h1

40 artículos para trueque en caso de un peor escenario

10/11/2012

Moneydoc [Icon By Buuf]  Economía y finanzas.

La suerte favorece a la mente preparada.

Louis Pasteur (1822 – 1895), químico y científico francés.

Seamos realistas: el próximo 21 de Diciembre de 2012 NO significará el fin el mundo. Simplemente, a los mayas se les acabó la “tinta” para su calendario. Y esas “profecías” que están presentando en el National Geographic y el History Channel son solamente basura pseudocientífica que no tiene nada que ver con la realidad.

Sin embargo, muchos de nosotros sí vivimos en zonas propensas a desastres tanto naturales como “provocados por el hombre”, incluyendo terremotos, huracanes, inundaciones, crisis económicas o violencia que pueden interrumpir el día a día de una comunidad en un dos por tres. Incluso situaciones poco ordinarias como un apagón o simples rumores de violencia callejera pueden provocar la completa paralización de la sociedad: hace apenas tres meses ocurrieron varios apagones en la India, que dejaron a oscuras a más de 620 millones de personas, o el 9% de la población mundial. Aunque el apagón no tuvo consecuencias graves, ¿qué habría pasado si hubiese durado 4 o 5 días en vez de las 15 horas durante las que se sucedieron? No quiero ni imaginarme las escenas de comida pudriéndose por falta de refrigeración, o los mega-embotellamientos causados por falta de semáforos.

En caso de un trastorno prolongado, nos conviene tener una reserva de suministros y materiales de emergencia, incluso para intercambio en forma de trueque. ¿Cómo es eso? En muchos casos, puede que tengamos mucho dinero en el banco o bajo el colchón, pero bajo las condiciones correctas, puede volverse completamente inútil. Por ejemplo, el noreste de México es considerado como una de las regiones más prósperas del país, sin embargo en Julio de 2010 un huracán provocó una serie de inundaciones que dejaron sin agua potable, electricidad y servicios básicos a 160,000 personas por prácticamente un mes. Aunque el gobierno federal y organizaciones no gubernamentales entraron en acción, se descubrieron muchos abusos, tales como tiendas que cobraban hasta 150 pesos (US$12) por un garrafón de 19 litros de agua que normalmente cuesta 29 pesos (US$2.50), o de plano se dedicaron a especular con los alimentos. ¿Lo peor de todo? en algunas áreas no había luz eléctrica para pagar con tarjeta ni sacar dinero de los cajeros automáticos. En una situación así, lo más práctico es intercambiar con los vecinos lo que tenemos, que sea útil dadas las circunstancias, por algo que necesitemos.

Bartering in San Pedro Cholula, Mexico


Si no hubiera electricidad para sacar dinero del cajero automático, o el gobierno aplicara un corralito en periodos de crisis económica, tendríamos que volver a una práctica comercial muy efectiva con miles de años de existencia: el trueque. En la foto, la feria anual de San Pedro Cholula, Mexico, donde cada 7 y 8 de Septiembre se mantiene esta tradición. (Fuente: poblanerias.com)

Así es como me topé con una lista publicada por la survivalista y consultora Gaye Levy, en el sitio Activist Post, donde describen los productos con mayor demanda en caso de que todo se vaya al diablo:

1. Suministros de purificación de agua, incluyendo tabletas de cloro y filtros.
2. Herramientas manuales como sierras, hachas, machetes y herramientas generales de reparación.
3. Suministros para hacer fuego, incluyendo encendedores, fósforos, kits de pedernal de acero.
4. Suministros sanitarios como papel higiénico, productos de higiene femenina y pañales.
5. Maquinillas de afeitar desechables y hojas de afeitar.
6. Combustible de cualquier tipo (gas, diesel, propano, queroseno).
7. Medicamentos de receta, analgésicos y antibióticos.
8. Remedios de primeros auxilios, como jarabe para la tos, crema de cortisona, árnica, loción de calamina y analgésicos tópicos.
9. Bebidas alcohólicas como el whisky, ron, tequila y vodka.
10. Café y té (café instantáneo está bien).
11. Cargador de batería solar y pilas recargables.
12. Baterías estándar.
13. Lentes para leer.
14. Paracord.
15. Bolsas, incluyendo bolsas de basura grandes así como pequeñas bolsas ziploc.
16. Láminas de plástico.
17. Cinta adhesiva (duct tape).
18. Cintillos de plástico.
19. Lonas.
20. Artículos de aseo, incluyendo pasta de dientes, hilo dental, jabones, champú.
21. Condones.
22. Guantes de látex o nitrilo en diferentes tamaños.
23. Caramelos duros.
24. Suministros de pesca.
25. Cuchillos de varios tipos, incluyendo de cuchillas fijas, cuchillos de cocina y cortadores de cartón o cutters.
26. Condimentos y especias.
27. Libros sobre diferentes temas.
28. Tabaco, cigarros y papel de cigarrillo.
29. Juegos de mesa como cartas, libros de crucigramas, Sudoku.
30. Lápices y papel.
31. Espray de pimienta.
32. Semillas de jardín.
33. Linternas.
34. Vinagre y bicarbonato de sodio (para la limpieza).
35. Botellas con aspersor.
36. Bombas de mano, tanto para aire como para líquidos.
37. Mantas de mylar y tiendas de campaña.
38. Calentadores de manos.
39. Kits con agujas e hilo para coser.
40. Kits con agujas de gancho y estambre.

Y es que siempre es conveniente tener un guardadito para una contingencia, pues como pueden atestiguar Haití o Fukushima, ningún país, rico ni pobre, está a salvo de la furia de la madre naturaleza. De hecho, crisis económicas como las de España o Grecia de estos momentos hacen pensar que es una buena idea tener una economía motivada por intercambio, descartando la necesidad de utilizar dinero, pues en algunas situaciones, los billetes de banco son más útiles como papel higiénico que como moneda corriente. Por citar un ejemplo, durante la crisis económica de Argentina del 2001 al 2002, el corralito bancario y sus terribles consecuencias provocaron el redescubrimiento de los clubes de trueque:

El corralito y la salida de la convertibilidad marcaron el ambiente económico y social del año 2002. El corralito impactó tanto a la economía formal como a la informal. Mientras la primera sufrió la interrupción de las cadenas de pago, lo que dañó el comercio y la producción, el corralito secó la plaza de liquidez para la economía informal generando problemas gravísimos en los niveles más pobres de la población, pues en este sector todas las transacciones se hacen en efectivo. A su vez, la clase media veía sus ahorros amenazados o ya perdidos por la reprogramación de los ahorros en dólares.

El Trueque en Argentina. Barbara Rossmeisel. (Autosuficiencia Económica – Revista Digital, 2010).

Con una crisis económica global, desastres naturales y hasta la posibilidad de una histeria colectiva al final de este año porque una de cada diez personas cree que el 2012 se acabará el mundo, es una buena idea esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor. Además, una bolsa de 250 cintillos de plástico (US$6.50) y una botella extra de Don Julio (US$43) no implican demasiado gasto, son fáciles de almacenar y durante tiempos difíciles, pueden conseguirnos un tanque de 20 Kg semi-nuevo, incluyendo gas LP (US$48) o un costal de 50 Kg de arroz (US$40) y alrededor de 8 litros de leche (US$9). Sea como sea, de todas formas muchos de nosotros ya tenemos una buena parte de estos artículos, aunque sea en cantidades pequeñas: ¿por qué no deshacernos de esas cajas de cachivaches que nunca usamos y las reemplazamos con algunos suministros que pueden servirnos más tarde?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: