Space [Icon By Buuf]  SETI.

Sólo existen dos posibilidades: estamos solos en el Universo o no lo estamos. Ambas son igualmente aterradoras.

Arthur C. Clarke (1907 – 2008). Escritor británico de divulgación científica y ciencia ficción.

En una buena parte de la literatura de ciencia ficción somos testigos del escenario de contacto con extraterrestres más popular de todos: qué pasaría si somos invadidos por una fuerza hostil. Ciertamente, el argumento surge de nuestras propias experiencias como especie, donde “matar o morir” ha sido el pan nuestro de cada día durante los últimos 12,000 años. Sin embargo, ya que estas historias son escritas de, por y para seres humanos, la mayoría de las veces, el relato termina en que la humanidad logra repeler a los invasores y triunfar ante la adversidad. Claro que este escenario, para bien o para mal, tiene una posibilidad prácticamente nula de llegar a suceder: ya sea porque nosotros no tenemos nada atractivo como para ser invadidos, o por el contrario, en caso de ser el blanco de un “imperio galáctico”, seríamos aniquilados sin siquiera tener tiempo para reaccionar.

Un tema poco tratado en la ciencia ficción o la literatura científica es qué pasaría REALMENTE si fuésemos contactados en nuestra época actual: qué impacto tendría tal evento sobre nuestra civilización a corto, mediano y largo plazo. De hecho, sí existen estudios serios al respecto, ya que esta situación tiene una mayor probabilidad de ocurrir de lo que creemos:

En 1962 inició la era espacial comercial, cuando el satélite artificial Telstar-1 comenzó a retransmitir señales de telecomunicaciones sobre los Estados Unidos. Desde ese momento y hasta la fecha, de forma inadvertida hemos venido transmitiendo nuestra presencia al resto de la galaxia. Expandiéndose de manera ininterrumpida, nuestras ondas de radiofrecuencia han cubierto una esfera de unos 52 años luz de radio; lo suficiente como para llegar a unas 2,000 estrellas, de las cuales 63 tienen las mismas características de nuestro Sol y hasta este momento, sabemos que 11 de ellas tienen planetas. De acuerdo a los últimos cálculos, la civilización extraterrestre más cercana a nosotros se encuentra a unos 57-65 años luz de distancia, por lo que faltan algunos años para que ellos se den cuenta que estamos aquí, y al menos un par de generaciones más para que recibamos un posible mensaje de respuesta. Por ello, muchas instituciones han empezado a cambiar su actitud con respecto a un posible contacto con extraterrestres: por ejemplo, la Iglesia Católica ha declarado que “Así como existen una multiplicidad de criaturas en la Tierra, pueden existir otros seres, hasta inteligentes, creados por Dios. Esto no contradice nuestra fe porque no podemos poner límites a la libertad creativa de Dios.” ¿A qué se debe este cambio tan radical? Muy sencillo: a partir del primer contacto, nuestras instituciones tendrán que reinventarse a sí mismas o resignarse a desaparecer.

Escenarios de contacto

En el estudio “¿El contacto con extraterrestres beneficiaría o perjudicaría a la humanidad? Un análisis de escenarios” (Would Contact with Extraterrestrials Benefit or Harm Humanity? A Scenario Analysis) desarrollado por la agencia espacial norteamericana, parten de tres contextos y una multitud de posibilidades dependiendo de cada uno de ellos:

• En el primero, conocido como malévolo, el contacto es perjudicial para nosotros. Dentro de este escenario, existen dos posibilidades: si los extraterrestres vienen con malas intenciones (modelo catastrófico), éste sería el fin de nuestra evolución, pues las diferencias tecnológicas serían apabullantes. Por el contrario, si se tratase de un accidente, hay una posibilidad de que nosotros sobrevivamos, pero al final no existiría un diálogo o intercambio significativo de ideas. Ejemplo de este escenario podría ser una nave espacial viajando a velocidades cercanas a la de la luz, chocando contra la Tierra y generando una gran devastación; otro podría ser la introducción no intencional de especies invasivas que sólo pueden ser detenidas mediante una solución extrema.

