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Una arquitectura escalable

12/30/2008

Tips & Tricks [Icon By Buuf]

 Tips & Tricks.

El logro más impresionante de la industria del software es la continua cancelación de los constantes logros alcanzados por la industria del hardware.

Fé de Ratas

Las velocidades de un SATA II y un SATA son de 384 y 192 MB/s respectivamente. Esto porque en la BIOS se leía que la velocidad de transacción de los discos es de 3 Gb/s y 1.5 Gb/s y no me fijé que se refería a gigabits por segundo, no gigabytes.

Esta navidad me compré una Ultra 24 Workstation. Aunque mi señora en un principio me reclamó con un ¿y para qué quieres esa máquina?, la convencí de adquirir el equipo al comentarle que con las partes que sobrarían de la computadora que tengo actualmente, le haría un upgrade a la suya sin gastar de más.

En principio, la susodicha estación de trabajo tiene algunas características que la hacen más que una simple PC, aunque menos poderosa que un servidor de tamaño mediano:

Característica

Propiedades

Procesador

1 x 3.00 GHz Intel Core2 Quad Q9650 (Penryn)

Tarjeta de Video

NVIDIA Quadro FX 5600 graphics accelerator card

Memoria

2 x ECC unbuffered DDR2-667 DIMMs @ 1 GB

Disco Duro

1 SATA II HDD 250GB (7,200 rpm)

Propiedades de una Ultra 24 "Estándar"

Y aunque muchos dirán ¿Y? ¡Eso puedo adquirirlo en la Plaza de la Electrónica o en el SAM’s Club!, la gran ventaja de la placa base y arquitectura es su escalabilidad: Se le pueden añadir DIMMS de 2 GB hasta alcanzar 8 GB de RAM, 4 discos SATA/SATA II de hasta 750 GB (para un total de 3 TB) y en un futuro no muy lejano se podrá intercambiar el procesador Core2 Quad (4 procesadores en uno) por un V8 (8 procesadores en uno). Esto significa que durante los próximos 3 a 5 años sólo bastará con adquirir nuevos componentes para estar al día, cosa que difícilmente se puede encontrar con otras plataformas.

Interior de una Ultra 24. (Fuente: sun.com) (Click en imagen para ver en mayor tamaño)

Bara, bara

Obviamente, no nado en dinero y para ahorrarme una buena lana, sólo adquirí el CPU. De todas formas, ya tenía los periféricos y algunos componentes de hardware adicionales incluyendo un par de DIMMS de memoria, un par de drives SATA y por supuesto, el bendito quemador de DVDs. Precio al público general: unos US$2,000 (antes de la devaluación de octubre). Precio con descuento por sólo adquirir la CPU: unos US$1,150.

Entonces, ¿cuál es la ventaja? Una HP Pavilion M9350 (Core2 Quad a 800 MHz, 4 GB RAM, HDD @ 500 GB, Windows Vista Home Premium) anda en unos MX$22,000 en el SAM’s Club (unos US$1,700), incluyendo su monitor de 20 pulgadas, mouse y teclado. Sin embargo, por un precio más o menos equivalente es posible adquirir al menos la CPU de un equipo cuya arquitectura posee una escalabilidad mucho mayor.

Los "detallitos"

Ahhh… pero aunque esta máquina tiene lo suyo, posee un par de detalles que aunque no son malos, si implican un costo adicional o un par de días de talacha:

• La máquina soporta Windows, Solaris y Linux en sus modalidades de 32 y 64 bits y por defecto trae Solaris 10. Esto significa que 1) Tendremos que adquirir una versión de Windows con su consecuente sobreprecio o 2) Deberemos buscar la manera de utilizar los sistemas operativos abiertos y las aplicaciones que los soportan.

• Aunque tal vez para muchos esto ya es intramuscular, resulta que los puertos PS/2 de ratón y teclado ya dejaron de existir, por lo que la workstation debe usar un mouse y teclado compatibles con el puerto USB 2.0 o conectarse a través del adaptador correspondiente.

• De igual manera, las tarjetas de video que utiliza la estación de trabajo poseen una interfaz DVI que algunos monitores no soportan, pues éstos utilizan la interfaz VGA de 11 pines que todos conocemos.

• Finalmente – y esto me costó un par de noches de desvelo – resulta que Windows XP no tiene soporte nativo para discos duros SATA en modo AHCI (ver recuadro).

Windows XP y el soporte a SATA sobre AHCI

Cualquier versión de Windows previa a Vista carece de soporte a discos duros SATA/SATA II en la modalidad de AHCI.

