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El ocaso del petróleo

09/15/2009

Moneydoc [Icon By Buuf]  Economía y finanzas.

PeakOilChevron

Una cosa es clara: la era del petróleo barato se ha terminado. Lo que hagamos a continuación determinará cómo cubriremos las necesidades energéticas del mundo entero para este siglo y los que siguen.

–David J O’Reilly, Presidente Ejecutivo de la Corporación Chevron.
Julio de 2005.
(Fuente: jamminangels.net)

Todos sabemos que el petróleo es un recurso no renovable y una vez que se termina, se finit. Tomando esto en cuenta, existe un efecto denominado Pico de Hubbert, Cénit del Petróleo o Peak Oil que predice que existirá un punto en el que ya no se descubrirán nuevos yacimientos de petróleo, que aunados al agotamiento de los pozos ya explotados y el constante incremento de su demanda por parte de los “mercados emergentes“, provocarán la rápida disminución del hidrocarburo.

Muchos políticos han negado que esto se dé en al menos 30 años; otros tantos alegan que ni siquiera se presentará en el transcurso de nuestras vidas. Sin embargo, el Peak Oil es real, habiéndose comprobado su advenimiento en el año 2005. Así, a partir de ese momento las reservas internacionales de crudo han venido descendiendo de manera constante. En el caso de México el pico ocurrió a mediados de 2004 y desde entonces nuestro país ha tenido una cada vez menor producción.

Ahora bien, no es por ser alarmistas, pero la mayoría cree que al terminarse el petróleo podremos fácilmente reemplazarlo por fuentes renovables. Esto no podría estar más alejado de la realidad: todo, con la posible excepción de algunos productos artesanales, requiere del petróleo y sus derivados en algún punto de su proceso de manufactura o distribución, ya sea en la forma de materias primas o como combustible para su fabricación y transporte.

Bueno, esto no significa el fin de la civilización como la conocemos pero sí llegarán tiempos difíciles durante la etapa de transición. Dicho lapso puede durar de 10 a 20 años dependiendo de qué tan preparado esté un país para enfrentar la situación, pero las cosas van a darse más o menos así:

• Primero, se correrá la voz de que ya existe una pronunciada caída en la producción internacional de petróleo, elevando los precios del mismo y sus derivados. Esto generará un boom para aquellos países que todavía cuenten con reservas suficientes para exportar, incluyendo naciones como Arabia Saudita, Rusia o Venezuela; en el caso de aquellos países que necesiten importarlo como Estados Unidos o China puede significar un enorme gasto para cubrir la demanda interna. Para los que tengan pero no cuenten con suficiente como para exportarlo como México o Indonesia, tendrán que lidiar con una enorme caída en sus ingresos y deberán controlar la inflación provocada por el incremento súbito de precios en combustibles y petroquímicos.

• Poco después, vendrá un fuerte crecimiento en las tecnologías alternativas, principalmente la nuclear y aquellas basadas en el carbón. Las renovables se mantendrán creciendo poco a poco, aunque a menos que el país afectado ya haya iniciado una vigorosa adopción desde hace algunos años, no bastarán para cambiarse a tiempo. En este post se indican cuáles son los países mejor preparados para el cambio. Nota: dicho artículo predice que los Estados Unidos serán los mejor preparados, pero eso son pendejadas: si consideramos su estilo de vida, para ellos dejar el petróleo es como decir que un cocainómano puede dejar su veneno a través de pura fuerza de voluntad. Es mas, en el mismo sitio existe otro artículo donde indican por qué no pueden hacer el switch de manera rápida ni eficiente.

• Al mismo tiempo tendremos inestabilidad económica ya que los elevados precios del crudo generarán desequilibrios difíciles de resolver. Por ejemplo, con un aumento en los precios del diesel y fertilizantes e insecticidas derivados del petróleo, los agricultores se verán forzados a incrementar los precios de sus productos, incluyendo los cereales básicos. Al elevar el precio de estos cereales puede generarse desabasto y especulación. Esto a su vez desemboca en fuertes gastos sólo para importar comida o peor aún, en motines y hasta guerras civiles si los gobiernos no aseguran el abasto. En el caso de los productos de consumo la situación se vuelve aún más complicada: debido a la inflación y escasez muchas cosas dejarán de venderse e incluso de producirse. Esto significaría el inicio de una recesión aún más grave que la que estamos viviendo en estos momentos.