• El segundo, es el resultado de una presencia neutral por parte de los extraterrestres: es posible que seamos considerados poco interesantes o inútiles a sus propósitos, que sean extremadamente diferentes o se encuentren demasiado lejos de nosotros para considerarnos dignos de cualquier atención. Existen muchas razones por las que ellos no nos han contactado, pero una de las más convincentes implica que somos considerados como niños, que debemos madurar por nuestros propios medios. Nuestra “mayoría de edad” se cumplirá una vez que logremos sobrevivir a la adolescencia tecnológica sin destruirnos a nosotros mismos. Cuando hayamos alcanzado la suficiente capacidad social y técnica (por ejemplo, el nivel I en la Escala de Kardashev), los seres humanos podremos ser aceptados como iguales. Otra posibilidad interesante al respecto, es que los alienígenas siguen el modelo post-biológico, en el que los ovnis NO son piloteados por extraterrestres; los ovnis SON los extraterrestres. Así, un escenario en el que ellos son sintéticos parece una causa bastante razonable al “gran silencio”: las máquinas serían infinitamente más inteligentes, durables y capaces de dirigir su propia evolución, a través de actualizaciones que contienen el conocimiento previo de todos sus ancestros. Siendo así las cosas, no tendríamos mucho que ofrecer, incluso como especímenes de laboratorio.

pic: Solaris, a truly alien alien



Un extraterrestre realmente exótico: en la imagen, Solaris, una conciencia alienígena con forma de océano planetario. De acuerdo a la novela, ha pasado casi un siglo desde su descubrimiento, y los seres humanos aún no han logrado descifrar los fenómenos que en él ocurren. De hecho, ni siquiera saben si el concepto de “contacto” puede considerarse como tal.

Los extraterrestres se distinguen porque pueden poseer cualquiera de las siguientes características:

• Son invertebrados o poseen una biología diferente a la nuestra. Por ejemplo, están basados en silicio, en vez del carbono como nosotros.

• No poseen una psicología humana, desconociendo valores como el amor, la generosidad, el odio, o la manipulación.

• Por otro lado, ellos no pueden sobrevivir en las condiciones medioambientales de la Tierra (rica en oxígeno y nitrógeno, y con un alto contenido de agua); o son capaces de sobrevivir en casi cualquier lugar, incluyendo el espacio profundo.

• Poseen habilidades motoras, sensoriales o de comunicación muy diferentes a las nuestras.

• Mantienen una reproducción no-humana, tal como gemación, inmortalidad virtual, partenogénesis, o clonación.

Sin embargo, se les debe considerar como personas, ya que deben tener:

• Algún tipo de lenguaje, no necesariamente verbal, que podamos aprender e interpretar – o tal vez no, pero al menos podemos reconocerlo como tal.

• Una cultura que incluya conocimientos, símbolos, organización o ideas.

• Sus propios sistemas de creencias, incluso si pueden parecernos repugnantes o difíciles de entender.

• Una mente que admita lógica o intuición; no necesariamente de acuerdo a nuestros parámetros, sino de acuerdo a los de ellos.

• Por lo menos algo en común con los seres vivos con los que estamos familiarizados: comen, duermen, se reproducen. Son claramente criaturas orgánicas, o bien seres mecánicos.

(Fuente de la imagen: io9.com)

• El tercer escenario de contacto considera una interacción benévola de parte de los posibles visitantes. Éste se divide en dos posibilidades: sólo detección remota y cooperación activa. La detección remota es más probable, ya que la comunicación a través de radiofrecuencia es relativamente fácil de alcanzar. Finalmente, la cooperación activa significa que dentro de sus planes incluyen integrarnos a la “Comunidad Galáctica”. Para este último escenario existen tres posibilidades: que ellos sólo intervengan en caso de un “peor escenario” (por ejemplo, evitando que nosotros cometamos un suicidio colectivo mediante una guerra nuclear); o que ellos ya están aquí, trabajando “tras bambalinas” para mejorar el bienestar de nuestra especie; o de acuerdo al modelo milenarista, ellos ya establecieron contacto, pero están trabajando secretamente con algunos de nuestros gobiernos para revelar su presencia poco a poco, evitando en la medida de lo posible un shock cultural.

La respuesta inmediata

Ahora bien, asumiendo cualquiera de estos últimos escenarios de contacto, ¿cómo reaccionaría la humanidad al enterarse de que no estamos solos? En el interesante artículo de la Royal Society titulado “Miedo, pandemonio, ecuanimidad y deleite: la respuesta humana ante vida extraterrestre” (Fear, pandemonium, equanimity and delight: Human responses to extra-terrestrial life), el autor detalla cómo el proceso de contacto determinará la reacción ante un evento de tal magnitud, incluyendo:

• Contacto remoto: señal de radio o descubrimiento de una obra de ingeniería fuera de nuestro planeta.

• Lugar del contacto: ¿Estados Unidos? ¿Corea del Norte? ¿Sudáfrica?

• Agentes involucrados en el descubrimiento inicial: científicos, personal militar, civiles.

• El mensaje en sí: divulgación científica, tratados religiosos, teorías políticas, comunicación incidental.

Por ello, en caso de detectar un mensaje incidental salido del otro lado de la galaxia, la sociedad reaccionaría de cierta manera; si fuésemos testigos de un violento choque en alguna de las lunas de Júpiter o llegáramos a toparnos con un platillo volador en medio de Washington, DC, ésta sería muy diferente. Independientemente de las intenciones de los extraterrestres, se tendrían dos reacciones opuestas: por un lado, la detección de una señal artificial proveniente de algún punto de nuestra galaxia. Por el otro, la repentina presencia de naves de origen desconocido, ya sea en la órbita terrestre o en la superficie de nuestro planeta.

En caso de que el primer contacto sea remoto, no pasaría demasiado en un principio. De primera instancia, la comunidad científica buscaría comprobar que el descubrimiento es real; de ser cierto, éste sería notificado a las Naciones Unidas. Seguirían algunos encabezados en los periódicos más importantes. Finalmente, se crearían “comisiones especiales” para determinar qué hacer con el mensaje y cómo responder:

Muchas organizaciones, incluidas las instituciones políticas (congresos, parlamentos), agencias administrativas (departamentos de estado, comisiones regulatorias), la milicia, agencias de inteligencia, sociedades profesionales, iglesias, y muchos otros que piensan que tienen una participación en el descubrimiento, jugarán un papel importante. Muchas de ellas serán dependientes unas de otras para su análisis y asesoramiento.

Harrison, A. A. (2011). “Fear, pandemonium, equanimity and delight: Human responses to extra-terrestrial life”. Philosophical Transactions of the Royal Society A: Mathematical, Physical and Engineering Sciences.

Puesto que el mensaje no será claro en un inicio, tendremos que esperar a la validación de su contenido, lo que podría tardar años en ser descifrado; en un peor escenario, tal vez nunca nos enteraremos de qué se trata. De cualquier manera, el acontecimiento sería histórico, ya que confirmaría las sospechas de una buena parte de la población mundial. Sin embargo, éste evento no representaría un impacto significativo en la vida de los habitantes de la Tierra; al menos no en el corto plazo.

En el otro extremo de la escala existe la posibilidad de un contacto “frente a frente” o a través de sondas autónomas. Considerando que el 20-25% de las personas cree firmemente en la existencia de vida extraterrestre, y una buena parte incluso supone que ya están entre nosotros, es poco probable un “colapso de la civilización”:

Existen grandes mitos derivados de la posibilidad de un contacto con extraterrestres. Tres de estos mitos son: (i) la población entraría en pánico debido a esta situación, (ii) habría un fuerte aumento en la conducta antisocial y criminal y (iii) las personas dentro de la zona afectada esperarían con impotencia el rescate desde el exterior. Estos mitos han sido refutados una y otra vez. De hecho, el pánico es excepcionalmente raro. Muchas personas asocian el “pánico generalizado” a la transmisión radial de Orson Welles en 1937 sobre la invasión marciana de los Estados Unidos. Sin embargo, la vasta mayoría de los radioescuchas no se dejó engañar, y muchas de las personas que tomaron los informes como un hecho, reaccionaron de maneras que tienen sentido, tales como meterse en el coche para buscar una prometida detrás de las líneas enemigas; rellenar las ventanas con trapos húmedos para retardar la entrada de gas venenoso, o reportarse a servicio en la armería local.

Harrison, A. A. (2011). “Fear, pandemonium, equanimity and delight: Human responses to extra-terrestrial life”. Philosophical Transactions of the Royal Society A: Mathematical, Physical and Engineering Sciences.

