Demasiado larga y cargada de clichés propios de películas de guerra, Battle: Los Angeles entretiene sólo a los seguidores más apasionados de las películas de acción (Calificación: 35%)

Battle: Los Angeles Review, Rotten Tomatoes (Sitio dedicado a reseñas de películas).

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de ver Battle: Los Angeles (2011). Resumiendo, es una mezcla de Día de la Independencia (1996) y Salvando al Soldado Ryan (1998) sin el aporte cómico de Will Smith ni el carisma de Tom Hanks. La película es relativamente buena si se le considera como una invasión de los Estados Unidos por una potencia extranjera que ataca sus ciudades de forma convencional – es decir, mediante pelotones de tropas anfibias con la ayuda de soporte aéreo. Más allá de eso, la película es ridículamente irreal: a los gringos les encanta ver cintas donde su país es inicialmente invadido y después de algunos civiles muertos e infraestructura destruida, sus fuerzas armadas restauran el orden y todo lo que es bello en este mundo. Sin embargo, como todos sabemos, muy pocos países tienen la capacidad de lograr una invasión del territorio estadounidense y por supuesto ninguno llegaría a sus costas pues serían fácilmente detectados y destruidos por el poderío aéreo y nuclear que posee nuestro vecino del norte. Así que para taparle el ojo al macho, en esta producción recurrieron a un truco que considero algo bajo: para no representar a China o Corea del Norte como los malos de la película, las costas norteamericanas son invadidas por extraterrestres que vienen por nuestros recursos.

Así entonces, la hago nuevamente de Mythbuster para demostrar por qué tantas películas de invasiones extraterrestres son simplemente, cuentos de hadas:

Nos llevan un millón de años de ventaja

Pues bien, en un post anterior expliqué que la civilización tecnológica más joven en la galaxia aparte de nosotros mismos, tiene al menos un millón de años de edad. Así que ante cualquier grupo de extraterrestres que viniera con malas intenciones, no podríamos hacer nada ya que su tecnología sería absolutamente aplastante. El mejor ejemplo encontrado en Hollywood es la nube de nanobots que consume todo a su paso en el remake de El día que la Tierra se detuvo (2008):

Pic: The Day The Earth Stood Still (2008) - Stadium Destruction

¡La nanotecnología en acción!
(Fuente: IGN.com)

De hecho, con armas nanotecnológicas los extraterrestres podrían alcanzar todos sus objetivos por más extravagantes que estos fueren: Si sólo quisieran deshacerse de nosotros para colonizar el planeta, un enjambre de nanobots podría eliminarnos rápidamente, consumiendo a la vez nuestra infraestructura y limpiando el ecosistema terrestre al devorar nuestros desperdicios. Si el objetivo es llevarse recursos como el agua, minerales y otros elementos químicos, en un dos por tres un ejército de nanobots podría recuperarlos y dejarlos en elegantes paquetitos listos para su uso; es más, si son lo suficientemente sofisticados, estos mismos nanobots podrían construir la infraestructura que ellos requieren con los recursos obtenidos, como puede verse en este video. Finalmente, si resulta que sólo somos comida o nos quieren dominar sin destruirnos por completo como en la trilogía de Matrix (1999, 2003), estos mismos nanobots podrían someternos sin dificultad, para después ser cosechados por el contingente principal de la invasión.

No correrían desnudos por la calle

Un tema muy común en algunas de estas películas es que los alienígenas caminan sobre nuestro planeta… desnudos. Desde la primera Guerra de los Mundos (1953) hasta Señales (2002) han aparecido un sinfín de especies extraterrestres que no tienen ya no digamos un traje espacial, sino un calzoncito que les tape el rabo. Lo peor es que en algunas cintas dicha falta de protección significa su aniquilación, sobre todo cuando son mortalmente vulnerables al elemento que cubre el 70% de la superficie terrestre como sucedió en Señales, o pueden ser víctimas de los múltiples microorganismos que abundan en nuestro planeta, como sucedió en ambas Guerras de los Mundos. Cuando Gringolandia invade un país, sus soldados siempre toman la precaución de adquirir las vacunas necesarias y vestirse de acuerdo al clima local.

Pic: Underwear Army Soldier

¿Alguna vez han visto esto? Entonces, ¿por qué asumimos que los extraterrestres lo harían? (Fuente: anonymoushints.com)

Por ello, es risible imaginarse a un ET disparando rayos láser, armas de plasma o rayos deshidratadores mientras anda como Dios lo trajo al mundo.

El combate cuerpo a cuerpo no sería necesario

De hecho, para ahorrarse las contadas aunque posibles bajas derivadas de una invasión, los extraterrestres seguramente echarían mano de su tecnología para no tener que lidiar con nosotros personalmente. Considerando que hoy mismo los Estados Unidos utilizan aviones no tripulados para destruir – en muchas ocasiones de forma indiscriminada – objetivos terrestres en Paquistán, es muy probable que cualquier armada alienígena hiciera lo mismo. Por ello, ataques mediante operadores on site como se vio en Señales, Mars Attacks! (1996) y prácticamente cualquier otra cinta donde los extraterrestres descienden de sus naves para entablar una lucha cuerpo a cuerpo contra los ejércitos del mundo están completamente fuera de la realidad. Algo un poco más auténtico es la batalla de Sión en Matrix Recargado (2003) y Matrix Revoluciones (2003): cientos, miles o incluso millones de robots autónomos o manejados a control remoto enfrentarían a las fuerzas armadas del planeta. Y no, las batallas entre el ejército gringo y los Decepticons presentadas en la saga de los Transformers (2007, 2009) no son realistas en absoluto ya que G.I. Joe no existe.