Esto es malo, pues al cambiar los discos de la máquina anterior a la nueva uno supone que marcará errores por drivers y sólo habrá que entrar en "Modo a prueba de fallos", borrar los drivers viejos e instalar los nuevos. Por desgracia, esto no ocurre así y ya sea durante el boot desde el disco duro o cuando utilizamos el CD de instalación de Windows XP nos saldrá la temida Pantalla Azul, marcando en resumidas cuentas el siguiente error:

***STOP: 0x0000007B (0xF78D2524,0xC0000034,0x00000000,0x00000000)

Y aunque en el sitio de soporte de Microsoft se indica que puede ser problema del disco o corrupción de la FAT por virus y en algunos foros manejan problemas como daño de alguno de los DIMMS de memoria o del CPU, la verdadera causa del problema es que Windows XP en cualquiera de sus modalidades no soporta la interfaz SATA (y mucho menos la SATA II) sobre AHCI, siendo todos sus drivers de tipo IDE.

¿Cómo solucionar el problema? Existen tres alternativas, todas ellas con sus pros y sus contras:

1. Desde la BIOS, habilitar el modo de compatibilidad con discos IDE. Aquellas motherboards con soporte a discos "legados" tienen en algún punto de la configuración de la BIOS el soporte con compatibilidad para este tipo de discos. Es necesario cambiar esta configuración:

   • Durante el boot tecleamos F2.
   • Ingresamos en la sección "Drives" o su equivalente.
   • Finalmente, en el modo de operación se cambia de "RAID Auto/AHCI" a "RAID Auto/ATA" o "RAID Auto/IDE".

El beneficio es la facilidad y rapidez para resolver el problema, pero dicha configuración elimina los beneficios del modo AHCI y pasamos de un máximo de acceso y escritura de 384 MB/s (SATA II) o 192 MB/s (SATA), a tan sólo unos 133 MB/s (velocidad estándar de un IDE).

2. Adición de controladores durante la instalación de Windows. Esto implica descargar los controladores SATA para AHCI e incluirlos durante la instalación:

   • Durante el boot del disco de instalación de Windows presionamos F6 para "instalar otros controladores SATA o SCSI"
   • Proporcionamos los drivers solicitados a través de un disquete en la unidad A:
   • Instalamos Windows de manera normal.

Sin embargo… desde hace más de 3 años muchos nos hemos deshecho de la unidad de disquetes y en las nuevas máquinas, no existe manera de conectar dispositivos de este tipo, a menos que compremos una unidad de disquete externa compatible con USB, pero eso es tirar dinero a la basura. Por ello, existe un método alternativo:

3. Adición de los controladores al disco de instalación de Windows. Aunque significa bastante talacha de por medio, podremos contar con un nuevo bundle de instalación que incluya los drivers de este tipo de discos (ver aquí el procedimiento en detalle):

   • Extraer los contenidos del CD de instalación de Windows en un disco duro.
   • Agregar los drivers así como modificar algunos archivos de configuración de la instalación.
   • Quemado del nuevo bundle en un CD.

Con esta instalación "mejorada" podremos instalar el Windows en discos de tipo SATA AHCI sin necesidad de teclear F6 y mucho menos de adquirir una unidad de disquetes, ahorrándonos una lana en el camino.

Algunas "pruebitas de concepto"

Bueno, ¿y qué tal se comporta el "animalito"? hay una manera sencilla de comprobarlo: siendo un fan de los juegos de first person shooter como Doom 3 o el aclamado Crysis, haciendo la instalación de estas sanas formas de entretenimiento y revisando su desempeño en la máquina, me quedé boquiabierto, pues dejando los máximos de resolución y efectos el juego corre como si estuviéramos en una sala de "maquinitas".

Sin embargo esto hay que tomarlo con un grano de sal, pues por ahí me he topado con reseñas (ver aquí o aquí) donde comentan que algunos de estos juegos no están bien adaptados para trabajar con Quads y no se nota la diferencia contra un Dual Core. También puede deberse a que la tarjeta de video es bastante más avanzada que una tarjeta de uso común; lo mejor es revisar a detalle alguno de los múltiples benchmarks que normalmente se han publicado para comprobar el desempeño total (cpu + tarjeta de video + velocidad de discos) de esta combinación de hardware.

Conclusiones

Tal vez adquirir una workstation pueda sonar caro, pero si tomamos en cuenta que es una inversión que nos permitirá ahorrar al mediano y largo plazo (cada año y medio hay que estar renovando equipos, debido a la mentada Ley de Moore). Esto es especialmente importante para aquellos que buscan lo mejor en hardware para sus aplicaciones "para hombrecitos" o para los videojuegos de moda, porque en vez de gastar casi MX$8,000 (unos US$615) en una nueva tarjeta de video, por un poco más podemos adquirir un equipo que tiene garantía, es escalable y nos fuerza a economizar y no estar generando basura al deshacernos de equipos completos que todavía tienen partes muy buenas. Adicionalmente, las workstations tienen un buen modelo de ventas: el famoso try & buy donde uno adquiere el equipo y si ya no le gusta, lo puede regresar sin compromisos. Lo recomiendo ampliamente.

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