La gente ordinaria estaría al pendiente de la situación en todo momento, sin entrar en pánico pero tomando sus propias precauciones – comprar víveres “por si acaso”, salir de la ciudad en caso de avistar una enorme nave suspendida en el cielo. El ejemplo más claro es la situación vivida por la población mundial durante el atentado a las Torres Gemelas, ocurrido el 11 de Septiembre de 2001: debido a la incertidumbre, muchas bolsas de valores cerraron temprano aquél día; por obvias razones, los servicios de emergencia recibieron un enorme tráfico adicional de llamadas, y alrededor del mundo se produjo un incremento generalizado en las medidas de seguridad. Si bien todos recordamos dónde estábamos durante el momento de los ataques, en términos generales, la vida siguió su curso. En caso de un contacto escasamente planeado, es muy probable una movilización de fuerzas armadas alrededor del mundo, órdenes de no-vuelo, así como la evacuación de las zonas cercanas a los sitios de aterrizaje como medida precautoria. Inicialmente, vehículos no tripulados se aproximarían a las naves o sondas, transmitiendo la información a sus respectivos cuarteles generales.

Indudablemente, ellos serán muy diferentes a nosotros: la ciencia ficción es ávida en definir a otros habitantes de la galaxia como humanoides que caminan en dos piernas, poseen dos brazos y se parecen ya sea a nuestra especie o a cualquiera de las que tenemos aquí en la Tierra; el problema es que las series de televisión y películas más célebres de este género no tenían muchas opciones, pues debían trabajar con actores maquillados, marionetas o creaciones por CGI que no fueran totalmente incomprensibles para el público. Sin embargo, puede darse una paradoja: que sus representantes tengan apariencia humana. Aunque esto generaría muchísima especulación, esto podría deberse a una de dos posibilidades: ya sea que ellos han clonado a algunos seres humanos para interactuar más fácilmente con nosotros, o los visitantes están usando algún otro medio (¿Metamorfismo? ¿Hologramas? ¿Poli-aleación mimética?), con el afán de parecerse a nosotros y no causar pánico. Y en sentido contrario puede darse lo mismo: es posible que nosotros tengamos que “improvisar” para tener una comunicación efectiva con nuestros interlocutores alienígenas, en un ambiente placentero para ellos:

pic: Impromptu First Contact ~ Michael Dashow


Si alguna vez nos encontramos con otra especie inteligente, ¿hay alguna garantía de que ellos nos reconozcan a nosotros como inteligentes también? Aquí, unos “extraterrestres con cara de marioneta” sólo parecen responder ante algo que luce como ellos; de ahí el uso improvisado del calcetín de un compañero como medio de comunicación. ¡Parece estar funcionando! (Fuente de imagen y pie de página: Michael Dashow Portfolio)

Si bien puede haber vaqueros de gatillo fácil entre nosotros, los extraterrestres seguramente tendrán la precaución de poseer defensas pasivas, tales como campos de fuerza o trajes hechos de nanotubos de carbono, pues estarían conscientes de que somos primitivos y todavía reaccionamos mal ante lo desconocido. Reconociendo que somos una especie que todavía venera las jerarquías, después del saludo inicial ellos buscarán tener una reunión con nuestros máximos representantes. Si nuestros líderes son lo suficientemente inteligentes, sabrán que deberán resistir toda tentación de encerrarlos en un calabozo con el objetivo de efectuar un interrogatorio, a sabiendas que nuestra mejor opción es conducirlos al podio central en las Naciones Unidas. Por razones de seguridad, los jefes de estado seguirán atentamente los acontecimientos desde la confortable – aunque escasa – seguridad de sus búnkeres.

Una vez pasada la sorpresa inicial, nos enteraremos de la razón del contacto; puesto que ellos han decidido acercarse a nosotros de manera formal, muy probablemente los visitantes nos han estado observando por algún tiempo. Si es el caso, probablemente ellos entenderán algunos de nuestros lenguajes. Para comunicar sus intenciones, es enteramente probable que ellos interfieran nuestras transmisiones de radio, televisión e Internet; si los extraterrestres tienen sentidos parecidos a los nuestros, es posible que ellos se comuniquen mediante señales audiovisuales.

