Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo…

Replicante Roy Batty, Blade Runner (1982).

Existen muchos tipos de esclavitud. Desde tráfico de personas y explotación infantil hasta los matrimonios forzados. Sin embargo, hay otro tipo de esclavos: aquellos que no saben que son esclavos. No es que debamos estar encadenados recibiendo latigazos para serlo, pero nosotros mismos podemos crearnos una prisión de la mente sin siquiera darnos cuenta. Por ello, muestro estas diez señales de alerta. Tomadas del blog Activist Post, con ligas adaptadas a nuestra realidad cotidiana:

1.  Detestas cuando suena el despertador. Si no te despiertas cada día con la fantástica expectativa de estar vivo, es posible que estés viviendo bajo las órdenes de alguien más. De hecho, si tienes que levantarte a la misma hora todos los días, probablemente eres el esclavo de alguien.

2.  Eres forzado a pagar por causas a las que vehementemente te opones. Si eres una persona pacífica, pero eres forzada a pagar por guerras hechas en tu nombre, puede que seas un esclavo. De la misma manera, si eres forzado a pagar asistencia a instituciones fallidas mientras luchas día a día tan sólo para permanecer a flote, seguramente tienes un dueño.

3.  Esperas que alguien más se haga cargo de ti. Si alguien se hace cargo de ti, muy probablemente te tengan agarrado de las bolas en más de una manera. Sé cuidadoso, ya que podrías ser un esclavo si exiges al gobierno algo más que tu libertad.

4.  Debes seguir reglas que el amo puede romper. Si las reglas sólo se aplican a ti o a la gente humilde, mientras los amos logran evadirlas, tú eres claramente esclavo de un sistema injusto.

5.  Piensas que la tiranía de la mayoría es mejor que la libertad personal. Si crees que el principio de la mayoría es mejor que el libre albedrío, eres un esclavo. Incluso si eres una minoría de uno, la verdad es la verdad. — Mahatma Gandhi.

6.  Censuras las creencias, apariencia y estilos de vida de otros. Si se te ha enseñado a odiar a otras personas que jamás te han perjudicado, tu mente está completamente confundida por las creencias implantadas por tu amo.

7.  Consideras que la gente debería ser enjaulada por tan sólo consumir un producto. Si crees que está bien encarcelar a seres humanos por consumir un producto en la privacidad de sus casas, sin dañar a terceros, probablemente amas tu esclavitud.

8.  Si permaneces atrapado en el tráfico por más de una hora al día. Si desperdicias más de 360 horas al año (10,800 horas durante una carrera de 30 años, es decir 450 días) durante tu desplazamiento hacia un trabajo que desprecias, tu tiempo y tu vida pertenecen a alguien más.

9.  Eres forzado a usar un uniforme. Si se te obliga a adoptar un código de vestimenta de cualquier tipo, incluyendo traje y corbata, eres un esclavo que debe impresionar a alguien para recibir el pan de cada día.

10.  Ves más de 20 horas de televisión por semana. Si ocupas tu tiempo frente a la “caja idiota” por más de 1,040 horas al año (43 días), tu creatividad estará encadenada a una vida de estupidez.

Conclusión: extraordinariamente radical, pero dolorosamente acertada.

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