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De propuestas comerciales y tiempo con el jefe

08/29/2014

Wizdoc [Icon By Buuf]  Tips & Tricks.

Una medida del liderazgo es el calibre de la gente que decide seguirte.

— Dennis A. Peer, autor y consultor organizacional Estadounidense.

Estas últimas cuatro semanas han sido una completa locura. En la empresa donde laboro armamos una propuesta por alrededor de 150 personas y un tiempo de unos 5 años de engagement que incluye gente de México, India y Reino Unido. Es un proyecto multimillonario, que por obvias razones captó la atención de global management, quienes han estado revisando con lupa cada una de las cifras planteadas en la propuesta, incluyendo staffing, presupuesto, planes de proyecto y todo lo demás. Con decir que el detalle requirió de montos presupuestarios y costos mensuales por persona, a lo largo de esos cinco años. Al final de un esfuerzo inmenso logramos reunir el equivalente a un directorio telefónico con todo el detalle esperado por el cliente; el próximo miércoles nos estaremos desplazando a sus instalaciones para realizar nuestro oral presentation; desde el día de ayer ya se está haciendo el trámite de los vuelos para aquellos que vendrán desde offshore.

Ahora bien, últimamente he pasado mucho tiempo colaborando con el equipo extendido para la redacción de este documento: gente comercial, del área de delivery y hasta personal de recursos humanos, especialistas en finanzas y gerentes de transformación organizacional; tanto así que durante las últimas semanas he interactuado con mi delivery manager más tiempo de lo que había hecho durante los seis meses previos. Esto nos lleva a la siguiente interrogante: ¿cuál es el monto ideal de tiempo que nosotros deberíamos pasar con el jefe?

Pic: The Office's Michael Scott

“Soy amigo de todo el mundo en esta oficina. Todos somos los mejores amigos. Me encanta todo el mundo aquí. Pero a veces tus mejores amigos empiezan a llegar tarde al trabajo y empiezan a tener citas con el dentista que no son citas con el dentista, y es cuando es bueno hacerles saber que puedes darles una paliza.” (Fuente: tvcomedies.about.com)

Muchos responderán: “lo menos posible”. En realidad, de acuerdo a un estudio generado por la firma de consultoría Leadership IQ, nuestra inspiración, compromiso, innovación y motivación mejoran substancialmente si pasamos alrededor de seis horas a la semana interactuando con nuestro supervisor inmediato, incrementando en 29%, 30%, 16% y 15% sus valores, respectivamente. En el caso de los ejecutivos y gerentes medios, una relación aún más cercana con los jefes se vuelve crítica, pues es necesario pasar entre ocho y diez horas de colaboración cercana para alcanzar estos valores máximos de productividad. Por el contrario, si pasamos demasiado tiempo con él, nuestro desempeño empieza a decaer, ya que los niveles de inspiración y motivación se mantienen sin cambios o declinan después de este tiempo ideal. Así, el tiempo considerado como óptimo que debemos pasar con nuestro manager debe abarcar entre una y dos horas al día.

Claro que, esto se debe en parte al tiempo extra que pasamos con el mandamás: esa cantidad de interacción (de hasta el 25% del día de trabajo) permite conocernos uno al otro de una forma más íntima: qué nos motiva, cuáles son nuestras expectativas o qué pensamos realmente de la organización. En fin, conocer mejor al ser humano enfrente de nosotros, mejorando nuestra dinámica de grupo. Y esto porque en un post anterior ya había comentado que a la hora de motivar a los empleados es necesario demostrar un interés sincero por ellos: el jefe no debe ver a sus subordinados como “recursos humanos”, sino como colaboradores sin los cuales él está frito, mientras los empleados deben ver al jefe no como un capataz desalmado que no los comprende, sino como una persona que depende de su buen desempeño para alcanzar los objetivos que le han sido impuestos.

Sabiendo que nosotros deberíamos pasar alrededor de seis a diez horas a la semana con nuestro líder, ¿cuánto tiempo realmente lo pasamos trabajando juntos? De acuerdo al mismo estudio, que abarcó a cerca de 30,000 profesionistas, resulta que 48% de ellos pasa tres horas o menos interactuando con sus respectivos jefes. Y lo más extraño del asunto, es que de acuerdo a los entrevistados, hasta para aquellos que sentían que no se valoraba su trabajo, existía una fuerte relación entre el tiempo que pasaban juntos y estos sentimientos de inspiración y motivación. En pocas palabras, sin importar si creemos que nuestro jefe es un chambón o un cascarrabias, es indispensable pasar un mínimo de seis horas a la semana interactuando en conjunto – de preferencia cara a cara – para mejorar nuestro sentido de pertenencia y lealtad hacia la compañía. De manera inversa, si somos líderes, gerentes o directores, tenemos que evitar distanciarnos de nuestra gente; por el contrario, si queremos que ellos respondan como queremos, debemos ir directamente a las trincheras e involucrarnos en los quehaceres del día a día, sin dejarnos consumir por las tentaciones del micromanagement. Si los subordinados ven que estamos interesados en el éxito de nuestros proyectos y no tenemos miedo de subirnos las mangas y “mancharnos de lodo” de vez en cuando, ellos nos seguirán sin dudarlo. Todo esto porque la diferencia entre chicotear y guiar es lo que distingue a los verdaderos líderes de los “jefes”.

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