No tendremos una sociedad si destruimos el medio ambiente.

Margaret Mead (1901 – 1978). Antropóloga cultural estadounidense.

Este fin de semana pasado pude ver el documental La Verdad Incómoda (An inconvenient truth, 2006). Dejando de lado la biografía de Al Gore que insertaron de contrabando, creo que es una película que recomiendo ver. No porque tenga efectos increíbles o proporcione nueva información, sino porque despliega los números fríos y no se pone en plan alarmista. En resumen, al paso que vamos, estamos en verdaderos problemas, y… bueno, una imagen (y el video de donde la saqué) vale más que mil palabras:

En este pequeño fragmento del documental “Una verdad incómoda”, se explican y muestran los efectos que puede producir el deshielo en la Antártida y Groenlandia.

(Fuente: youtube.com)

Como corolario dejo la siguiente nota:

Mientras occidente busca maneras de combatir el cambio climático, en el mundo subdesarrollado éste ya se siente, y no hay nada de teórico acerca de ello. Cada año se estiman 150,000 muertes como resultado del calentamiento global – principalmente por desastres naturales, enfermedad y desnutrición – y los números aumentan de manera exponencial. Hay mucha palabrería, pero se hace muy poco.

El mundo industrializado ha inyectado a la atmósfera enormes cantidades de gases de invernadero, enviándonos a un curso donde un aumento de temperatura global de cuando menos dos grados Celsius es inevitable. Esta cifra puede no sonar muy alarmante, pero para la gente de lugares como Bangladesh estos dos grados significan una catástrofe.



Los científicos dicen que el impacto más dañino del cambio climático en Bangladesh tomará la forma de inundaciones, salinización y sequías, lo que afectará drásticamente la productividad de las cosechas y la seguridad alimenticia. También se enfrentarán a erosión de ríos, aumentos en el nivel del mar y la pérdida al acceso a agua potable en zonas costeras.

El resultado implica inundaciones más extremas en un país de por sí devastado por las inundaciones; menos comida para un país donde la mitad de la población infantil no tiene suficiente comida; y menos agua potable para un pais donde las enfermedades transmitidas por el consumo de agua contaminada son responsables por el 24% de las muertes allá.

Veena Khaleque, 07/12/2006,
Bangladesh is paying a cruel price for the west’s excesses,
Editorial para The Guardian
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