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La Paradoja de Stockdale

09/13/2013

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

No hay diferencia alguna entre un pesimista que dice: “Oh, no hay esperanza, no te molestes en hacer nada”, y un optimista que dice: “No te molestes en hacer nada, que todo saldrá bien de todos modos.” De cualquier forma, nada pasará.

Yvon Chouinard (n. 1938), montañista, ambientalista y empresario canadiense-estadounidense.

Estos días han sido un poco difíciles en la oficina, porque como en cualquier portafolio de proyectos, algunos de los que llevamos se han vuelto críticos, con fuerte presión por parte del cliente y high management para que cumplan con sus objetivos. Puesto que usamos una metodología ágil en la que respetamos más la parte humana con el afán de motivar y quitar estorbos innecesarios en la productividad de nuestra gente, he llegado a conocer de forma relativamente íntima a algunos de mis colaboradores. Ciertamente, somos un microcosmos de la condición humana, como aquella compañera que está en medio de un difícil divorcio debido a que el marido la cambió por “un modelo más reciente”; o aquél compañero que justo después de tener a su bebé en Gringolandia, fue deportado sin esperanza de regresar a los Estates y cuya pareja decidió quedarse por allá. En fin, duro en verdad.

Siempre se nos ha dicho que el optimismo es una de las emociones más fuertes con las que podemos contar como seres humanos, para salir adelante ante cualquier eventualidad, contratiempo o frustración. Sin embargo, la realidad es que el enfoque con el que tomemos la adversidad puede variar entre dos opciones: una consiste en un escapismo irracional mediante el cual suponemos que todo pasa por algo y que al final, se resolverá por sí mismo; la otra hace que la gente sienta que sin importar cuán terrible sea su situación, ellos pueden seguir hasta el final. Esta forma de pensar puede marcar la diferencia entre literalmente, la vida y la muerte.

Es así como me topé con el blog de Niall Doherty, con valiosa información motivacional. De entre varias entradas, hubo una que me llamó mucho la atención, ya que justamente detalla cómo un optimismo desmedido puede ser mortal. El mismo Doherty aprendió acerca de esta paradoja a partir del libro Good to Great: Why Some Companies Make the Leap… and Others Don’t, titulado en Español como Empresas que sobresalen: por qué unas sí pueden mejorar la rentabilidad y otras no, de James Collins:

La Paradoja de Stockdale debe su nombre al almirante Jim Stockdale, un oficial militar de los Estados Unidos cautivo por ocho años durante la Guerra de Vietnam.

Stockdale fue torturado en más de veinte ocasiones por sus captores, y nunca tuvo muchas razones para creer que sobreviviría al campo de prisioneros para volver a ver a su esposa. Y sin embargo, como Stockdale señaló a Collins, nunca perdió la fe durante su terrible experiencia: “Nunca dudé no sólo de que saldría, sino de que al final prevalecería y convertiría de éste en un acontecimiento decisivo en mi vida, que, en retrospectiva, no cambiaría por nada”.

Y aquí viene la paradoja: mientras Stockdale tenía una fe extraordinaria en lo desconocido, se dio cuenta de que eran los más optimistas de sus compañeros de prisión los que no consiguieron salir de allí con vida. “Fueron los que dijeron, ‘Estaremos fuera para Navidad’. Y la Navidad llegaría, y la Navidad pasaría. Entonces dijeron, ‘Estaremos fuera para Pascua’. Y Pascua llegaría, y Pascua pasaría. Y entonces Acción de Gracias y luego sería Navidad de nuevo. Y ellos murieron de un corazón roto”.

Lo que los optimistas no hicieron fue afrontar la realidad de su situación. Prefirieron el enfoque del avestruz, escondiendo la cabeza debajo de la tierra, esperando que las dificultades desaparecieran. El auto-engaño pudo haberles facilitado las cosas a corto plazo, pero cuando tuvieron que afrontar la realidad, fue demasiado y no pudieron asimilarla.

Stockdale aborda la adversidad con una mentalidad muy diferente. Aceptó la realidad de su situación. Sabía que estaba en un infierno, pero en vez de esconder la cabeza bajo tierra, asumió la situación e hizo todo lo que pudo por subir la moral de sus compañeros prisioneros. Creó un código secreto para que pudieran comunicarse entre ellos. Desarrolló un sistema de hitos que les ayudó a lidiar con la tortura. Y envió información de inteligencia a su esposa, escondida en las aparentemente inocentes cartas que escribía.

Collins y su equipo observaron una mentalidad similar en las empresas sobresalientes. La etiquetaron como la Paradoja de Stockdale y la describieron así:


    Debes conservar la fe en que al final prevalecerás pese a las dificultades.

    Y al mismo tiempo…

    Debes confrontar los hechos más brutales de tu realidad actual, sean los que sean.

Para mí, la Paradoja de Stockdale es portadora de una importante lección de desarrollo personal; una lección de fe y honestidad. No dudes nunca que puedes alcanzar tus objetivos, sin importar lo elevados que sean y sin importarte cuántos críticos y detractores puedas tener. Pero al mismo tiempo, siempre evalúa honestamente tu situación actual. No te mientas a ti mismo por miedo a la vergüenza o incomodidad a corto plazo, porque tal engaño volverá finalmente para derrotarte.

En pocas palabras, espera lo mejor, pero prepárate para lo peor, ya que aferrarse a la esperanza nos dará una posibilidad de éxito, sin importar cuán remota ésta sea; aferrarse al fracaso simplemente lo asegurará. Y esto es algo que debemos tomar en cuenta diariamente, porque si bien podemos tener miles de problemas y muy probablemente algunos no tengan solución fácil o de plano no la tengan, siempre es necesario tomar las cosas con estoicismo, porque en un peor escenario:

[Los hijos de Enrique II, los príncipes Ricardo Corazón de León y Geoffrey se encuentran prisioneros en el calabozo; creen escuchar a Enrique aproximarse]

Príncipe Ricardo: Él está aquí. No obtendrá ninguna satisfacción de mí. No me verá suplicando.

Príncipe Geoffrey: Mi necio caballero… como si importara la forma en que uno cae.

Príncipe Ricardo: Cuando la derrota es todo lo que queda, sí importa.

One comment

  1. […] el pensamiento negativo. Como hemos reflexionado previamente, el optimismo desmedido puede ser mortal. Por ello, esperar lo mejor pero prepararnos para lo peor […]



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