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El Curiosity y el Proyecto Mars One

08/02/2012

Space [Icon By Buuf]  Astronomía y exploración del espacio.

Todos los días nos acercamos un poco más al tipo de pericia y experiencia que necesitaremos para llegar hasta allá. Me encantaría ser el primer hombre caminando en Marte.

John L. Phillips (n. 1951), astronauta norteamericano.

El 26 de noviembre del 2011 despegó desde Cabo Cañaveral, Florida, un cohete Atlas V portando en su interior el instrumental científico que conforma la misión Mars Science Laboratory, también apodado como Curiosity. Programada para llegar a su destino el próximo lunes 6 de agosto, esta misión es muy especial ya que de completarse exitosamente, depositará sobre la superficie marciana un rover de tamaño equivalente al de un vehículo compacto, con aproximadamente 900 Kg de peso:

[Curisity assembly]


Personal de ingeniería ensamblando la suspensión y ruedas del Curiosity. Tomada el 29 de junio de 2010 en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, en Pasadena, California.
(Fuente: NASA)

La misión es muy ambiciosa, ya que tiene como principal objetivo determinar si Marte llegó a tener vida en algún momento de su historia geológica. También el rover está equipado con el equipo necesario para estudiar el clima y geología marcianos; todo ello con el fin de recopilar la información necesaria para planear una misión tripulada a Marte. Debido al éxito alcanzado por los exploradores Spirit y Opportunity, que estando equipados con paneles solares siguieron funcionando hasta siete años después de haber tocado la superficie del planeta rojo, el Curiosity contará con un generador termoeléctrico de radioisótopos que asegurará la continuidad de la misión por muchos años.

Pero esto no sólo se trata del rover mismo. Hacer llegar a la superficie de Marte un vehículo de estas dimensiones después de un viaje de 567 millones de kilómetros es toda una proeza. Especialmente porque el descenso y aterrizaje son completamente automáticos: ya que la distancia de la Tierra a Marte será de 100.78 millones de kilómetros, tomará a cualquier señal enviada por la sonda casi siete minutos en llegar a la Tierra. Por ello, este periodo de tiempo es conocido entre los ingenieros de la NASA como los siete minutos del terror:


Los miembros del equipo de ingeniería comparten los retos a los que se enfrentará la misión durante los últimos minutos antes de llegar a la superficie de Mate. (Fuente: YouTube)

Especialmente impresionante es cómo la última etapa del descenso consiste en liberar una “grúa aérea”, que mediante cohetes retropropulsores se detiene lentamente una veintena de metros por encima de la superficie, depositando cuidadosamente el rover en el suelo más abajo. Este diseño es claramente muy innovador, aunque por lo mismo, posee un importante riesgo de fallar durante su ejecución. En fin, esperemos que el próximo lunes todo funcione correctamente, alcanzando nuevos descubrimientos científicos, perfeccionando la tecnología espacial y ¿por qué no? dando un pequeño paso más hacia la posible colonización de nuestro sistema solar.

Actualización: 06/08/2012

El Curiosity ya está en Marte. Después de los angustiantes 7 minutos de terror, a las 10:32 PM PST telemetría estaba confirmando que el rover había aterrizado sano y salvo sobre la superficie marciana. Un par de minutos después se tendría la primera imagen del Curiosity, validando que las cámaras funcionaban correctamente. A las 10:35 PM llegaría la primera imagen de la rueda delantera del rover, provocando que todo el personal y equipo en el cuarto de control estallara de alegría:

It once was one small step… now it’s six big wheels. Here’s a look at one of them on the soil of Mars #MSL pic.twitter.com/uzO99NZz

[Curiosity wheel]

— Curiosity Rover (@MarsCuriosity) 10:58 PM PST – 5 Aug 2012

Felicidades al equipo de ingeniería encargado del proyecto – sé lo difícil que puede ser una “salida a producción”. Ahora, durante los próximos meses, vendrá lo más interesante.

Habitando Marte… o no

Y aunque estas son las primeras etapas necesarias para una visita tripulada al planeta rojo, no se espera que exista una presencia humana sobre Marte durante los próximos 20 años. Sin embargo, esto no ha detenido a visionarios (¿o locos?) que ya están haciendo planes al respecto. El empresario holandés Bas Lansdorp, en conjunto con el premio Nobel de física Gerard ‘t Hooft fundaron hace algún tiempo el Proyecto Mars One. De acuerdo al mismo:

El proyecto Mars One quiere enviarte de viaje al planeta rojo en 2023. Sí, es verdad. Sólo hay un pequeño detalle: es un viaje sólo de ida. ¿Crees estar listo para ello?

Sí, es en serio. El proyecto gira en torno a establecer una base permanente en Marte y filmar todo lo que sucede en su interior, como si se tratara de un Big Brother. Y aunque de momento existe mucho escepticismo al respecto, el proyecto ha sido de interés para una gran cantidad de compañías aeroespaciales, incluyendo Astrobotic, ILC o la renombrada SpaceX, compañía privada que desde el 25 de mayo pasado ha comenzado a reabastecer la Estación Espacial Internacional con su aclamada cápsula Dragon. Por ello este proyecto parece legítimo.

De acuerdo al plan, los primeros 40 voluntarios serán seleccionados el próximo año mediante una lotería internacional, mientras se construye una réplica de la colonia por motivos de entrenamiento. Durante los siguientes diez años se enviarían los alimentos, material y equipo necesarios para construir un hábitat en Marte y para el 2022, una plataforma SpaceX Falcon Heavy sería lanzada con el primer grupo de cuatro colonos, llegando a su destino un año después; durante los siguientes años se estarían enviando cápsulas adicionales con personal y equipo de tal forma que para finales del 2033 la colonia alcance una población de 20 individuos.

Mis comentarios

Honestamente, no sé qué pensar. Es un proyecto que raya en lo fantástico, aunque la tecnología ya existe desde hace casi 40 años. Lo que falta es un financiamiento serio y mejorar la credibilidad de la organización así como de los objetivos planteados, ya que saltan algunas preguntas que los promotores del proyecto deberían responder para tranquilidad de todos:

• ¿No sería más viable una base permanente en la Luna? Aunque el costo por kg de carga ha disminuido considerablemente en los últimos años, sigue costando alrededor de US$1,500 millones enviar un astronauta a Marte. Usando las mismas proyecciones, enviar un astronauta a la Luna costaría tan sólo US$98 millones; esto ciertamente atraería una mayor variedad de patrocinadores y entusiastas.

• ¿Por qué sólo civiles? Para una empresa de este nivel, es necesario encontrar gente con conocimientos y experiencia de una gran variedad de campos para sobrevivir en un ambiente tan hostil como el marciano, que difícilmente se encontrarán entre la población general. Es decir, es necesario hacer llegar hasta allá ingenieros agrónomos, electrónicos, robóticos e industriales que al mismo tiempo posean las condiciones físicas y psicológicas necesarias para un viaje de tal magnitud; esas historias donde envían trabajadores de la clase obrera al espacio son sólo un “sketch” de comedia. E incluso en las películas donde estos cuentos de hadas son el argumento central, siempre los envían como parte de un equipo liderado por astronautas profesionales.

• Finalmente… ¿filmar todo como un Big Brother? eso suena más a truco publicitario que a un verdadero proyecto científico. Y aunque en el pasado ya han existido intentos de validar la autosuficiencia de comunidades en ambientes aislados – como el norteamericano Biósfera 2 o el europeo MARS-500 – muchos de ellos han fracasado estrepitosamente no por problemas técnicos, sino por el elemento humano. Después de todo, lejos de los seres queridos, sin posibilidad de regresar a casa, nada impide que nuestros intrépidos astronautas sean víctimas de la fiebre de la cabaña, resultando en paranoia y claustrofobia debidas al aislamiento, aburrimiento crónico y falta de relaciones sexuales. Aunque puede ser entretenido ver un Jack Torrance suelto en las inmediaciones de una colonia espacial, este es justamente el tema de incontables películas de ciencia ficción que invariablemente resultan en tragedia, como Sunshine (2007) o Pandorum (2009).

En fin, esperemos que esto no acabe siendo una tomadura de pelo. Para aquellos interesados, ¿creen que tienen la fuerza de carácter como para pasar el resto de sus vidas en un planeta desértico, sin garantía de volver a casa, pero con la posibilidad de ser recordados por futuras generaciones como los primeros colonizadores del planeta rojo? Entonces, chequen regularmente el sitio web del proyecto, donde se publicarán durante los próximos meses las bases del certamen. ¡Suerte!

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