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¿Cómo serían los extraterrestres?

11/16/2008

Space [Icon By Buuf]

 SETI.

¿Qué significa para una civilización contar con un millón de años de edad? Nosotros hemos tenido radiotelescopios y naves espaciales desde hace unos pocos decenios y nuestra civilización técnica sólo tiene unos pocos cientos de años… una civilización avanzada de millones de años es tan diferente de nosotros como nosotros mismos de un gálago o un macaco.

Carl Sagan, astrónomo y divulgador científico norteamericano.

Hace ya algún tiempo publiqué un post donde explicaba por qué es muy improbable que una civilización extraterrestre tecnológicamente más avanzada que la nuestra se decida a contactarnos, incluso si ya sabe que estamos aquí. También comentaba que por probabilidad, la civilización más joven – aparte de nosotros mismos – cuenta con al menos un millón de años de existencia.

Pues bien, suponiendo que una civilización tuviese un millón de años de existir, ¿cómo serían y cual sería el nivel tecnológico del que estaríamos hablando? Para ello podemos utilizar una escala basada en la astrofísica y nuestros propios descubrimientos y avances tecnológicos.

La escala de Kardashev

En 1964, el astrofísico ruso Nikolái Kardashev publicó un método sencillo mediante el cual podemos medir el nivel de sofisticación de una civilización técnica. Básicamente este nivel se mide de acuerdo a la cantidad de energía disponible para dicha civilización, medida en Watts (W):

Tipo

Energía Disponible (Watts)

Equivalencia

I

1.74×1017 W

Equivalente a toda la energía disponible en la Tierra (174 PetaWatts de los cuales el 99.978% equivalen a la radiación electromagnética emitida por el Sol).

II

4×1026 W

Equivalente a toda la energía irradiada al espacio por una estrella de masa y características parecidas a las de nuestro Sol.

III

4×1037 W

Equivalente a la energía irradiada por todos los cuerpos "calientes" (estrellas, agujeros negros) de una galaxia parecida a la Vía Láctea.

IV

1×1042 W

Equivalente a la energía irradiada por todos los cuerpos (galaxias, estrellas, agujeros negros) contenidos en un supercúmulo de galaxias (una esfera de aproximadamente 200 millones de años luz).

La escala de Kardashev revisada.

De manera no oficial también se incluyen los tipos V, VI y VII, que serían capaces de controlar la energía del universo, de varios universos, y la necesaria para crear nuevos universos, respectivamente. Sin embargo, estas civilizaciones se basan en teorías no comprobadas (por ejemplo, la existencia de universos múltiples) y tendrían edades superiores a la de nuestro propio universo (unos 13,500 millones de años) por lo que su existencia raya en lo esotérico.

Nuestro propio avance como "Línea Base"

Ahora bien, de acuerdo a nuestro actual consumo de energía (2008), nosotros nos encontramos en la escala 0.72 y las proyecciones indican que alcanzaremos el nivel I durante la primera mitad del siglo 23; sin contar dos eventos que pueden recorrer esta fecha: el fin del petróleo (peak oil) que puede retrasarla hasta por cincuenta años y la explotación comercial de la fusión nuclear que podría adelantarla hasta por cien.

Pero, ¿de qué son capaces civilizaciones de tipo I, II o III? Veámoslo de esta manera: considerando que todavía no hemos alcanzado el nivel I en la escala de Kardashev, durante los próximos 200 años seremos testigos de al menos los siguientes cuatro avances o descubrimientos:

• Estados Unidos piensa construir una base permanente en la Luna de aquí al 2020 y si no son ellos, China ya tiene planes de comenzar la construcción de una; claro que los Indios, Europeos y Japoneses no ven esto con demasiado agrado y están haciendo lo propio. De seguir este patrón, para el 2050 ya existirán una o varias bases permanentes en la Luna y probablemente habremos lanzado la primera misión tripulada a Marte.

• De acuerdo a Aubrey de Grey, profesor de la Universidad de Cambridge, "La primera persona en vivir 1,000 años ciertamente ya vive en la actualidad… ya sea que se dé cuenta o no y dejando de lado accidentes y suicidio, la mayoría de la gente de 40 años o menos puede esperar llegar a vivir por siglos." Aunque es algo exagerado pensar en vivir mil años, tal vez 150 de manera saludable y sin achaques sean más que suficientes. ¿La razón? La ingeniería de tejidos:

En 2005, Lee Spievack, un trabajador de una tienda de aeromodelismo en Cincinnati, se cortó la punta del índice al mostrar a un cliente justamente cómo podría perder un dedo al manejar el motor de un aeroplano a escala… como otro giro del destino, Spievack resultó tener un hermano en el negocio de regeneración de tejidos. Este hermano le comentó que se olvidara de un simple injerto de piel y optara por el futuro de la curación de heridas: un polvo hecho a base de extracto de vejiga de cerdo. Este extracto es llamado la matriz extracelular.

Esta sustancia basada en proteínas también puede encontrarse en fetos humanos y asiste en la reparación de cualquier daño incurrido… supuestamente, cuando la matriz extracelular se convierte en un polvo y es aplicada a una herida, la sustancia "rompe" el tejido aledaño y provoca que éste se reconstruya de la misma manera que lo haría en el útero. Lo que teóricamente podría permitirle a uno sanar heridas en segundos… bueno, tal vez no exactamente así de rápido. Pero después de cuatro semanas de aplicar el polvo, la punta del dedo de Spievak creció de nuevo, con uña y todo.

— Luis Prada, 5 Superpowers Science Will Give Us in Our Lifetime. Cracked.com, Junio 2008

• Es bien sabido que en la nanotecnología descansan muchos de los futuros avances de nuestra civilización. Como dicen por ahí, para muestra un botón: los nanotubos de carbono, uno de los múltiples materiales creados por la nanotecnología, son el material más fuerte conocido por el hombre: un cable de nanotubos de 0.56 milímetros de espesor (1 mm2 de corte transversal) puede soportar un peso de 15,300 Kg, contra los 102 Kg de un cable de acero de alta resistencia del mismo grosor. Se supone que este material es el único mediante el cual podríamos construir superestructuras del calibre de un elevador espacial.

Una unión en gancho (crimp junction) de dos nanotubos (original tomado de Nanorex, Inc.)

• De acuerdo a la Ley de Moore, cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado. Convirtiendo esto a poder computacional, se espera que tanto el hardware como el software existentes para el 2029 permitan que una computadora pase exitosamente la Prueba de Turing – alcanzando la capacidad de poder de cómputo de un ser humano. Por otro lado, si la investigación en redes neuronales y reconocimiento de patrones sigue evolucionando y nuestros paradigmas de construcción de software nos permiten igualar la estructura y función del cerebro humano, es posible – aunque no sea seguro – que para mediados de este siglo lleguemos al "santo grial" de la ciencia de las computadoras: una Inteligencia Artificial.

Formas de vida extraterrestre: un esbozo

Ahora bien, si logramos alcanzar este tipo de descubrimientos durante los próximos cien o doscientos años, ¿qué podría tener una civilización de tipo II, III o IV? Si nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz y no existe manera de crear agujeros de gusano la teoría más aceptada es que en cierto punto durante su desarrollo, una civilización tendría que adaptarse a los rigores del viaje interestelar y los larguísimos tiempos de dicho viaje. Asimismo, es difícil conceptualizar una civilización que pueda modificar el ciclo de vida de estrellas o galaxias completas siendo entes biológicos "suaves" como nosotros. Por ello, dicha civilización tendría algunas opciones de cuáles escoger dependiendo de su capacidad tecnológica:

• Con el genoma de su especie completamente analizado y comprendido, una civilización de tipo I o II puede modificar la genética propia para sobrevivir en los ambientes más hostiles y poseer una gran longevidad. Esto les permitiría colonizar sistemas solares completos al hibernar o incluso pilotear "en tiempo real" naves espaciales durante décadas o cientos de años. Pensemos en los Aliens de la serie de películas homónima, que pueden sobrevivir largos períodos de tiempo hasta que encuentran un ambiente favorable para su expansión.

• Por otro lado, la nanotecnología combinada con la computación cuántica pueden realizar un mapa de la estructura y funcionamiento de las sinápsis de un cerebro biológico al más ínfimo detalle, permitiendo que los miembros de una civilización de tipo II o III "descarguen" su conciencia en armazones sintéticos de tal manera que sean virtualmente inmortales y en caso de requerir "nuevos cuerpos", sólo tengan que descargar su conciencia en un nuevo armazón. Imaginemos una mezcla de V’ger de Viaje a las Estrellas: La Película combinado con los Transformers de Michael Bay.

Una de las escenas más populares de Matrix Reloaded: cuando los operadores de las gigantescas puertas de Zión identifican y dan acceso al Nabucodonosor. Un ejemplo de manejo a distancia de megaestructuras, mediante una interfaz hombre-computadora conectada directamente al cerebro.

• Ya entrados en el camino de la "virtualización", es muy probable que civilizaciones de tipo III o IV pudiesen simplemente fusionar el colectivo de sus conciencias en un sólo armazón sintético, generando una realidad virtual sin necesidad de "exponer el físico" al realizar su expansión, dejando dicha tarea a las máquinas e inteligencias artificiales. El ejemplo clásico lo encontramos en la serie de películas de The Matrix, donde incluso en aquél ecosistema virtual, el sistema genera entes artificiales – como Smith, el Merovingio o Perséfone – que tienen conciencia propia y comportamientos, sueños y actitudes indistinguibles de los de los humanos.

La conclusión

De acuerdo al avance tecnológico de una sociedad, se incrementa el nivel de sofisticación de su apariencia hasta formas que van más allá de nuestra comprensión. Por ello la belleza del monolito de 2001: Una Odisea Espacial: dicho objeto es un extraterrestre – o mejor dicho, un robot o sonda de exploración – del que sólo sabemos que tiene unas proporciones de 1 x 4 x 9 (los cuadrados de los tres primeros números enteros) y con capacidades propias de una civilización de tipo III o IV: indestructibilidad, teletransportación y la apertura de puertas estelares.