Impacto a largo plazo

Es universalmente aceptado que el primer contacto dejará una profunda huella en el desarrollo de nuestra especie, palpable por cientos, miles o millones de años después del evento inicial. El simple hecho de saber que no estamos solos puede cambiar nuestra perspectiva como individuos, grupo social, nación y especie: darnos cuenta que somos únicos y que sólo tenemos un planeta Tierra; que estamos fallando como especie al dejar que nuestro planeta agonice por nuestra propia acción; que una buena parte de nuestra población no sabe leer ni escribir y que otro tanto sufre de desnutrición crónica. Y lo peor de todo es que aquellos que tienen el poder de cambiar las cosas, están cómodos con el statu quo. Esto podría significar que al tratar de estudiar una inteligencia extraterrestre, finalmente lleguemos a la suficiente introspección como para tomar acciones definitivas al respecto. Pero, dejando de lado ideas románticas, ¿cuáles son las principales áreas afectadas por tal descubrimiento? Pueden dividirse en cuatro tipos: teológico, político, científico y biológico; todos ellos con su consecuente revolución social:

Impacto Teológico

Si se confirma la existencia de vida extraterrestre inteligente, todas las doctrinas religiosas tendrán que reinterpretar sus escrituras para adaptarse a la nueva realidad; de la misma manera en que el Cristianismo tuvo que hacerlo cuando se confirmó que el Sol no gira en torno a la Tierra, o que debido a la evolución, los seres humanos llegamos a ser la especie dominante sobre el planeta. Sin embargo, el proceso no será una tarea fácil; especialmente para las religiones Judeocristianas debido a que son sumamente antropocéntricas: tan sólo digamos que en el país más “avanzado” del mundo, el 16% de la población sigue pensando en el Creacionismo como una verdad absoluta.

El factor determinante en el futuro de nuestras religiones reside en el sistema de creencias de los extraterrestres. Ya sea que ellos hayan resuelto las eternas preguntas: ¿Existe Dios? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hay vida después de la muerte? y el resto de la humanidad se una a la fe visitante, o nosotros encontremos que no hay una “verdad única” y logremos alcanzar una mayor tolerancia religiosa, o finalmente nos demos cuenta que la religión sólo era un desesperado intento por no sentirnos tan insignificantes y solos ante el resto del universo, y terminemos por abolir la religión en toda su extensión.

Impacto Político

Existe una idea equivocada acerca de la manera en que el Imperio Azteca cayó a manos de conquistadores españoles a principios del siglo 16. Se cree que debido a una tecnología superior – caballos, armaduras de hierro, espadas y cañones – así como la falsa impresión de que eran descendientes de los dioses, Hernán Cortés y un puñado de 400 españoles pudo destruir un imperio con más de 300,000 guerreros y conquistar toda una extensión de tierra poblada por hasta 30 millones de personas. La realidad es que debido a los azares del destino, Cortés y sus hombres se hicieron aliados del Señorío Tlaxcalteca, quienes eran acérrimos enemigos de los aztecas. Por otro lado, los aztecas sabían que los españoles eran hombres de carne y hueso, pero al menos en un principio, decidieron actuar cautelosamente, recibiendo a Cortés y sus aliados como huéspedes hasta que supieran cuáles eran sus verdaderas intenciones. Lamentablemente, con la Matanza del Templo Mayor, los españoles demostraron su naturaleza depredadora. Para no hacer el cuento largo, apoyados por casi 200,000 guerreros tlaxcaltecas y una terrible epidemia de viruela, dos años más tarde, Cortés y sus aliados eventualmente destruyeron al Imperio Azteca.

Así como los tlaxcaltecas, muchos países podrían tratar de aprovechar la situación para incrementar su poder: los extraterrestres no necesariamente comparten nuestros valores sociales, incluyendo confianza en la democracia, el libre mercado como sistema económico o la plenitud del ser como máxima aspiración. Supongamos que debido a sus propias circunstancias históricas, los visitantes son parte de un estado policial con una economía planificada en la que la máxima aspiración del individuo sea el logro colectivo. Los visitantes considerarían como aliados naturales y representantes de nuestra especie a… China y posiblemente, Rusia. Y esto no es malo, a menos que nuestro país haya tenido fricciones recientes con ambos.

Incluso si los visitantes tratan de mantenerse neutrales ante nuestros conflictos, a menos que logremos resolver nuestras diferencias, es muy probable que de la misma manera que una madre separa a sus dos hijos pequeños cuando están en medio de una pelea, una civilización extraterrestre intervendría, no necesariamente con sonrisas y caricias, sino mediante una muestra de poder para que ambos pongan fin a sus diferencias, posiblemente de manera terminal.

