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El calentamiento global y las rutas marítimas árticas

11/29/2011

Eco [Icon By Buuf]  Ecología y cambio climático.

Puedes discutir con la ciencia del cambio climático, pero no puedes discutir con el dinero.

La Ruta Marítima del Norte y el Paso del Noroeste son dos rutas de navegación que atraviesan los límites del Océano Ártico para alcanzar el Pacífico desde el Atlántico y viceversa. Estas rutas eran recorridas durante el verano para enviar cargamentos entre la región Asia-Pacífico y Europa sin la necesidad de pasar por el Canal de Suez o el Canal de Panamá, pero tenían un pequeño inconveniente: hasta hace algunos años, dichas rutas se encontraban cubiertas casi todo el año por grandes bloques de hielo, lo que hacía el envío de mercancías algo lento y costoso pues era necesario utilizar rompehielos para despejar hielo de hasta seis metros de grosor durante la travesía.

Ruta Marítima del Norte + Paso por el Canal de Suez

La Ruta Marítima del Norte (azul) y la ruta convencional (rojo) que atraviesa el Canal de Suez en Egipto y el conflictivo Medio Oriente. (Fuente: Wikipedia)

Sin embargo, a partir del verano de 2007, el hielo se contrajo permitiendo por primera vez, desde que se tiene memoria, navegar dicha ruta en cualquier época del año sin necesidad de contar con un rompehielos. Esto ha alarmado a los científicos relacionados al cambio climático, ya que estudios realizados por la marina norteamericana habían pronosticando que esto no pasaría sino hasta julio del 2012. Es decir, el deshielo se adelantó por casi cinco años de acuerdo a los modelos climáticos de aquél entonces. Esto también provoca pánico entre los ecologistas, ya que una de las zonas con mayor potencial de extracción de combustibles fósiles es precisamente, el Ártico. Con menos hielo del cual preocuparse, existe la posibilidad de un boom petrolero que acentúe aún más los problemas derivados del cambio climático, destruyendo de paso la ecología local gracias a irresponsables prácticas de explotación.

Densidad del hielo en el Polo Norte

Densidad del hielo en el polo norte. La línea amarilla marca el límite original (1979-2000) del hielo en verano. (Fuente: The Guardian)

Sin embargo, no todo son malas noticias. El hecho de que las rutas árticas finalmente se encuentren abiertas ha derivado en algunos beneficios, tanto económicos como paradójicamente, ambientales:

• Sin la necesidad de pasar por el cuerno de África o el sureste de Asia, muchas compañías navieras se ahorran costos de protección, seguros contra robo e indemnizaciones causadas por la extensa piratería llevada a cabo en las costas de Somalia así como el estrecho de Malaca, localizado entre Singapur, Malasia e Indonesia.

• El gasto en combustible y emisiones de CO2 disminuye en casi 30% (1,000 toneladas de diesel menos por viaje) debido a que la distancia recorrida es mucho menor. Aunque por precaución todavía es necesario escoltar a los barcos cargueros con rompehielos, Rusia está buscando la manera de invertir en una flota de rompehielos nucleares. Esto significa menores emisiones y a la larga una mejora en el ambiente global, ya que el comercio entre China y la Unión Europea inyecta en la atmósfera un aproximado de 622 millones de toneladas de bióxido de carbono, o casi la misma cantidad de emisiones generadas por el Reino Unido y Grecia juntos.

• El país que se lleva el mayor beneficio por el deshielo es Rusia, ya que muchos de sus puertos en el Ártico podrán permanecer abiertos al comercio durante la mayor parte del año, facilitando también un mejor acceso a las vastas reservas de recursos naturales que poseen en Siberia Occidental. Finalmente, el gobierno ruso requiere a los barcos que cruzan sus costas en el Ártico una pequeña cuota y que vayan acompañados de un rompehielos de su propia flota comercial, asegurando un ingreso extra para dicha potencia.

Impacto humano en el Ártico hacia 2032 – escenario enfocado en el desarrollo económico

Impacto humano en el Ártico hacia 2032 – escenario enfocado en el desarrollo económico. A causa de un mayor acceso a sus recursos naturales, muchas áreas hoy consideradas prístinas serán afectadas en mayor o menor medida por la acción del hombre. Se estima que para el 2050, el 80% del Ártico habrá sido colonizado o explotado de alguna forma (Fuente: Programa Ambiental de las Naciones Unidas – UNEP)

Ante un mayor movimiento de carga se incrementan las probabilidades de un desastre como el del Exxon Valdez de hace algunas décadas o el del Deepwater Horizon del año pasado. Por ello, algunas organizaciones ecológicas proponen que las compañías operando en esta región aporten a un fondo de emergencia “asegurando la rehabilitación del ambiente y capacidad para realizar una acción urgente”. Aunque del plato a la boca se cae la sopa, ya se están dando los primeros pasos para proteger a la ecología del Ártico ante la amenaza que representan las actividades humanas. Como ejemplo, en 2009 los Estados Unidos promulgaron una ley que prohíbe la pesca industrial en sus territorios al norte del estrecho de Bering. Faltaría que Canadá, Rusia o Groenlandia se adhieran a leyes parecidas, aunque esto es tan sólo el comienzo.

¿A dónde nos lleva todo esto? Conforme aumente el calentamiento global, muchas naciones verán golpeadas sus economías, e incluso hay otras tantas que enfrentan el serio riesgo de desaparecer por completo. Sin embargo, otros países pueden encontrar un fuerte crecimiento económico mientras a los demás nos carga el payaso. Como dice el proverbio chino: la crisis es una oportunidad, aunque claro está, esto sólo es cierto para los más vivos.

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