icon By Buuf]
 Política.

He soñado un sueño… pero ahora mi sueño me ha dejado.

Biblia del Rey Jacobo. (Daniel 2:3)

Habiéndonos repuesto del shock causado por la inminente presidencia del magnate Americano Donald Trump, lo único que nos queda por hacer es prepararnos para los tiempos difíciles que están por venir, pues muy probablemente, este señor cumplirá las amenazas que formaron parte de su plataforma electoral: la deportación de más de 6 millones de mexicanos radicados en los Estados Unidos – tal vez más si el nuevo gobierno elimina proyectos legislativos como el DREAM Act – así como la eventual derogación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En cuanto al muro, éste ha existido desde la era Bush Jr., pero Trump puede venirnos con una “grata” sorpresa, como que “de ahora en adelante, México financiará el muro; de lo contrario, los Estados Unidos abandonarán el TLCAN definitivamente”. Sea como sea, es casi un hecho que tendremos más devaluaciones del peso mexicano, el desempleo y subempleo aumentarán considerablemente, y seremos víctimas de una crisis económica y humanitaria, ya que nuestro país no está listo para recibir a millones de expatriados – precisamente por inseguridad y falta de oportunidades económicas, nuestros connacionales se aventuraron a ingresar al territorio gringo de manera ilegal.

Lo realmente decepcionante acerca de estas elecciones, es que los estadounidenses votaron por un neofascista, misógino, racista y xenófobo, enviándonos el claro mensaje de que una franca mayoría comparte sus valores. Por lo tanto, la imagen del redneck que ama las armas, maneja una pickup y odia a todos los que no son de ascendencia aria, está aquí para quedarse, incluso cuando estemos hablando con políticos, diplomáticos y gente de negocios provenientes de aquél país:

– Chris Cillizza: No hay nada mas molesto — y contraproducente — para mí que aquellos que dicen que todos los 59 millones de votos para Trump fueron racistas.

– Charles Gaba: No todos los partidarios de Trump son racistas, pero todos ellos decidieron que el racismo no era un factor decisivo. Fin de la historia.

(Fuente: Twitter)

El gobierno mexicano busca desesperadamente mostrar fortaleza al enfatizar que “estamos listos” para trabajar con el gobierno entrante, pero la verdad es que es imposible ponerse de acuerdo con un demagogo narcisista que considera cualquier negociación como un juego determinado por ganadores y perdedores; máxime si Trump está conformando un gabinete que pertenece a la ultraderecha, cuya razón de ser es la de imponer su posición por cualquier medio a su alcance – incluso aquél de índole militar. Lo que sí es cierto, es que el resentimiento en ambos lados de la frontera ya empieza a sentirse, y eso no puede ser nada bueno, especialmente cuando sabemos lo que les pasa a aquellos países que se oponen al capricho del Imperio del Caos.

Si bien México no tiene los medios para defender su dignidad o soberanía, esta nueva amenaza puede ser una oportunidad para crecer y cortar el cordón umbilical que nos tiene atados al destino de un país que, siendo nuestro vecino más cercano, es completamente indiferente a lo que nos pueda ocurrir a nosotros:

“Gracias” al TLCAN, la mayoría de mis compras son marcas estadounidenses, o reflejan los precios de las importaciones estadounidenses, y los precios de los alimentos aumentarán significativamente. Ya lo han hecho, y eso puede no ser del todo malo. Si Trump – como ya ha amenazado – intenta cambiar los términos del TLCAN, estamos en posición de recuperar el control de nuestra agricultura, y con unos Estados Unidos incapaces de comprar tantas exportaciones mexicanas de alimentos, el mercado interno podría absorber gran parte de la producción (y los precios podrían reflejar unos costos de transporte mucho más bajos).

A largo plazo – por ahora debemos ser capaces de soportar la presión sobre el peso – tendremos una menor dependencia de los mercados estadounidenses (y una repugnancia general en todo el mundo hacia el presidente de Estados Unidos) será una oportunidad para expandir el comercio con el resto del mundo. Los consumidores estadounidenses pondrán el grito en el cielo si los precios de los autos suben un 35% (otra amenaza de Trump), pero considerando que podemos vender autos en otros lugares igual de bien, y las plantas automotrices de aquí no se mudarán a los Estados Unidos, estaremos bien.

¿Nuestro petróleo? Dependiendo del mes, México es el segundo o tercer proveedor foráneo más grande de los Estados Unidos. Se ha sugerido desde hace algunos años que, mientras desarrollamos nuestras abundantes fuentes de energía alternativas (hidroeléctrica, solar, marea, viento, etc.) utilicemos el petróleo que tenemos en casa para desarrollar nuestra propia capacidad de manufactura. Gracias Trump.

Estados Unidos ha elegido un ultra-nacionalista (o al menos un ultra-de-la-nación-alista) y la respuesta aquí podría ser nuestra enteramente… un retorno a nuestra tradicional no-alineación política, que nos libera para trabajar por el bien común de México, y no para el beneficio económico de los Estados Unidos.

Nothing to fear but fear itself. The Mex Files. (Nov. 9, 2016).


Claro que, intentar hacer algo así no será una tarea fácil, pues primero debemos limpiar nuestra propia casa, lo que invariablemente resultará en una turbulencia política y económica. Después de todo, ningún país puede defenderse de amenazas externas si está siendo golpeado constantemente por el azote del crimen organizado, su presidente tiene un índice de aprobación de apenas el 27% y su clase política es conocida por su corrupción y excesos; no por defender los intereses de sus constituyentes.

De acuerdo al diario El Financiero, ahora más que nunca debemos volvernos pragmáticos y dejar de ser idealistas en nuestra relación con Washington. Un buen ejemplo: en realidad no necesitamos un tratado de libre comercio con los Estados Unidos; tan sólo con Texas, California, Michigan e Illinois, pues aquellos son los únicos estados significativos para nuestro comercio exterior. Otro ejemplo es la fuerte dependencia de mano de obra barata, requerida por el sector agrícola estadounidense, para mantener un negocio rentable; ya que claramente, los trabajadores estadounidenses no quieren realizar esos trabajos, Trump y sus secuaces tendrán que implementar un programa de trabajadores temporales o resignarse a ver cómo sus cosechas se pudren en sus campos – algo que de acuerdo a Bloomberg, ya está pasando en California y otros estados agrícolas. Como sea, tampoco podemos ser abiertamente hostiles contra los Estados Unidos, porque no contamos con la capacidad comercial o militar de una potencia como China, que ha dicho “estar lista para una guerra comercial”. Aquí en México, debemos enfocarnos en hacer prevalecer la diplomacia.

En fin, esperemos que el pragmatismo político y económico se impongan por encima de sueños guajiros que aparentemente, pueden provocar un desastre no sólo para nosotros o los gringos, sino para el resto del mundo también.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: