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Lecciones de vida de un astronauta

05/08/2015

Wizbook [Icon By Buuf]  Libros.

Yo no estaba destinado a ser un astronauta. Tuve que convertirme en uno.

Chris Hadfield (n. 1959), astronauta canadiense, primero de su país en viajar al espacio.

Para aquellos que no sepan quién es, Chris Hadfield es el primer ciudadano canadiense en el espacio exterior, después de haber completado un par de viajes en el ya retirado transbordador espacial, así como una estancia de alrededor de cinco meses en la estación espacial internacional. Él es mejor conocido por su extraordinariamente memorable interpretación de Space Oddity, del cantante británico David Bowie. Personalmente, recuerdo mucho más los videos en los que Hadfield describe los detalles de la vida en el espacio – que sin duda es brutal.

Pues bien, después de haber reunido casi 4,000 horas en órbita alrededor de la Tierra, Hadfield decidió escribir un libro basado en las experiencias que lo llevaron al éxito, titulado La guía de un astronauta a la vida en la Tierra (An Astronaut’s Guide to Life on Earth). A diferencia de otras obras autobiográficas, ésta nos da algunas ideas al respecto de cómo tomar la vida por los cuernos; es una especie de guía motivacional que puede ayudarnos en el día a día desde el punto de vista del que así se desee: trabajo, estudio, paternidad o actitud ante la vida. Lo mejor de todo es que este libro no ha sido escrito por una “celebridad” que heredó una gran fortuna o que haya triunfado gracias a un talento nato; éste es el trabajo de un ser humano que, habiendo nacido en el medio rural canadiense, logró a través de disciplina, esfuerzo, dedicación y una visión extraordinaria, alcanzar las estrellas.

Algunas lecciones de vida y trabajo

La parte autobiográfica me recuerda mucho a un libro que por ahí heredé de mis padres y que leí en mi infancia, titulado Sombras en las estrellas (1968), del escritor italiano Peter Kolosimo. Aunque aquél libro estaba más enfocado a los “misterios de la era espacial” – incluyendo referencias a astronautas prehistóricos, OVNIs, el viaje en el tiempo o mundos paralelos – gran parte de su contenido se basó en los hechos reales que ocurrieron durante los albores de la astronáutica (1942-1965), y lo que los primeros astronautas tuvieron que enfrentar para conquistar “la última frontera”. Así Hadfield nos da un buen recuento de lo que se necesita para ser un astronauta: me imaginaba que tenían que entrenar duro para ser considerados “el material adecuado“, pero es impresionante cuán difícil y por cuanto tiempo tienen que soportar este acondicionamiento físico y mental. Por otro lado, Hadfield presenta algunas reflexiones a lo largo y ancho del libro, que son perfectamente aplicables a cualquier persona, porque sí, éste trata acerca de la vida de un astronauta, pero el enfoque es sobre la vida en general. Estos son algunos de los consejos más importantes que me he encontrado:

• Tener una actitud. De acuerdo a la mecánica orbital, nuestra “posición” o “actitud” es la orientación con respecto a dos puntos; por ejemplo, nuestra nave espacial con relación con la Tierra y un satélite. La pérdida de posición es una propuesta peligrosa, pues podemos terminar a la deriva, perdidos y solos en el espacio exterior. Hadfield comenta que debemos pensar en una trayectoria de vida como el control de esta posición: es algo que necesitamos para mantenernos en el camino correcto para alcanzar nuestras metas. No siempre depende de nosotros llegar hasta ahí, pero podemos hacer todo lo que está en nuestro poder para que así suceda. En la vida, la pérdida de nuestra actitud – es decir, perder nuestro verdadero objetivo – es mucho peor que nunca llegar a nuestro destino.

• Apuntar al cero. Según Hadfield, “En cualquier situación nueva, ya sea un elevador o un cohete, es casi seguro que serás visto en una de tres maneras. Como un menos uno: activamente perjudicial, alguien que crea problemas. O como un cero: tu impacto es neutral y no inclinas la balanza en un sentido u otro. O serás visto como un más uno: alguien que activamente suma valor.” Sin embargo, si todo el tiempo estamos tratamos de ser un más uno y por casualidad nos enfrentamos a una situación en la que constantemente queremos de demostrar que somos el mero mero, con frecuencia nos convertiremos en el menos uno. Una mentalidad de “yo lo puedo todo” puede y va a fastidiar al resto del equipo o perjudicar a aquellos que dependen de nosotros. Por ello, la mejor solución es apuntar al cero: Seamos humildes, escuchemos otras propuestas, observemos el entorno. No seamos “gerentes obsesivos”: si sabemos lo que estamos haciendo, no tenemos que demostrarle a la gente que somos un más uno. Ellos ya lo saben.

• Aprovechar el pensamiento negativo. Como hemos reflexionado previamente, el optimismo desmedido puede ser mortal. Por ello, esperar lo mejor pero prepararnos para lo peor puede incluso mejorar nuestra confianza en nosotros mismos. ¿Cómo? Si siempre preparamos una contingencia ante cualquier eventualidad, nunca podrán agarrarnos como al Tigre de Santa Julia. La fórmula que recomienda Hadfield es siempre preguntarse: “¿Ahora qué me podría matar?” y aunque suene cansado vivir con paranoia todo el tiempo, al pensar qué podría salir mal, es posible adelantarse a cualquier problema antes de que éste se presente. Y así podremos “dejar que fluyan las cosas”, a sabiendas de que hemos hecho todo lo humanamente posible para enfrentar un imprevisto.

