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Un zombi muy original… y científicamente posible

07/26/2013

Scibook [Icon By Buuf]  Ciencia y Tecnología.

La mayoría de las personas no creen que algo pueda ocurrir hasta que ya sucedió. No es estupidez o debilidad, sino naturaleza humana.

Hace un par de semanas fui al cine a ver Guerra Mundial Z (2013). Aunque no tiene nada que ver con el material original escrito por el reconocido autor Max Brooks, es una película “palomera” que podemos disfrutar durante una tarde de ocio. Lo que más me llamó la atención del filme son los “zombis ultra-rápidos” – ¡infectados en tan solo 12 segundos! – con un comportamiento como el de una marabunta de hormigas. Más allá de eso, ésta no merece ninguna mención especial, aunque tengo entendido que ya se está manejando una posible secuela. Por otro lado, hace poco más de un mes fue salió a la venta The Last of Us, un videojuego de acción y aventura para la PlayStation 3, donde los protagonistas recorren unos Estados Unidos devastados por una plaga zombi, como una mezcla de La Carretera y El Amanecer de los Muertos (2004). A diferencia de la producción cinematográfica estelarizada por Brad Pitt, este juego ha sido muy aplaudido, ahora considerado una obra maestra con puntuaciones perfectas en un sinfín de publicaciones tales como Edge e IGN.

Pues bien, la mayoría de las películas, libros y videojuegos que muestran el fenómeno zombi – o criaturas parecidas a éstos, como 28 Días Después (2002) y la franquicia Resident Evil – contemplan que la causa del fin del mundo son virus como el de la rabia, utilizando como medio de dispersión la mordedura de un infectado y convirtiendo a la víctima en un ser extremadamente violento, hambriento de cerebros humanos. Tengo malas noticias: dejando de lado una posible arma nanotecnológica, de acuerdo a la ciencia es muy difícil que un virus de este tipo pueda diseminarse más allá de algunas regiones remotas del tercer mundo.

Sin embargo, para aquellos que creen en la imposibilidad del apocalipsis zombi: sí existe un organismo capaz de zombificar otras especies como parte de su ciclo vital: el Cordyceps, un hongo que invade y eventualmente reemplaza el tejido del huésped, hasta que al final de la infección, el hongo brota de la piel de la víctima, dándole una apariencia extraterrestre:

Cordyceps ignota


Efectos del Cordyceps ignota: en la foto, una tarántula. En esta etapa de la infección, el hongo ha reemplazado casi todos los tejidos del huésped, con ascocarpos que producen esporas. (Fuente: Ian Suzuki @ English Wikipedia)

Existen más de 400 especies de Cordyceps, todas ellas parásitos de insectos y otros artrópodos. Algunas subespecies, como el Cordyceps unilateralis, provocan que el huésped cambie su conducta para mejorar la posibilidades de supervivencia del hongo. Por ejemplo éste hace que las hormigas infectadas suban a la parte superior de una planta, asegurando humedad y calor óptimos para su desarrollo, así como una máxima distribución de esporas una vez que el hongo ha alcanzado su madurez. Obviamente, el huésped muere durante este proceso.

Es así como este año hicieron su aparición los más originales y científicamente probables zombis de los últimos tiempos:

Last of Us' Clicker
(Fuente: shacknews.com)

En The Last of Us, el Cordyceps incluye a los humanos en su lista de huéspedes. El apocalipsis comienza cuando el hongo hace un salto de sus huéspedes habituales a los humanos, presumiblemente de la misma manera en que algunas enfermedades como la “gripe porcina” pudieron saltar entre especies. La nueva y desconocida especie de Cordyceps convierte a los humanos, primero en violentos “infectados” y luego en “clickers” ciegos, con todo y cuerpos fructíferos que brotan de sus rostros. De acuerdo al canon zombi, una sola mordida significa la muerte. Sin embargo, la inhalación de esporas del Cordyceps es una sentencia de muerte en vida.

The Fungus that Reduced Humanity to The Last of Us. Kyle Hill. (Scientific American Blog, 2013).

Este tipo de zombi no es algo tan descabellado como parece en un principio, ya que es la única forma en que podemos explicar la fisiología de este ser: criaturas violentas que pueden seguir funcionando a pesar de tener un cada vez mayor deterioro físico debido al daño o la descomposición. Una red micorrizal (asociación biológica entre el hongo y su huésped) podría transmitir o reemplazar por completo los impulsos neurales del cerebro hacia las diferentes partes del cuerpo, así como proporcionar la energía que necesitan los músculos para seguir funcionando: existen estudios que han demostrado la posibilidad de intercambiar señales entre diferentes plantas a través de redes micorrizales. Esto significa que los filamentos del hongo podrían llevar a cabo tareas vasculares y neurales. Finalmente, algunos hongos como el Penicillium secretan poderosos agentes antibacteriales, que disminuirían el proceso de putrefacción, alargando así la “vida útil” de un zombi, dándole esa repugnante apariencia conocida por todos.

Cuando se le preguntó a Neil Druckman, director creativo del videojuego, cómo es que llegaron a semejante criatura, comentó que sólo tuvieron que basarse en un documental de la BBC:

Se trata de este hongo que va abriendo su camino en las mentes de los insectos, alterando por completo su comportamiento. Y ya sabes, de inmediato surgió la idea entre nosotros, ¿Que pasaría si aquél diera el salto a los humanos? Porque podrías imaginar este destino como algo peor que la muerte, pues tu mente todavía está ahí, pero algo más está controlando tu cuerpo.

A Zombie Horror Game, Inspired By … A Nature Documentary?. Beth Accomando. (National Public Radio – Online, 2013).

Aterrador en verdad, ya que la naturaleza puede ser mucho más cruel de lo que cualquier escritor de ciencia ficción podrá imaginar jamás. Sin embargo, la posibilidad de que el Cordyceps se convierta en una amenaza para los humanos es bastante remota, ya que posee más de 40 millones de años de existencia, y en todo este tiempo sólo ha atacado insectos y artrópodos, que en términos biológicos son muy diferentes de nosotros. Es más, de acuerdo a ciertos estudios, resulta que algunas especies de este hongo tienen propiedades anti-cancerígenas y de protección de la médula ósea ante radiación electromagnética. Así que de momento, un apocalipsis zombi sigue perteneciendo al reino de lo improbable – pero no de lo imposible, cabe recalcar.

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