• Por aquellas fechas, debido a que muchas de las tecnologías alternativas dependen de recursos no renovables, pueden generarse conflictos internacionales que hoy sonarían ridículos. Por ejemplo, los automóviles híbridos requieren baterías de litio y dicho mineral se encuentra en prácticamente sólo cinco países: Chile, Argentina, China, Brasil y Canadá. Por ello la construcción de nuevas bases gringas en Colombia: los Estates tienen un pie en Sudamérica para asegurar fuentes de litio, agua y otros recursos naturales mientras el gobierno de Bogotá tiene a cambio protección de los planes “bolivarianos-marxistas-leninistas” de Hugo Chávez.

• Finalmente, la mayoría de los países habrán tenido que adaptarse o morir. Para economías avanzadas y diversificadas como Noruega, Islandia o Suecia esto se habrá resuelto sin problemas; naciones como Brasil o Rusia habrán tenido un auge económico sin precedentes, aprovechando estos sucesos para levantar aún más su estatus como potencias mundiales. Naciones como China o los Estados Unidos habrán realizado un enorme gasto con posibles conflictos regionales o mundiales con otros países por los recursos restantes. Para los uniexportadores como Arabia Saudita o Kuwait que dependen del petróleo para casi todo, ya habrán tenido que adquirir infraestructura para sobrevivir sin él, como plantas de generación, desalinizadoras e invernaderos basados en energía solar, pues de lo contrario se verán reducidos al estatus de países del cuarto mundo. La gran incógnita se la llevan los países que no han sabido aprovechar su petróleo para diversificar sus economías como México, Nigeria e Indonesia: puede que sobrevivan a este reto, pero también es posible que no logren soportar el duro golpe que significaría el fin de este recurso.

El caso mexicano

En nuestro país tenemos reservas de petróleo para poco menos de 10 años. Se supone que existe un poco más en la región de Chicontepec entre los estados de Puebla y Veracruz, pero no se tendrá la tecnología para extraerlo por lo menos durante los próximos 30 años. Así, en menos de una década seremos un importador neto de petróleo y sus derivados e inversiones como la nueva refinería en Hidalgo serán completamente inútiles. Aunque considerando las cosas ese será el menor de nuestros problemas:

• Sin petróleo se habrán agotado ingresos al presupuesto federal por un 40%. ¿De dónde saldrá esta cantidad de dinero? Obviamente de impuestos que le pegarán más duro a la de por sí fiscalmente sobrecargada población. Tal vez por lo desesperada de la situación el gobierno por fin tenga que recurrir a la legalización de las drogas, ya que cobrar impuestos a una industria que genera casi 39,000 millones de pesos al año (US$3,250 millones) puede sonar atractivo. Sin embargo, no creo que Washington permita esto tan fácilmente y menos cuando su anterior proveedor de petróleo barato ya no tiene nada más que ofrecer que cientos de miles de indocumentados tratando de cruzar sus fronteras diariamente.

• Muchos creen que podremos depender más del turismo y las remesas de los connacionales en Estados Unidos para reemplazar los ingresos perdidos. Sin embargo, esto es inviable porque los Estates tendrán su propia recesión derivada del fin de la producción petrolera mundial, existirá un mayor desempleo y consecuentemente nuestra gente tendrá menos oportunidades en aquellas tierras, lo que significará un menor ingreso en este sentido. Por otro lado, nuestro turismo depende enormemente del acceso hacia nuestro territorio a través del transporte aéreo. Con precios por encima de los US$400 por barril, las aerolíneas comerciales simplemente no pueden existir.

• Por desgracia, al haber seguido el modelo gringo de infraestructura de transporte, con muchas carreteras y aerolíneas patito a expensas de líneas férreas y transporte fluvial o marítimo, toda la producción nacional está a merced de los precios del petróleo. Empeora la situación cuando el parque vehicular que tenemos es energéticamente ineficiente (de nueva cuenta, basado en el modelo gringo). Es decir, si sube un poco el diesel o la gasolina, los precios de todo, desde la comida y los artículos básicos hasta el transporte público se van para arriba, cayendo en espirales inflacionarias y círculos viciosos de recesión económica.

• En México cerca del 68% de la capacidad de generación eléctrica durante 2009 provino de la quema de gas y petróleo. Aunque el gobierno absorbe cerca del 50% de los costos del recibo de la luz a manera de subsidios, para la mayoría de la población la electricidad sigue siendo cara. Sin subsidios o con un incremento de al menos 20% en las cuentas de luz, la situación puede volverse crítica.

Entonces, ¿qué nos depara el futuro como mexicanos? El gobierno actual está atado de manos con un congreso que busca detener cualquier iniciativa de reforma energética integral y desde hoy ya podemos contar ésta como otra década perdida. Los próximos tres años el país tendrá que gobernarse solo y cada quien sobrellevará la crisis como pueda. Sin embargo como es nuestra costumbre, no se planeará a futuro y sólo se tratarán de mitigar los problemas cuando ya los tengamos enfrente. Más gacho va a estar el asunto si el PRI regresa a Los Pinos en el 2012, pues los mismos changos que nos robaron durante 70 años y en gran medida nos metieron en el hoyo en el que estamos, vuelven al poder.

¿Qué hacer al respecto como individuos?

Todo se resume en una frase: prepararnos en la medida de lo posible. La bola de nieve que se nos está dejando venir puede hacer que las cosas se pongan bastante feas, por lo que conviene:

• Recordemos que durante los tiempos de crisis los pobres y la clase media somos siempre los primeros a los que nos carga el payaso. Entonces aplica muy bien el consejo “evita deudas o sal de ellas tan pronto como puedas”. En los Estados Unidos casi todos viven de prestado a través de tarjetas de crédito, pero ¿a dónde los ha llevado este comportamiento? a una de las crisis más graves de los últimos cien años.

• En vez de comprar ese Jetta que tal vez en 5 o 6 años será demasiado costoso llenarle el tanque, mejor podemos invertir en un sistema eléctrico residencial alimentado por renovables que nos permita desconectarnos de la red desde hoy antes de que los precios de la luz se empiecen a disparar.

• Si tenemos el espacio, armar un pequeño huerto que nos permita depender un poco menos del súper. No digo que instalemos un invernadero comercial en nuestras casas, pero un par de matas de jitomate o frijol y unas cuantas macetas de legumbres pueden hacer milagros.

• Nuestra economía se basa en “dinero de mentiritas” y para aquellos que nacieron después de las décadas del 70 y 80 puede parecerles gracioso, pero cuando llega a dispararse una espiral hiperinflacionaria, nuestros billetes son casi tan útiles como el papel higiénico. Así que siempre es bueno tener una pequeña reserva de commodities – oro, plata, joyas y antigüedades – que puedan ser intercambiados en el banco o casa de empeño cuando la moneda pierde su valor diariamente.

• Finalmente, empezar a conocer y hacer migas con los vecinos. Esto sirve de mucho pues a diferencia de países como gringolandia, aquí todavía conservamos cierto sentido de comunidad. Así podremos ayudarnos unos a los otros cuidando nuestras casas y pertenencias o en general “echándonos la mano” con productos que nos falten o tareas en las que necesitemos ayuda.

Pues bien, esperemos que todo esto sea innecesario y sólo nos estemos haciendo chaquetas mentales. Sin embargo, más vale que no nos agarren como al Tigre de Santa Julia y de todas formas, ¿que tiene de malo un pequeño huerto de legumbres en nuestro patio o conocer un poco mejor a nuestros vecinos de enfrente? Siempre hay que ser optimistas de cara al futuro, pero debemos ser proactivos si queremos disfrutar de nuestras vidas aunque se nos lleguen a presentar imprevistos. A final de cuentas, sin esa manera de pensar no tendríamos seguros de vida, de gastos médicos o de desempleo, ¿verdad?

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