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Una tragicomedia laboral

08/19/2009

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

La confianza es uno de los bienes más frágiles de cualquier organización, cultura o sociedad. Una vez que la confianza ha sido quebrantada, es muy difícil volver a adquirirla. Y sin embargo, la confianza es el adhesivo social que mantiene unidas a las organizaciones. Los empleados que confían en que la administración estará ahí para ellos, que confían en que si a la compañía le va bien a ellos les va bien, esos empleados recorrerán la "milla extra". Serán innovadores, buscarán formas para hacer de la compañía más exitosa. Sentirán que una de sus principales responsabilidades es hacer de la compañía redituable. Pero te diré algo, y lo he visto a todo lo largo y ancho de este país. Los empleados que no sienten que la compañía será leal con ellos no recorrerán esa milla extra. Son fundamentalmente desconfiados.

Robert Reich, Secretario del Trabajo para la administración Clinton (1993-1997), en entrevista para Frontline.

Durante las últimas dos semanas no he actualizado los artículos del blog debido a un par de situaciones que se dieron durante estos días: primero tomé una semana de "vacaciones forzadas" del 3 al 7 de agosto y luego debido a que mi niño tiene vacaciones en su guardería, me tomé la semana del 10 al 14 de agosto para cuidarlo y pasar un buen tiempo de calidad padre-hijo.

Pues bien, la historia de mis vacaciones forzadas es una tragicomedia de proporciones épicas:

Resulta que el recientemente nombrado director de la cuenta a la que pertenecemos pensó que al haber vendido todo el software que podíamos vender, mi puesto (Arquitecto de Software) ya no era necesario. Por ello no incluyó el presupuesto de dicha posición para este nuevo año fiscal, significando la terminación de mi contrato. Me dieron las gracias y se me entregó el cheque de mi "licuado" equivalente a los 3 meses que marca la ley.

Ahora bien, ni el cliente ni el resto del equipo se enteró de esta decisión y aunque aquél debió preguntar un "Oye, le voy a dar cran a Eduardo, ¿no te debe nada ni te afecta?", para el viernes 31 de julio yo ya era un "agente libre". Más extraña estuvo la situación pues mis jefes directos se encontraban en un viaje de negocios en Colorado – con fecha de regreso al siguiente miércoles – y en ese momento no podía contactarlos para informarles de lo sucedido.

Avancemos al siguiente martes 4 de agosto cuando el cliente tiene un problema en una de sus plataformas web. Vaya sorpresa con la que se topó cuando esperando mi apoyo, se entera que ya no trabajo ahí. Esto provocó un panchazo cuando el susodicho cliente empezó a interrogar a medio mundo – incluyendo al director de la cuenta – de por qué no se le había informado de mi baja y que a él le urgía resolver el problema inmediatamente. Así, me piden que vaya a revisar la problemática pagándome por la "consultoría externa" en lo que se determinaba mi situación. El miércoles 5 de agosto voy con mi usuario y resuelvo la bronca en un dos por tres, pues más bien era un tema de gestión técnica del tipo "para resolver el problema, tú debes hacer esto y él debe hacer aquello". Finalmente para calmar los ánimos le explico cómo estuvo el asunto de mi downsizing, argumentando que todo fue un simple malentendido.

Downsizing

Tal vez realizar un downsizing a cuatro renos no fue la mejor idea… (Fuente: The English Blog)

Luego el jueves 6 de agosto, habiendo regresado de su viaje y enterados de mi ausencia debido al cliente, mis superiores se reúnen con el director de cuenta, explicándole por qué mi colaboración era necesaria ya que no sólo me dedico a "vender software" y mi rol es más bien el de "consultor de aplicaciones" o "arquitecto empresarial" pues colaboro en el ensamblado de propuestas, desarrollo de aplicaciones y hasta administración de proyectos en lo que se asigna el titular por parte de la PMO. Debido a esto, se dio luz verde a mi recontratación, solicitándome que fuera a la oficina el viernes. Como nota adicional, ese día era el Kick-Off del Q1-FY10, un evento de asistencia obligatoria que se efectúa cada tres meses para revisar el estatus de la compañía. Estuvo bien que pudiera asistir, pues muy probablemente dicho evento será el último que organiza la empresa.

Debido a que el lunes 10 de agosto se reuniría el equipo completo para definir el Plan de Cuenta que llevaremos durante este año fiscal, se les complicaba que tomara mis vacaciones. Sin embargo, ya las tenía planeadas desde tiempo atrás por lo que acordamos en mi apoyo de manera remota. Muy chispa la situación, pues mientras tenía la conferencia telefónica identificando estrategias, fechas y proyectos, tenía al lado al niño "platicándome", cambiándole el pañal o jugando con él.

Finalmente, se realizó mi contratación… a costa de otro integrante del equipo. Resulta que como el director de cuenta sólo negoció el presupuesto de dos arquitectos – somos tres: uno de software y dos de hardware – decidió eliminar a uno de hardware por "razones de redundancia". Esto también es malo pues la persona eliminada tiene buen conocimiento de las arquitecturas del cliente y al igual que un servidor, ha tenido que hacerla de líder técnico/project manager emergente para algunos proyectos, como uno de virtualización que implementamos hace poco en Monterrey. Afortunadamente, de nueva cuenta esto le movió el tapete al cliente y ya está de regreso aunque sea de manera externa. Sin embargo, todo este asunto está dejando huella en la moral del equipo y la relación que llevamos con nuestros usuarios.

Algunas reflexiones

En este momento ya volví a firmar contrato, pero tengo algunas reflexiones sobre este embrollo:

 • Primero y más importante, que el jefe de mi jefe no tenga idea de a qué me dedico. Aunque un "Arquitecto de Software" puede ser una plaza relativamente esotérica, está cañón que el director de cuenta lo considere como un puesto fácil de eliminar… y sin preguntar. Más si tomamos en cuenta que dicha posición implica bastantes actividades, incluyendo generación de propuestas complejas (arquitecturas, cotizaciones y dimensionamientos que abarcan hardware, software y servicios), desempeño como líder técnico para desarrollos a la medida y hasta funciones de administrador de proyectos en lo que se asigna un project manager formal.

 • Por otro lado, estuve bastante tentado a enviar mi correo de despedida, pero debido a lo irregular del proceso me pareció mejor idea esperar… y bueno, supe que a estos amigos se los pusieron como campeones. Esto porque al eliminar a un integrante de un equipo que tiene interacción constante con el cliente, lo más sano sería avisar a todos los involucrados, pues de lo contrario sólo logras quemarte con el cliente y el equipo mismo, dañando irremediablemente la confianza mutua. Y en este caso, sucedió dos veces.

 • Lo que le agrega la parte cómica a la historia: esta decisión tan precipitada le costó a mi patrón tres meses de mi sueldo, que a estas alturas tomo como un "disculpe por las molestias que esto pudo ocasionar". Claro que al recontratarme me indicaron que si quería conservar la antigüedad, debía regresar el cheque. Obviamente respondí que no tenía ningún problema en empezar desde cero otra vez, ya que siempre es mejor contar con cash en la bolsa hoy, que la promesa de un cheque para mañana.

 • Finalmente, el viernes mismo que inició todo publiqué mi currículum en OCC, Bumeran y Computrabajo. Gracias a los años de experiencia y a un CV bien redactado, ya tenía entrevista para el siguiente lunes. Esto ha resultado tan bien, que aunque ya estoy reinstalado, me han llegado un par de propuestas bastante prometedoras y si bien no son definitivas y seguramente tardarán en cristalizarse, pueden significar una importante mejora en el aspecto profesional y un atractivo incremento en el billete que estoy percibiendo.

Así entonces, estamos volviendo a la normalidad. Sin embargo, muchos por aquí estamos de uñas porque hay que dar bastantes explicaciones al cliente y por lo visto, es necesario justificar el salario a los altos mandos de manera explícita. Siendo así las cosas, esperemos que algunos personajes le bajen la espuma a su chocolate, porque de lo contrario les pueden aplicar la bien conocida maniobra de ¡mañana ya no vengo!… que aunque poco profesional, vaya que algunos se la están ganando a pulso.

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