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Las acciones que más han hecho por frenar el cambio climático

10/03/2014

Eco [Icon By Buuf]  Ecología y cambio climático.

Si queremos resolver el calentamiento global, así como los demás problemas ambientales asociados a nuestro continuo afán de quemar nuestros valiosos combustibles fósiles, debemos aprender a utilizar nuestros recursos de forma más inteligente, dejar nuestra adicción y comenzar a explotar las fuentes de energía que tienen un impacto menos negativo.

David Suzuki (n. 1936). Académico, locutor, científico y activista medioambiental Canadiense.

Ya no existe duda de que el calentamiento global es real y es el resultado de las actividades del ser humano. Hoy por hoy estamos llegando al punto en que si no cambiamos radicalmente nuestro rumbo, tal vez en una o dos generaciones ya no haya nada qué salvar. Sin embargo, la pregunta del millón que muchos gobiernos se han hecho desde hace algún tiempo es ¿cómo, a nivel nacional o global, es posible reducir las emisiones de gases de invernadero, y de entre todas las posibles políticas que se pueden adoptar, cuáles son las que mejores resultados ofrecen?

La semana pasada, el diario Británico The Economist publicó un artículo en el que se hizo esta misma pregunta. Los resultados son muy interesantes:

Pic: Emission reductions by policies/actions, billion tons CO2 equivalent ~ The Economist


Políticas medioambientales implementadas durante los últimos 25 años y el impacto anual en emisiones de CO2 equivalentes, en miles de millones de toneladas. Para darnos una idea, las emisiones anuales de los estados Unidos para 2010 fueron de 5,430 millones de toneladas – un poco menos de las emisiones que han sido evitadas por el Protocolo de Montreal durante un año cualquiera. (Fuente: economist.com)

Sin importar desde dónde lo veamos, el Protocolo de Montreal nos ha salvado de muchos escenarios del Día del Juicio, evitando no sólo la destrucción de nuestra capa de ozono, sino también una cantidad de emisiones equivalentes a las de los Estados Unidos (5,430 millones de toneladas de CO2 durante 2010) por cada año que ha estado operando. Por otro lado, el uso de energías renovables centralizadas como la nuclear e hidroeléctrica son aquellas acciones que mayor beneficio han aportado a nuestro mundo.

Uno de los elementos más controversiales de la lista es la política de un hijo único establecida por China desde 1978. Aunque ésta ha sido acusada de fomentar violaciones a los derechos humanos y está plagada de consecuencias no deseadas desde el punto de vista socioeconómico, la realidad es que si no se hubiese implementado dicha política, la población China habría crecido de tal manera (400 millones de personas de acuerdo al gobierno Chino) que hoy por hoy representaría un desastre no solo para la salud de la Tierra, sino que significaría una mortal bomba de tiempo que pudo haber puesto en peligro la propia existencia de aquél país Asiático – China no es una sociedad homogénea, sino que es una nación compuesta por cientos de grupos étnicos que han sido apaciguados debido a un extraordinario crecimiento económico y la continua mano dura de Pekín. Con 400 millones de bocas extra qué alimentar, vestir y controlar, los dirigentes Chinos habrían enfrentado su peor pesadilla: un colapso parecido al de la Unión Soviética de 1991.

Pero no todo es ingeniería social o energía alternativa. Acciones más simples, como la prevención de la deforestación en países con una gran biodiversidad como Brasil e India han prevenido emisiones equivalentes a 577 millones de toneladas de bióxido de carbono por año: la misma cantidad que un país en desarrollo como Irán (571 millones de toneladas) emite anualmente. De acuerdo al estudio, la disminución en la deforestación de países tropicales ha permitido que la tala de bosques y su posterior conversión a tierras de cultivo ahora tan sólo represente un 11% de las emisiones mundiales de gases de invernadero; mucho menos de lo que figuraba hace 20 años.

Finalmente, estándares de eficiencia energética y emisiones de vehículos, así como tratados que promueven el desarrollo sustentable en países del tercer mundo han tenido contribuciones pequeñas pero significativas, que sumadas dan alrededor de 1,104 millones de toneladas, equivalentes a las de digamos, Japón (1,170 millones de toneladas).