• Ser detallista. “Un astronauta que no se preocupa por los detalles es un astronauta muerto”, dice Hadfield: evitar desastres no se trata de tomar decisiones de vida o muerte de una sola vez; consiste en aprender y entender todos los detalles que pueden convertirse en un problema más grande. Un ejemplo para un astronauta es conocer las “negritas” – esas instrucciones probadas y vueltas a probar que componen el manual de reglas de vuelo de la NASA. Poner atención en los detalles – como pequeños síntomas de salud o los primeros signos de un problema con el auto – nos hacen progresivamente más seguros.

• Cuando la situación es crítica, la preparación lo es todo. No podemos esperar tener control de todo lo que sucede a nuestro alrededor. De hecho, el control es una falacia que ha quedado demostrada a lo largo de la cultura popular: un ejemplo muy claro lo vemos en la novela Parque Jurásico, de Michael Crichton, y que generó toda una franquicia de novelas, películas y hasta comics y videojuegos. Sin embargo, lo que sí podemos controlar, es a nosotros mismos – la clave es planear para alcanzar el éxito, pues de acuerdo a Hadfield, en casi cualquier situación hemos llegado al éxito o al fracaso incluso antes de empezar, dependiendo de nuestro nivel de preparación:

Esa es mi manera de abordar casi todo. Me paso la vida preparándome para jugar al “hombre cohete”. Visualizo el reto más demandante; visualizo lo que tendría que saber para hacerle frente; entonces practico hasta que llego a un nivel de competencia en la que me siento cómodo y siento que voy a ser capaz de realizar. Es lo que siempre he hecho, desde que decidí que quería convertirme en un astronauta en 1969 [a los 9 años de edad] y que un enfoque consciente y metódico a la preparación es la principal razón por la que llegué a Houston. Nunca dejé de prepararme.

Hadfield, Chris. (2015). “An Astronaut’s Guide to Life on Earth”. New York: Back Bay Books.

• Un buen liderazgo significa dirigir el camino, no intimidar a otras personas para que hagan las cosas a nuestra manera. Algunas personas son exitosas intimidando a la gente para que se ajuste a sus planes. Pero dirigir a través de la coerción significa que estamos construyendo nuestras habilidades de liderazgo sobre bases muy débiles. La mejor manera es demostrar el mejor camino, mediante un enfoque consensuado – el clásico “todos somos parte del mismo barco: ¿estás seguro que deberíamos tomar ese camino?” Así la gente nos seguirá porque quieren hacerlo, no porque deben hacerlo.

• Pon el pensamiento de grupo como la esencia del trabajo en equipo. La respuesta de cualquier integrante a “¿Qué puedo hacer para ayudar al equipo a llegar a su destino?” es muy simple: el equipo va primero. Generando un ambiente cordial basado en empatía y sentido del humor, es muy posible que todos vayan en la misma dirección, jalando parejo. Este punto se complementa con el párrafo anterior, ya que el líder puede ayudar a que se den las cosas al convertirse en uno más del equipo; alguien que primero pregunta “¿Ustedes qué creen que debamos hacer?” y luego permita que el equipo mismo resuelva los problemas que se le pongan enfrente. En palabras del propio Hadfield: “En última instancia, el liderazgo no se trata de actos de coronación gloriosa. Se trata de mantener a tu equipo enfocado en una meta y motivado para hacer todo lo posible para lograrlo, sobre todo cuando hay mucho en juego y las consecuencias realmente importan. Se trata de sentar las bases para el éxito de los demás, y luego retroceder y dejarlos brillar.”

Conclusiones

Mitad biografía, mitad libro de soft-skills, Mr. Hadfield nos adentra en el mundo de la exploración espacial, donde el trabajo en equipo y la preparación ayudan a lidiar con un estresante ambiente en el que una pequeña falla, por mínima que sea, puede resultar en víctimas humanas y millones de dólares tirados a la basura. Claramente, este es un relato de cómo uno de nosotros – geeks y nerds por igual – subió por la “cadena alimenticia” hasta sentarse literalmente en una nave espacial: debemos recordar que Hadfield no tiene una formación militar rigurosa, a diferencia de muchos de los astronautas de la era Mercurio, Géminis o Apolo. Personalmente, me gusta cómo este libro transmite dos mensajes: primero, que cuando queremos alcanzar nuestras metas, básicamente hay que recurrir a mucha preparación y trabajo duro. Segundo, que incluso un trabajo fantástico como ser astronauta no es tan diferente de lo que experimentamos día a día en nuestros empleos de “simples mortales”: hay buenos y malos jefes, compañeros de trabajo egomaníacos, papeleo difícil y tediosos procesos. En fin, un ejemplar muy recomendable, especialmente para aquellos que estudian o trabajan en el campo de las ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas. Sin embargo, cualquiera puede leer este libro, ya que es muy accesible para aquellos que no sean técnicos.

One comment

  1. Tu referencia a Sombras en las Estrellas me trajo muy buenos recuerdos. Sobre todo, esos capítulos que forman parte de los mitos de la era espacial: el proyecto Libro Azul, los extraterrestres de George Adamski y un sinfin de conceptos y misterios que muy probablemente pudieron ser la base de series como los expedientes secretos X o Millenium.

    Aunque se ve interesante el libro del comandante Hadfield, creo que lo que propone es de sentido comun. Tal vez llegue a buscar el libro algun dia si no tengo nada que hacer.



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