Pic: Transformers battle

Imaginemos una batalla entre Optimus Prime o Bonecrusher y nuestros insignificantes tanques o peor aún: tropas a pie (Fuente: premiumhollywood.com)

Y aún así, existe la posibilidad de eliminarnos de forma remota sin enviar tecnología tan avanzada, con el uso de armas de destrucción masiva. Desde una plaga imparable, armas nucleares o de antimateria e incluso con hacer chocar contra la Tierra un par de naves a velocidades cercanas a la de la luz, podrían deshacerse de todo ser viviente sin demasiado esfuerzo. Vaya, con decir que nosotros mismos ya poseemos la capacidad de destruir a nuestra propia especie.

La interacción sería totalmente innecesaria

En 1972 la misión Apolo 17 fue la última expedición con seres humanos caminando sobre otro cuerpo celeste, que de hecho, está prácticamente en nuestro patio trasero. Si alguien llegara y literalmente se comiera todos los demás planetas, asteroides y cometas de nuestro sistema solar, no hay manera en la que pudiéramos evitarlo. Entonces, ¿para qué arriesgar vidas y equipo invadiendo la Tierra si puedes tomar todo lo que necesitas de los 8 planetas restantes con todo y sus lunas sin temor a represalias? Como ejemplo, la atmósfera de Venus tiene 47 veces la cantidad de oxígeno existente en nuestra atmósfera, mientras que Júpiter posee 286 veces la masa de la Tierra en forma de hidrógeno puro. Si obtuviésemos estos elementos de ambos planetas, es posible generar decenas de veces la cantidad de agua encontrada aquí. Así que “vienen por nuestros recursos” no suena tan realista si consideramos que nuestro mundo es justamente eso: una pequeña roca sin mucho qué ofrecer en medio del vacío interestelar.

La estrategia ganadora

Supongamos que somos una civilización extraterrestre en pos de conquista. Ni modo: no hay nanotecnología, ni robots con IA autónomos, ni armas de destrucción masiva; sólo es posible llegar hasta la Tierra con equipo básico, incluyendo armas balísticas, tropas de tierra con armaduras que eventualmente pueden ser eliminadas por los “locales” y algunas piezas de equipo parecidas a tanques y naves no tripuladas, como se muestra en Battle: Los Angeles. De ser este el caso, ¿cuál es la mejor forma de conquistar el mundo? Muy sencillo: no atacar a los Estados Unidos, al menos no inicialmente.

Cualquier fuerza militar que se respete debería tener un mínimo de tecnología de reconocimiento para saber dónde se encuentran los centros más importantes de infraestructura militar y cuáles son sus rutas de abastecimiento. Si los extraterrestres hacen su chamba, se darían cuenta que la mayoría de los países con armas sofisticadas dependen irónicamente, de las naciones menos preparadas para defenderse ante un ataque: las economías en desarrollo. ¿Qué pasaría si mañana Arabia Saudita, Irán, México y Kuwait ya no pudieran exportar su petróleo? Seguramente dentro de un mes una gran parte del mundo industrializado estaría en total parálisis económica y militar, ya que después de todo, sin petróleo no corren los tanques ni los humvees y los cazas y helicópteros de ataque no pueden volar. En medio del caos, es mucho más fácil llegar a repartir madrazos.

Conclusiones

Hay muchas razones por las que no deberíamos perder el sueño ante un posible contacto con extraterrestres. Aunque se ha puesto muy de moda eso de que vienen a eliminarnos porque somos una amenaza o nos vienen a quitar los pocos recursos que todavía nos quedan, es muy difícil si no imposible que ocurra una invasión militar, ya que el costo-beneficio no cuadra: la Tierra es un planeta pequeño, con pocos recursos realmente importantes. Tampoco tenemos una gran riqueza biológica, pues en la actualidad nos encontramos ante uno de los eventos de extinción más importantes que haya sufrido nuestro planeta y cuya causa somos nosotros mismos. Además, considerando los avances en nanotecnología que están por venir, podemos ir pensando en un futuro donde prácticamente todos los materiales tienen que ver con elementos tan rupestres como el carbono, el silicio, el oxígeno y el hidrógeno. Así que máquinas extraterrestres con clavijas de erbio son una fantasía.

Claro que, en caso de un eventual contacto, sí deberíamos tener en mente un par de cosas: la primera es la introducción de especies o microorganismos que pudieran ser mortales para nosotros y nuestros ecosistemas. Los nativos americanos y el continente Australiano son claros ejemplos de lo que puede pasar, incluso si dicha introducción no es mal intencionada.

Pic: Predators (2010) hound

Umm… ¿lindo perrito? (Fuente: nerdsociety.com)

La segunda tiene que ver con el shock psicológico que implicaría dicho contacto. Como ejemplo, nuestras religiones pasarían a ser totalmente obsoletas, pues dudo mucho que una raza extraterrestre de un millón de años sea Católica Apostólica Romana. Por otro lado, la economía mundial podría verse muy afectada pues la incertidumbre estaría a la orden del día y al menos durante los primeros años, gran parte del mundo estaría muy nerviosa. Toda nuestra ciencia y tecnología podría cambiar en un dos por tres y seguramente muchos gobiernos buscarían la manera de beneficiarse directa o indirectamente del contacto, ya que independientemente de las intenciones de una civilización extraterrestre, nosotros seguimos siendo humanos. Así que a final de cuentas, de quienes realmente nos deberíamos cuidar no es de posibles viajeros interestelares, sino de nosotros mismos.