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Un matrimonio feliz vs. una carrera exitosa

11/17/2011

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

Una carrera es algo maravilloso, pero no puedes acurrucarte con ella durante una noche fría.

Marilyn Monroe (1926 – 1962), actriz de cine, cantante y modelo estadounidense.

De primera instancia, una pregunta: ¿Qué preferirían tener: un matrimonio feliz o una carrera exitosa?

Hace un par de días estaba platicando con un amigo acerca del equilibrio en nuestra calidad de vida vs. una exitosa carrera profesional: si nos dedicamos completamente a la familia, es muy difícil que subamos de puesto en la compañía donde trabajamos o que encontremos el tiempo suficiente para cultivar nuestro propio negocio; si nos dedicarnos de lleno a nuestro desarrollo profesional, nos quedaremos sin disfrutar de las maravillas que representan la familia y amigos.

Así que la interrogante a reflexionar es la siguiente: ¿Aceptaríamos un extraordinario éxito profesional a cambio de una malograda vida personal? Y es que muchos se han enfrentado a esta decisión: Hillary Clinton, Steve Jobs, Lee Iacocca o Jack Welch son algunos de los personajes más exitosos de nuestros tiempos, pero además de ser los máximos líderes en sus respectivos campos, todos ellos tienen algo más en común: una vida personal que está hecha un completo desastre. Una pregunta interesante que me gustaría hacerle a todas estas personas es: dejando de lado todos tus logros profesionales, ¿eres realmente feliz?

Así me topé con un artículo de David Brooks, columnista del New York Times donde reflexiona acerca del canje que la actriz Sandra Bullock tuvo que hacer en el plano personal contra el profesional: en marzo del 2010 ganó el Oscar por su interpretación en The Blind Side o Un sueño posible (2009). A los pocos días se armó todo un escándalo porque su marido le había puesto el cuerno de manera espectacular. Entonces, volviendo a la pregunta anterior, Brooks nos dice:

Si tomaste más de tres segundos para responder esta pregunta, estás completamente loco. La felicidad marital es mucho más importante que cualquier otra cosa al determinar el bienestar personal. Si tienes un matrimonio exitoso, no importa cuántos contratiempos profesionales tengas que sobrellevar, ya que serás razonablemente feliz. Si tienes un matrimonio fallido, no importa cuántos triunfos alcances; tú te mantendrás considerablemente insatisfecho.

— David Brooks. The Sandra Bullock Trade. Mar 29, 2010.

Ooops. Por ello tantos artículos, incluido un post de este mismo blog, describen que para motivarnos podemos usar casi cualquier otra cosa que no sea dinero, ya que éste sólo sirve para satisfacer necesidades primarias; es decir, una vez que se ha cubierto lo indispensable, un cheque de $500, $1,000 o $10,000 puede no hacernos tanta gracia. En el mismo ensayo encontramos más pistas acerca de la importancia de buscar una mayor cantidad de relaciones personales en vez de quemarnos las pestañas para aplacar al patrón:

Las actividades diarias más asociadas a la felicidad son el sexo, socializar después del trabajo y comer con otras personas. La actividad diaria más nociva a la felicidad es desplazarse [en automóvil, bus o cualquier otro transporte urbano]. Según un estudio, unirse a un grupo que se reúne tan sólo una vez por mes produce la misma sensación de felicidad que duplicar tu ingreso. De acuerdo a otro, estar casado produce el mismo beneficio psicológico que ganar más de US$100,000 al año [o su equivalente Mexicano de 30,000 pesos al mes].

— David Brooks. The Sandra Bullock Trade. Mar 29, 2010.

Y si la elección no es clara…

A muchos de nosotros no nos resulta demasiado complicado elegir entre familia y carrera: o quieres pasar tu tiempo con tu gente o quieres más lana. Punto. Sin embargo, para aquellos que pueden estar indecisos se supone que buscamos desvelarnos en el trabajo para desarrollar nuestras carreras por algo denominado “estilo de vida” y es algo que por desgracia, hemos importado de naciones consumistas como los Estados Unidos. Es una obsesión donde nuestras vidas deberían ser y verse como las pintan en las películas, series de TV y telenovelas: la SUV en la cochera de la MacMansión con una esposa trofeo y aunque no los veamos nunca, una escuela de prestigio para los hijos. Sin embargo, esto es una idea que sólo enfatiza lo externo, lo material. Lo que debemos buscar es un bienestar razonable donde podamos darnos nuestros lujos: un Acapulcazo, una comidita en un restaurant gourmet o asistir a conciertos en vivo de vez en cuando. Y todo esto sin comprometer nuestros valores sociales o espirituales.

¿Y todo esto por qué? Bastante sencillo: lo único realmente importante que dejaremos en este mundo son nuestras parejas e hijos. Todo lo demás o se descompone o se devalúa. Y si algo he aprendido de los últimos trabajos donde he estado, es que no importa si hemos sacrificado nuestras vidas por la empresa; en tiempos de crisis económica es prácticamente imposible que esta lealtad sea recíproca.

2 comentarios

  1. “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana” (http://es.wikipedia.org/wiki/Cuando_la_pobreza_entra_por_la_puerta,_el_amor_salta_por_la_ventana), decía “El Último de la Fila”. Tampoco puedes disfrutar de tu pareja si no sucumbes a ciertas tiranías del trabajo que te proporcionan la tranquilidad de poder tener tiempo (remunerado) para el disfrute con los tuyos. No obstante, 100% de acuerdo en que hay que poner cada cosa en su sitio, y si se ponen, se renuncia al éxito profesional. Esto le pasa sobre todo y de forma más dramática a las mujeres. Por cierto, ¿qué tal el pequeño? Y el mayor, ¿controla los celos?
    Saludos!


    • Ciertamente, hay veces en que nuestras mismas parejas nos empujan a tomar estas decisiones, pero hay que platicar con ellos los posibles pros y contras de “subir en la cadena alimenticia”. ¿Que quieres residencia en las “Lomas”? Sí, pero a cambio llegaré a casa entre 11 o 12 pm todos los días. ¿Que quieres que deje de trabajar (ellas)? Con gusto, pero necesito una mesada para mis chuchulucos.

      En cuanto a los niños, tuvimos que hacerle cocowash al mayor durante algún tiempo para que aceptara que él debe cuidar y proteger a su hermanito. Afortunadamente se llevan muy bien y aunque el mayor nos pide más atención debido a esto, cada que podemos le damos el apapacho que nos solicita. Me encanta que ya se exprese como adultito: “oye papá, te estoy hablando: necesito que me ayudes”. Es pesado, sobre todo porque los dos trabajamos y queremos llegar a descansar, pero ni modo: así es la paternidad.



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