Como prepararnos para un ID4 (Dia de la Independencia) y sobrevivir para contarlo…

Estoy seguro de que el universo está lleno de vida inteligente. Sólo que es demasiado inteligente como para venir hasta aquí.

Arthur C. Clarke (1907 – 2008). Escritor británico de divulgación científica y ciencia ficción.

… aunque sólo sea una chaqueta mental. Hace poco terminé de leer el libro Una introducción a la defensa planetaria: un estudio de técnicas de guerra modernas aplicadas a una invasión extraterrestre de Travis S. Taylor y Bob Boan.

Considerando que los escritores son gente culta que ha trabajado para la NASA, es fácil pensar que ellos podrían aplicar de manera seria sus conocimientos en ingeniería y ciencia para describir cómo “América” puede defender el planeta ante una invasión extraterrestre. En resumidas cuentas, el libro expone los siguientes puntos:

• Hacen sus propios cálculos y de acuerdo a éstos, existe una alta probabilidad de que la Tierra haya sido visitada al menos una o dos veces por civilizaciones extraterrestres cada cien años.

• Desechan la teoría del honorable Carl Sagan, que argumenta cómo civilizaciones avanzadas necesariamente deben haber evolucionado más allá de la necesidad de la guerra.

• Describen los diversos motivos por los que nos podrían invadir: desde destructores tipo los Berserkers de Fred Saberhagen (máquinas replicadoras parecidas a los monolitos de 2001 cuyo único fin es destruir la vida orgánica), hasta conquistadores como los Españoles del siglo XV.

• Finalmente el resto del libro se compone de mitad propaganda post 11 de septiembre, mitad elucubraciones a la Día de la Independencia, donde comparan la partida de hocico de las tropas Estadounidenses en Irak y Afganistán con lo que podríamos lograr contra tropas extraterrestres: mediante combate asimétrico y guerra de guerrillas seríamos capaces de defendernos ante una eventualidad como estas. Will Smith estaría orgulloso.

Dejando de lado la maquinaria propagandística estadounidense (que para el caso me gusta más la que tiran a cada ratito en 24), pongámonos a pensar un poco en los siguientes puntos:

El por qué de la invasión

Aplicando la lógica de “venimos por sus recursos”, de inmediato surge la respuesta: ¿no sería más barato venir, minar los asteroides o la Luna sin nuestro permiso y largarse sin necesidad de entrar en conflicto? Después de todo, la Tierra no es especialmente rica en recursos minerales (a menos que los extraterrestres estén cortos de hierro y silicio, algo que dudo bastante).

La colonización es un tema recurrente: eso de “la Tierra tiene agua, aire y vida…y a nosotros nos falta”…¡Futa! ¿Pelear por un planeta súper-madreado, infestado de primates y con sus recursos a punto de agotarse? Volvemos al punto anterior: por el mismo costo de una invasión es más fácil recuperar recursos en otros lados o “corregir tu batidillo”.

Otro tema en la literatura de ciencia ficción es la de “¡somos comida!” o “¡nos crearon para cosecharnos!”… bueno tal vez sí si la civilización que nos encuentra tiene exactamente la misma biología que la nuestra (que ya de por sí sería algo extraño), aunque ¿no es mayor el gasto de venir hasta acá a cosechar un montón de primates a medio evolucionar que usar los mismos Joules de energía para cultivar un planeta mediano?

La conquista, la eliminación “porque los Humanos son una plaga”, y demás motivos diabólicos son bastante triviales si consideramos esto: si los extraterrestres se deshacen de civilizaciones “sólo porque sí”, ¿no es más probable que ya hubiesen tenido una guerra civil hasta la extinción “sólo porque si”? Recordemos que nosotros mismos estuvimos al borde de la aniquilación nuclear por la razón más pedestre de todas: “¿quién maneja el dinero: el estado o las grandes corporaciones?”.

El cómo nos invadirán

En la misma literatura de ciencia ficción están las 1001 formas de acabar con la Humanidad. Desde luego, ni siquiera sabríamos qué nos golpeó: Robótica avanzada (los T1000 de Terminator o las máquinas de Matrix), nanotecnología (los replicadores de Stargate SG-1 o La Bestia de Homeworld: Cataclysm), armas de antimateria, neuralizadores (como los de Hombres de Negro o la frecuencia auditiva de Threshold) y un largo etcétera.

Eso si, jamás nos aplicarían la de V (¿Para qué perder el tiempo con una “tribu” a la que le llevas cuando menos unos mil años de ventaja tecnológica?), La Guerra de los Mundos (¿Trípodes? ¡Con una plataforma espacial bastaba! ¿Acaso nunca escucharon la frase “Armas de Destrucción Masiva”?) o Día de la Independencia, que va un poco más acorde con el “rayo de la muerte”, pero eso de “un virus informático” para defendernos es como que un caballero medieval trate de hackear una Cray… ¡y lo logre!. ¡Ja!

Conclusión

Si una civilización tecnológicamente avanzada llegara a la Tierra con malas intenciones, difícilmente podríamos oponer resistencia: todo acabaría antes de pudiéramos decir Klaatu barada nikto. Simplemente, como denominan los expertos en el tema, tal evento significaría el fin de nuestra evolución.

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