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¡No! ¡Niño malo! ¡Fap! (Periodicazo en la trompa)

11/06/2009

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

Todos los padres quieren tener niños inteligentes. Esta investigación demuestra que evitar el castigo corporal y corregir el mal comportamiento de otras maneras pueden ayudar a lograrlo.

Ya sabía desde hace tiempo que al criar a los niños, siempre es mejor primero hablar con ellos y sólo como último recurso ponerles sus kates. Especialmente porque mi papá era psicólogo, y de acuerdo a su forma de ser y de pensar, a los niños siempre se les debe inculcar la "suave firmeza": darles a entender de la mejor manera posible que algo está mal, nunca regañándolos y siempre de manera calmada pero firme. El nos enseñó a mi hermano y a mi que lo peor que uno puede hacer como padre es encabronarse y gritarle a los niños o peor aún, golpearlos.

Y resulta que tenía toda la razón, y con creces. De acuerdo a un estudio realizado por los doctores Murray Straus y Mallie Paschall, a los niños a los que se les aplican castigos corporales – en pocas palabras las nalgadas, pellizcos y manazos – tienen coeficientes intelectuales más bajos que los de aquellos niños que no fueron castigados de esta manera.

En dicho estudio explican que aquellos niños que nunca recibieron castigos corporales tenían IQs con 5 puntos más altos que los de aquellos que sí los sufrieron. Así entonces según comenta el autor del estudio, "… la frecuencia con la que los padres nalgueaban a sus hijos hacía la diferencia. Cuanto más los nalgueaban, tanto más lento el desarrollo de la capacidad mental del niño. Sin embargo, incluso pequeñas cantidades de nalgadas hacían la diferencia."

Así que hay que armarse de paciencia y evitar en lo posible pegarle a los chamacos. En este momento muchos pensarán: "si wey, pero ¿cómo corrijo a esta criaturita del Señor que no se está quieto por más que hablo con él?" Bueno, hay un interesante libro, denominado Enseñando auto-disciplina a los niños, en la casa y en la escuela del Dr. Thomas Gordon. Ahí nos dan algunos buenos tips que vale la pena intentar:

• Los niños no se portan mal. Ellos no están tratando de hacer algo malo, sino que están tratando de hacer algo por ellos mismos. El "mal comportamiento" está en la mente del adulto, no en la del niño.

• Encontrar alternativas para cambiar el comportamiento del niño. Por ejemplo, preguntarle qué es lo que necesita o buscar la manera de modificar el ambiente para enriquecerlo y evitar su aburrimiento; por el contrario también puede ser necesario empobrecerlo para calmar al niño. Ejemplo de esto último sería apagar luces y evitar ruidos para que sea más llevadera la "hora de ir a dormir".

• Indicarle al niño de manera neutra – sin acusar o evaluar sus acciones – que su comportamiento nos está afectando negativamente. Por ejemplo, "Cuando la TV tiene un volumen muy alto, no puedo platicar con tu mamá".

Children

O en este caso, cuando pintas la sala, la tele y tu ropa y la de tu hermano, haces llorar a mamá y a papá. (Fuente: stopthefwds.com)

• Es necesario hablar con el niño antes que sus acciones se conviertan en un problema. Hay que tratarlos como "adultitos" porque a final de cuentas, los niños son más inteligentes de lo que uno cree. El detalle consiste en saber cómo dirigirse a ellos.

• Finalmente, de acuerdo a Gordon, ni el control autoritario ni la permisividad son la clave para el desarrollo de una alta autoestima en los niños. Un modelo de interacción en la que los padres hacen firmes pero razonables demandas, que son aceptadas como legítimas por los niños, aunadas a que los padres dejen un margen de elección y control en manos de ellos, conforman el patrón de control con mayor probabilidad de fomentar una alta autoestima.

En el mismo libro se menciona que "… el IQ promedio de niños en familias democráticas aumentaron hasta en 8 puntos sobre la media, mientras el IQ de niños con padres permisivos permaneció sin cambios y el IQ de niños con padres autoritarios disminuyó ligeramente". Ouch, esto refuerza los resultados del estudio del Dr. Straus, y nos dice que no hay que ser unos jijos con ellos, tampoco ser demasiado blandos y siempre ser equilibrados. Algo así como "si te compro esa bicicleta, pero antes quiero ver esas calificaciones".

Ya para terminar, hay un programa que luego pasa en la TV llamado Niñera S.O.S. donde presentan a niños que son unos verdaderos monstruos: escuincles que se tiran al piso y hacen berrinche; otros que le pegan al papá o le escupen a la mamá y "nomás de onda" le pegan a sus hermanos o dicen improperios. Mi señora y yo vemos ocasionalmente el programa, y la conclusión a la que siempre llegamos es que en la mayoría de las veces esos niños guerrosos tienen algo en común: son el resultado de la ausencia de los padres, ya sea física o mental. Así que si llegamos del trabajo y nos ponemos a ver la televisión mientras ignoramos a las crías, no nos sorprenda que al rato que les pidamos arreglar su cuchitril nos salgan con un "¿Y yo por que?"

One comment

  1. […] debemos contenernos ante la tentación de nalguearlos cuando cometen travesuras, porque está científicamente comprobado que a mayor número de golpes, jalones o pellizcos, menor será la probabilidad de que alcancen el […]



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