El icónico alineamiento entre la Luna, el Sol y el monolito en 2001: Una Odisea Espacial de Arthur C. Clarke

Por otro lado, el estudio de otras posibles civilizaciones puede permitirnos reflexionar sobre nuestro propio futuro evolutivo: aunque durante los próximos siglos es muy probable que nos limitemos a mejorar nuestra biología en pequeños incrementos – eliminando la causa genética de enfermedades como el cáncer o alargando nuestra longevidad – también existe una alta probabilidad de que nuestros descendientes opten por soluciones no biológicas, sustituyendo poco a poco nuestras funciones orgánicas por cada vez más complejos dispositivos producto de la nanotecnología.

Finalmente, aunque se supone que la colonización de una galaxia como la nuestra debe tomar entre 3 y 150 millones de años y desde hace ya mucho tiempo debió llegar "alguien" a esta región del espacio, vale la pena considerar un punto: si una civilización tiene la capacidad de vivir eternamente, no es necesario que personalmente explore la galaxia – debido a la capacidad de sus sondas, como el monolito mencionado previamente – y ha llegado al punto de una singularidad tecnológica, ¿es realmente necesaria su expansión? después de todo, nuestra propia especie esta disminuyendo sus tasas de crecimiento, y se espera que para el 2075 por primera vez en la historia moderna, la Humanidad inicie un decrecimiento en su población. Con cada vez menos de nosotros, y con una calidad de vida cada vez mayor, ¿es acaso posible o necesaria una expansión? ¿No sólo bastaría con explorar la galaxia mediante "robots inteligentes" o aventureros genéticamente adaptados al viaje interestelar sin necesidad de colonizarla?

4 comentarios

  1. […] hayamos sido visitados por una civilización extraterrestre. Anteriormente ya he publicado algunos artículos donde razono que somos tan tecnológicamente atrasados y con tan poca madurez como especie, que una […]


  2. Saludos, me he acordado de esta entrada luego de ver el trailer de la película “Trascender” con Johnny Depp y la espero con mucha curiosidad. De hecho, luego de ver el trailer y leer esta entrada de nuevo, me surgen muchas dudas. Por ejemplo, si fuera posible descargar nuestra consciencia en una computadora, ¿realmente sería yo… o se trataría de una copia de mi identidad?

    Quizá suene un poco loco, pero cuando hacemos una copia de un archivo y borramos el original sabemos que el original ya no existe, pero aún así podemos decir que el archivo ha desaparecido (?)

    ¿Cómo sabríamos que efectivamente nuestra consciencia ha dejado nuestro cuerpo y está en la computadora? ¿Y cómo evolucionaría dicha consciencia al estar privada de las directrices biológicas que nos imponen las formas orgánicas? Es decir, obviamente ya no sentiríamos deseos de comer o tener sexo, puesto que estaríamos privados de los mecanismos que nos llevan a realizar dichos actos.

    Por cierto, Hawking opinó, luego de conocer de la película, que la invención de la IA podría ser la última invención de la humanidad ya que una Inteligencia con mayor capacidad que la humana podría desplazarnos.

    ¿No te suena el tema para hacer una entrada?


    • Le has dado al clavo a una de las grandes interrogantes de la neuropsicología moderna: aunque las neuronas del cortex cerebral no se crean o reemplazan, sus componentes (átomos y moléculas químicas) sí lo son, a lo largo de un periodo de aproximadamente siete años. Siendo así las cosas, el cuerpo y mente que vemos en el espejo el día de hoy es completamente diferente al de la persona que existió hace siete años, o que existirá en otros siete años más. Así que… tal vez lo que nos hace humanos es precisamente la gran cantidad de recuerdos que poseemos.

      Por otro lado, el tema de saber si estamos o no en la computadora es otro tema filosófico igualmente sin solución (hasta ahora), usualmente denominado como “el cerebro en el frasco”: a sabiendas que todos nuestros sentidos no son más que impulsos eléctricos decodificados por el cerebro, sería imposible saber si estamos o no en la “Matrix”. De hecho, hay investigaciones serias que apuntan a que de hecho, éste puede ser el caso.

      Finalmente, en cuanto a lo de la IA… pues sí, efectivamente ésta sería una de las últimas invenciones de la humanidad (el otro son los nano-replicadores). Después de eso, llegaríamos a una singularidad tecnológica, ya que todas las disciplinas podrían ser desempeñadas por seres artificiales. En ese caso, sólo nos quedaría esperar que nuestros “descendientes sintéticos” posean nuestros valores morales y lleven consigo nuestra cultura y un mínimo de “respeto por sus creadores”. De lo contrario, nos espera un futuro como precisamente, The Matrix o algún otro destino peor que la muerte misma.

      Pues sí, se ve bastante interesante la propuesta, aunque tendría que buscar cómo integrar los tres conceptos en un solo post que sea lo suficientemente coherente e interesante de leer. Muchas gracias por la aportacion.


  3. […] poco se realizó el escaneo de casi 100,000 galaxias en busca de civilizaciones de tipo III en la escala de Kardashev (aquellas que abarcan galaxias enteras) sin encontrar ningún positivo obvio. Sólo 50 de esas […]



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