Impacto Científico y Tecnológico

Asumiendo que una civilización extraterrestre esté dispuesta a compartir su conocimiento, la magnitud del impacto dependerá de acuerdo al tipo de comunicación. Si el contacto se establece a través de ondas electromagnéticas, muy probablemente éste sea bastante limitado en un principio. Conforme el contenido del mensaje vaya siendo descifrado, pueden descubrirse importantes avances en ciencia y tecnología; el más relevante de éstos puede ser el acceso a la así denominada Enciclopedia Galáctica, que de acuerdo al honorable Carl Sagan, sería un directorio de las civilizaciones tecnológicas en la Vía Láctea. Más allá de eso, los avances científicos pueden buscarse en la literatura de ciencia ficción: nanorobótica industrial, monopolos magnéticos, fusión nuclear, transmisión de la materia, maquinaria cuántica. Y sus aplicaciones igualmente increíbles: conciencia digital, comunicación ansible, energía barata e ilimitada, inmortalidad clínica y un gran etcétera.

El mayor reto derivado de la tecnología extraterrestre consiste en definir quién será el responsable de administrarla: los grandes corporativos transnacionales buscarán apropiarse de las patentes salidas de esta tecnología, lo que puede derivar en la intervención directa de los gobiernos mundiales para salvaguardar sus intereses económicos y comerciales, resultando en múltiples conflictos, incluyendo aquellos de índole militar. Por ejemplo, de saber que existe una forma barata de convertir el agua de mar en energía, los grandes consorcios petroleros usarían todos los recursos a su alcance para evitar a toda costa que dicho conocimiento se haga público, incluyendo echar mano del complejo industrial-militar. Si los líderes mundiales llegan a trabajar como verdaderos estadistas, deberán otorgar los poderes necesarios a una organización mundial para que administre estos conocimientos de forma autónoma, declarándolos como patrimonio de la humanidad, y ahorrándonos a todos muchos dolores de cabeza.

Independientemente de quién controle estas tecnologías, la realidad es que más temprano que tarde éstas saldrán a la luz. Al principio, la humanidad venerará el conocimiento adquirido, sintiéndose muy inferior a los extraterrestres. Conforme vaya pasando el tiempo, crecerá gradualmente nuestra confianza gracias a una cada vez mayor exposición a la ciencia, tecnología y cultura de una o múltiples civilizaciones más avanzadas que la nuestra. Eventualmente, ocurrirá una singularidad tecnológica; aquellos que han vivido en la era pre-contacto sufrirán de “shock cultural” debido a la vertiginosa velocidad con la que estos avances son adquiridos e implementados: actualmente, es muy difícil para una buena parte de la población hacer uso de los frutos de la “era digital”, incluyendo teléfonos móviles, computadoras e Internet. La adopción de tecnología extraterrestre significará un cambio total de valores sociales, tabúes, motivaciones y patrones de comportamiento. Por ejemplo, ¿qué pasaría si tuviésemos acceso a la teletransportación? Independientemente de los increíbles requisitos necesarios para implementar dicha tecnología, la posibilidad de mover lo que sea – alimentos, mercancías, materiales, tropas – de forma instantánea a cualquier punto del planeta cambiaría absolutamente todo, ya que el concepto de distancia se volvería irrelevante, como en cierta película de ciencia ficción con una muy interesante premisa, pero sosa ejecución:

[primeras líneas]

Déjenme contarles acerca de mi día hasta ahora. Café en París, surf en las Maldivas, una pequeña siesta en el Kilimanjaro. Oh, sí, tengo el teléfono de esta chica polaca en Río. Y entonces di un salto atrás para el último cuarto de la final de la NBA – junto a la cancha por supuesto. Y todo eso antes del almuerzo. Podría seguir, pero lo único que digo es que estoy en la cima del mundo.

— David Rice, Jumper (2008).

