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2065: lo que pudo haber sido

06/11/2009

Ecodoc [Icon By Buuf]  Ecología y cambio climático.

Disminucion de ozono 1974 - 2054

Progresión en la desaparición de la capa de ozono 1974 – 2054. (Fuente: gisdevelopment.net)

Es el año 2065. Cerca de dos tercios del ozono terrestre han desaparecido. No sólo en los polos, sino en todo el planeta. El tristemente célebre agujero de ozono sobre la Antártida, descubierto por primera vez en los años ochenta, tiene un gemelo sobre el Polo Norte. La radiación ultravioleta (UV) que cae sobre las ciudades de latitudes medias como Washington D.C. (o Madrid, Londres, Paris y la mayoría de las capitales de los países desarrollados) es lo suficientemente fuerte como para causar quemaduras de sol en tan sólo cinco minutos. La radiación ultravioleta se ha incrementado en más del 500 por ciento, con los consecuentes efectos perjudiciales sobre plantas, animales y los casos de cáncer (y cataratas) en los seres humanos.

— Michael Carlowicz, with contributions from Rebecca Lindsey.
The World We Avoided by Protecting the Ozone Layer.
Earth Observatory, NASA.
May 13, 2009.

A finales de los años setenta se encontró que la capa de ozono atmosférico, que nos protege de los rayos ultravioleta del sol, estaba desapareciendo. Para mediados de los ochenta se había descubierto un agujero del tamaño de la Antártida y se había detectado otro, aunque estacional y de menor tamaño, sobre el Polo Norte. Poco después se encontró que la causa de la destrucción del ozono se debía principalmente al uso de los clorofluorocarbonos (CFCs), cuyas aplicaciones más comunes eran las de refrigeración y como propelente de aerosoles.

Gracias a la pronta acción de Canadá, Suecia, Noruega y Estados Unidos, se empezaron a generar algunas iniciativas con el fin de eliminar los CFCs de las latas de aerosol y en 1985 ya se había creado un acuerdo multinacional para identificar y eliminar aquellas sustancias que contribuían a este fenómeno. Para 1987, 43 naciones habían firmado el Protocolo de Montreal y durante las siguientes revisiones del mismo, se habían sumado un total de 193 países. En la actualidad, se ha determinado que aunque ha tenido sus altibajos, este tratado es el más exitoso en términos ambientales y se espera que gracias a éste, la capa de ozono que cubre al planeta se haya recuperado casi en su totalidad para el 2050.

¿Qué hubiera pasado si…?

Hace algunas semanas, un equipo de investigadores de la NASA publicó los resultados de un estudio que consistía en simular qué hubiese pasado con nuestro planeta de no haber prohibido y eliminado las emisiones de clorofluorocarbonos. Los resultados fueron sorprendentes: de haber continuado con el crecimiento de finales de los ochenta de 3% anual, para el 2020 los CFCs habrían destruido el 17% de la capa de ozono mundial, con agujeros de ozono permanentes sobre ambos polos. Para el 2040, las bajas concentraciones de ozono serían globales y el Indice UV habría alcanzado el 15 de intensidad, cuando un índice de 10 se considera algo tan extremo como estar desnudo en medio del desierto del Sahara. Para el 2050, habrían caído dramáticamente los niveles de ozono en el ecuador y para el 2065 se habría incrementado un 500% la radiación ultravioleta sobre la superficie terrestre.

Aunque la mayoría descarta la disminución de ozono como una molestia menor que implica el uso de protector solar, gorra y gafas obscuras, los efectos habrían sido devastadores para nuestro planeta y por supuesto, nosotros mismos: de acuerdo a un estudio elaborado en 1998 por las Naciones Unidas, muchas especies vegetales habrían sido más susceptibles a enfermedades y plagas, provocando la desaparición de ecosistemas completos y la caída en la producción agrícola; el plancton de los océanos habría sido golpeado también, dañando los ecosistemas marinos. Finalmente, en el caso de los humanos, se habrían incrementado exponencialmente los casos de cáncer de piel, cataratas y enfermedades del sistema inmunológico como el lupus.

Así que, gracias a un poco de conciencia, se evitó un escenario del día del juicio. Lo que sí es cierto, es que estos mismos científicos nos alertan que el agujero de ozono no quedará "como antes", pues los CFCs tardan entre cincuenta y cien años para ser removidos de la atmósfera – y apenas dejaron de usarse hace 15 años – y el calentamiento global está modificando la dinámica atmosférica, dejando el hueco como un bache mal rellenado.

Un "caso de éxito", para evitar otro posible futuro

Sea como sea, muchos estamos de acuerdo en que el Protocolo de Montreal es un caso de éxito que debe ser replicado si queremos evitar o mitigar los efectos del calentamiento global. Recordemos que el Protocolo de Kioto está por terminarse en el 2012 y aunque tuvo algunos pequeños progresos, mientras los grandes productores de gases de invernadero no se quieran adherir bajo pretextos como que "tal acuerdo daña nuestra economía" o "el calentamiento global es una farsa", seguiremos en las mismas.

Y sólo para aquellos que todavía dudan de la realidad del cambio climático, hace algunos días el Foro Humanitario Global – una organización no gubernamental basada en Ginebra, Suiza y cuya misión es la de crear conciencia y facilitar recursos para solucionar "retos humanitarios" – publicó los resultados de un estudio, denominado Reporte de Impacto Humano: Cambio climático – Anatomía de una crisis silenciosa donde detallan los efectos que actualmente ya se están dando debido al aumento de temperaturas a nivel mundial:

… más de 300,000 personas ya están muriendo anualmente por los efectos del cambio climático. Se espera que esta suma aumente a medio millón para el 2030.

Adicionalmente, el cambio climático ya está teniendo un serio impacto en las vidas de 325 millones de personas, un número que probablemente alcanzará los 660 millones en veinte años. Al afectar el 10 por ciento de la población mundial, el calentamiento global se está convirtiendo en el reto humanitario más importante.

[Finalmente] los costos económicos del cambio climático también son altos. Las pérdidas actuales totalizan más de US$125,000 millones al año – un monto mayor al que actualmente se proporciona como ayuda externa de los países industrializados a las naciones en desarrollo. Para el 2030, las pérdidas económicas debido al cambio climático casi se habrán triplicado hasta alcanzar los US$340,000 millones.

Así que, si alguien tenía dudas al respecto y no tiene idea de lo que pueden significar seis grados que podrían cambiar el mundo, ahí lo tienen: la foto de lo que se nos está dejando venir no es bonita:

Si no revertimos las actuales tendencias al cierre del 2020, habremos fallado. El calentamiento global habrá rebasado el conocido nivel de peligro de dos grados, ya que existe un retraso de 20 años desde la reducción de emisiones y la interrupción de su efecto de calentamiento. Este reporte demuestra claramente que el cambio climático ya es muy peligroso por debajo de un grado de calentamiento. Dos grados serían catastróficos.

One comment

  1. […] importar desde dónde lo veamos, el Protocolo de Montreal nos ha salvado de muchos escenarios del Día del Juicio, evitando no sólo la destrucción de […]



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