Hacia el futuro

Algunas de las mejores opciones para contrarrestar el calentamiento global incluyen la conservación o regeneración de los bosques, así como la captura de carbono y su posterior almacenamiento en forma de carbonatos. Aunque de momento un proyecto de geoingeniería no se encuentra en el horizonte inmediato, sí se están formulando políticas de aquí al 2020 que busquen la conservación de los bosques tropicales, así como mayor eficiencia energética en inmuebles, electrodomésticos y vehículos. Asimismo, se busca seguir fomentando entre los países del tercer mundo un modelo sustentable de desarrollo; con estas políticas, se estarían eliminando mínimamente 3,500 millones de toneladas de CO2, equivalentes a las emisiones de toda la Unión Europea. En el mejor de los casos, se podrían eliminar hasta 7,150 millones de toneladas, que representan las emisiones de toda Europa y Asia Central:

Pic: Policies with highest impact on climate change mitigation in 2020 ~ The Economist


Políticas para la mitigación del cambio climático en el 2020, con su posible impacto mínimo y máximo anual en emisiones de CO2 equivalentes, en miles de millones de toneladas. (Fuente: economist.com)

Aunque hay esperanza en el futuro, la realidad es que todas estas políticas pueden no ser suficientes si el crecimiento de gases de invernadero sigue aumentando al ritmo presente. Algunos de los problemas que ya se están presentando en diversas regiones del mundo debido al cambio climático se resumen a continuación:

• Norteamérica. Disminución de la capa de nieve en las Montañas Rocosas; 5-20% de aumento en los rendimientos de la agricultura de secano en algunas regiones; aumento en la frecuencia, intensidad y duración de las oleadas de calor en las ciudades que actualmente las experimentan (por ejemplo, la sequía que ha venido azotando a los Estados Unidos desde hace un par de años).

• América Latina. Sustitución gradual de los bosques tropicales por sabanas en el este de la Amazonia; riesgo de pérdida de biodiversidad significativa a través de la extinción de especies en muchas áreas tropicales, incluyendo México, Brasil y Centroamérica; cambios significativos en la disponibilidad de agua para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía.

• Europa. Aumento del riesgo por inundaciones repentinas en el interior; inundaciones costeras más frecuentes e incremento de la erosión por tormentas y aumento del nivel del mar; retroceso de los glaciares en las zonas montañosas; reducción en la cubierta de nieve y el turismo de invierno; extensas pérdidas en la biodiversidad; reducción en la productividad de los cultivos localizados en Europa Meridional (Portugal, España, Italia, Turquía).

• África. Para el año 2020, se proyecta que entre 75 y 250 millones de personas estén expuestas a una mayor falta de agua; el rendimiento de la agricultura de secano podría reducirse hasta en un 50% en algunas regiones para el año 2020; la producción agrícola, incluyendo el acceso a los alimentos, puede verse seriamente comprometida.

• Asia. Se prevé una disminución en la disponibilidad de agua potable en el centro, sur, este y sudeste de Asia para la década de 2050; las zonas costeras estarán en riesgo debido al aumento de las inundaciones; incremento en la tasa de mortandad por enfermedades asociadas a las inundaciones y las sequías que se espera aumenten en algunas regiones.

En fin, esperemos que durante los próximos años continúe la inversión en renovables y eficiencia energética, para que podamos disminuir nuestra huella ecológica: usando construcciones y electrodomésticos con bajo consumo de energía; autos y transporte público híbridos que permitan ciudades más limpias e industria que reduzca el consumo de nuestros recursos naturales. Muchas de estas tecnologías ya existen y algunos países ya están haciendo su parte en tareas de mitigación, pero es necesario redoblar esfuerzos. Recordemos que vienen tiempos difíciles, como resultado de apenas 2°C adicionales de temperatura. Un escenario con 6°C o más, es sencillamente, dantesco: la última vez que ocurrió algo parecido, hace unos 250 millones de años, el 95% de todas las especies del planeta se extinguió – de hecho, fue tal la devastación, que por algún tiempo los únicos habitantes de la superficie terrestre eran hongos que se alimentaban de las enormes cantidades de animales y plantas muertos alrededor del planeta. La vida pudo recuperarse, pero le tomó casi 10 millones de años en alcanzar algún sentido de “normalidad”. No por nada se le conoce formalmente como La Gran Mortandad.

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