Impacto Biológico

El mayor peligro al que puede enfrentarse la humanidad en caso de un primer contacto tiene que ver con la biología extraterrestre. Sin proponérselo, los visitantes podrían traer a la Tierra especies invasivas que causen estragos en los ecosistemas locales. Esto no se debe necesariamente a que un chupacabras se alimente de nuestro ganado, sino a organismos que puedan desplazar por completo a la biología terrestre de sus respectivos nichos ecológicos. Un excelente ejemplo lo encontramos en el Tiberium, una sustancia que tiene las características de un hongo terrestre y que posee un rol central en la serie de videojuegos Command & Conquer:

En el juego, los cristales de Tiberium proliferan de diferentes maneras. En la forma más simple y común, una “vaina” de Tiberium crecerá “raíces”, que a su vez crean más vainas. El Tiberium también se propaga infectando árboles, mutándolos en los llamados “árboles de propagación”, cuyas semillas permiten a la sustancia viajar a través de grandes extensiones de tierra […] también se propaga a través de fisuras en la corteza terrestre […] estas concentraciones de Tiberium son como “extrañamente hermosos campos de cristales verdes que [aniquilan] todo a su alrededor”. La sustancia es radiactiva y muy tóxica para la vida basada en el carbono, causando la muerte o mutaciones genéticas graves en plantas, seres humanos y animales por igual […] es a la vez “un don y una maldición – un recurso y una plaga.”

— Mike Verdu, productor ejecutivo de Electronic Arts. Definición de Tiberium en Wikipedia.

Por el contrario, aunque la posibilidad es mínima, si los seres humanos o cualquier otra especie de nuestro mundo son compatibles con ellos, existe también la posibilidad de crear híbridos. Aunque esto entra de lleno al terreno de la ciencia ficción, si llegan a faltar individuos dispuestos a cruzar el tabú de la procreación inter-especies, indudablemente alguna obscura organización terminará por crear un híbrido de manera artificial. Un potencial peligro de este tipo de investigación es que incluso si el contacto se lleva a cabo a través de señales electromagnéticas, nosotros podríamos recibir la información necesaria para crear mortales armas biológicas.

Finalmente, un punto a tomar en cuenta: en una buena parte de la literatura y filmes de ciencia ficción se retrata a sociedades con múltiples seres de diferentes especies conviviendo hombro con hombro, como en la legendaria Cantina de Mos Eisley. En realidad, esto es prácticamente imposible, ya que cada especie tiene sus propias necesidades de alimentación, salud e higiene, que en algunos casos pueden ser totalmente incompatibles. Por ello, por más cercana que sea la colaboración entre dos o más civilizaciones, sus poblaciones tendrían que mantenerse segregadas, al menos hasta que se encuentre una solución satisfactoria que considere todas las posibles variables: administración de residuos, servicios de salud, así como una manera poco disruptiva de generar los nutrientes necesarios para todas las especies involucradas. Si bien muchos consideran que todas las formas de vida en el universo deberían ser compatibles ya que están compuestas de los mismos elementos, olvidan que el arsénico y el fósforo también son parte de estos “elementos básicos”.

pic: Alien and Predator


Dejando de lado el hecho de que el bocadillo favorito de ambos extraterrestres somos nosotros, sólo queda responder a la pregunta: si alguno de ellos tiene que hacer sus necesidades, ¿el otro podría usar las mismas instalaciones sanitarias? (Fuente: aintitcool.com)

Conclusiones

Un primer contacto será el descubrimiento más extraordinario de todos los tiempos, y significará la promesa de una nueva era, abriendo incontables posibilidades para nosotros y nuestros descendientes. ¿Cuál será el futuro de nuestra especie después de un primer contacto? De acuerdo a estudios serios, nuestra sociedad podrá sobreponerse a tan fantástica noticia sin que se derrumben nuestros sistemas de creencias o se produzca un colapso de la civilización. De hecho, para aquellas generaciones que hemos crecido con tecnologías que apenas hace veinte años hubiesen parecido ridículas, estaremos lo suficientemente preparados para lidiar con la noticia de que no estamos solos en el universo. Por otro lado, existe la posibilidad de que nuestras instituciones y líderes reaccionen de la misma manera que siempre lo han hecho ante cualquier descubrimiento que cambie las reglas del juego: buscarán obtener algún beneficio, ya sea económico, social, militar o político. Si como especie no logramos llegar a un acuerdo para que todos y cada uno seamos partícipes de esta oportunidad, eventualmente nuestras viejas costumbres se harán presentes: miedo, codicia, ignorancia y odio. Si esto parece catastrofista, es porque después de todo, tan sólo seguimos siendo seres humanos:

El hombre ha salido a explorar otros mundos y otras civilizaciones, sin haber explorado su propio laberinto de oscuros pasadizos y cámaras secretas, y sin haber encontrado lo que hay detrás de las puertas que él mismo ha sellado.

Stanislaw Lem (1921 – 2006). Filósofo y escritor polaco de ciencia ficción.

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