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El país que dejó de leer

11 marzo, 2013

Wizdoc [Icon By Buuf]  Reflexiones.

Leer es como volar: consiste en elevarse hasta un punto que nos de una visión sobre los amplios terrenos de la historia, la variedad humana, sus ideas, experiencias compartidas y los frutos de muchas interrogantes.

A. C. Grayling (n. 1949), filósofo Inglés.

Hace algunos días encontré un artículo del escritor Mexicano David Toscana en el New York Times, titulado El país que dejó de leer (título original: The Country That Stopped Reading). Lo que me llamó muchísimo la atención es que un artículo tan importante no fuese referenciado en ningún periódico o noticiero mexicano, y al parecer, jamás verá la luz del día en nuestro país, por razones encontradas en el mismo. Incluyo el texto con traducción de mi cosecha:

Al principio de la semana noté, entre las ofertas de trabajo del periódico Reforma, un anuncio de un restaurante en la Ciudad de México que buscaba lavaplatos. El requisito: un diploma de secundaria.

Hace algunos años, la escuela no era para todos. Los salones eran espacios para la disciplina y el estudio. Los maestros eran figuras respetadas. Los padres incluso les otorgaban el permiso para castigar a sus hijos por medio de bofetadas o jalones de orejas. Pero por lo menos en esos tiempos, las escuelas buscaban ofrecer a sus estudiantes una vida más digna.

Hoy más que nunca hay un mayor número de niños inscritos en el sistema educativo, pero aprenden mucho menos. Casi no aprenden nada. La proporción alfabetizada de la población mexicana está creciendo pero, en números absolutos, hay más analfabetas en México hoy en día de los que había hace 12 años. Aunque el alfabetismo básico, o sea la habilidad para leer señalamientos urbanos o el título de algún reportaje periodístico esté creciendo, el hábito de leer un libro permanece estancado. Alguna vez considerado un país bien educado, México ocupó el penúltimo puesto, de 108 países, en un sondeo conducido hace algunos años por la UNESCO sobre hábitos de lectura.

Uno no puede sino preguntarle al sistema educativo mexicano: ¿Cómo es posible que te entregue a mi hijo durante seis horas al día, cinco días a la semana y me regreses a alguien básicamente analfabeta?

A pesar de recientes avances en el desarrollo industrial y un número creciente de egresados en ingenierías, México se está estancando en materia social, política y económica debido a que muchos de sus ciudadanos no leen. Tras su llegada al poder en diciembre, nuestro nuevo presidente, Enrique Peña Nieto, anunció inmediatamente un programa para mejorar la educación. Esto es típico. Todos los presidentes lo hacen al asumir el cargo.

Y ¿cuál fue el primer paso para mejorar la educación? Encarcelar a la lideresa del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo – cosa que hizo la semana pasada. Se sospecha que la señora Gordillo, quien dirigió al sindicato de 1.5 millones de miembros durante 23 años, malversó alrededor de 200 millones de dólares.

Ella debe estar tras las rejas; pero una reforma educativa enfocada en los maestros en lugar de los estudiantes no es nada nuevo. Por muchos años, el trabajo del secretario de educación no ha sido educar a los mexicanos, sino lidiar con los profesores y sus temas laborales. En México, nadie organiza tantas huelgas como el sindicato de maestros. Y tristemente, muchos profesores, quienes compran o heredan el puesto, carecen a su vez de la educación necesaria.

Durante una huelga en 2008 en Oaxaca, recuerdo caminar por el campamento temporal en búsqueda de algún profesor leyendo algún libro. Entre decenas de miles, no logré encontrar uno solo. Lo que sí encontré fue gente escuchando música a todo volumen, viendo la televisión, jugando a las cartas o el dominó, vegetando. También vi un par de revistas sensacionalistas.

Así que no me debió haber sorprendido la respuesta que recibí de una audiencia de aproximadamente 300 adolescentes de entre 14 y 15 mientras conducía un evento en pro de la lectura. “¿A quién le gusta leer?” pregunté. Sólo una mano se alzó en el auditorio. Elegí a cinco de la mayoría ignorante y les pedí que me dijeran por qué no les gustaba leer. El resultado fue predecible: tartamudearon, se quejaron y se impacientaron. Ninguno era capaz de articular una frase, de expresar una idea.

Frustrado, le pedí a la audiencia que se levantara y fuera a buscar algún libro para leer. Uno de los profesores se me acercó, muy consternado. “Todavía tenemos 40 minutos”, me dijo. Le pidió a los chicos que se sentaran de nuevo, y comenzó a contarles una fábula sobre una planta que no lograba decidir si quería ser una flor o una col.

“Señor – le susurré – esa historia es para niños de kínder”.

En 2002, Vicente Fox inició un plan nacional de lectura; escogió como vocero a Jorge Campos, un popular jugador de futbol; ordenó imprimir millones de libros y mandó construir una inmensa biblioteca. Desafortunadamente, los maestros no fueron capacitados adecuadamente y a los niños no se les dio tiempo para leer en la escuela. El plan se enfocó en el libro en lugar del lector. He visto bodegas llenas de cientos de miles de libros olvidados, destinados originalmente para escuelas y bibliotecas, esperando simplemente a que el polvo y la humedad los conviertan en basura.

Hace algunos años, hablé con el secretario de educación de mi estado natal, Nuevo León, acerca de la lectura en la escuela. Me miró, sin comprender qué quería. “En las escuelas a los niños se les enseña a leer”, me dijo. “Sí – le contesté – pero no leen”. Le expliqué la diferencia entre saber leer y leer de hecho, entre descifrar anuncios en la calle y acceder al canon literario. Se preguntaba cuál era el punto de que los estudiantes leyeran a Don Quijote. Me dijo que teníamos que enseñarles a leer el periódico.

Cuando mi hija tenía 15 años, su profesora de literatura prohibió todas las obras de ficción en el salón. “Vamos a leer libros de texto de historia y biología – les dijo – porque así aprenderán y leerán al mismo tiempo”. En nuestras escuelas, a los hijos se les enseña lo que es fácil de enseñar y no lo que necesitan aprender. Es por esta razón que en México – y muchos otros países – las humanidades han sido dejadas de lado.

Hemos convertido a las escuelas en fábricas que escupen empleados. Sin ningún tipo de reto intelectual, los estudiantes pueden avanzar de un grado a otro mientras asistan a clase y se rindan ante sus maestros. A la luz de lo anterior, es natural que la secundaria este capacitando choferes, meseros y lavaplatos.

Esto no sólo se trata de un mejor presupuesto. México gasta más de 5 por ciento de su producto interno bruto en educación – prácticamente el mismo porcentaje que los Estados Unidos. Y tampoco se trata de teorías pedagógicas y nuevas técnicas que busquen atajos. La máquina educativa no necesita un ajuste, necesita un cambio completo de dirección. Necesita hacer que sus estudiantes lean, lean, lean.

Pero quizás el gobierno mexicano no está listo para que su gente esté verdaderamente educada. Sabemos que los libros dan a la gente ambiciones, expectativas y un sentido de dignidad. Si mañana despertáramos tan educados como los finlandeses, las calles estarían llenas de ciudadanos indignados y nuestro asustado gobierno se estaría preguntando de dónde sacaron estas personas algo más que la formación de un lavaplatos.

Y es que los países que están dejando atrás el estatus de “tercer mundo” como China, Tailandia e Indonesia tienen un rasgo muy característico: en promedio, el 90% o más de sus estudiantes tienen el hábito de la lectura como forma de diversión. Nuestros jóvenes apenas llegan al 75%, y si sólo consideramos a los estudiantes menos privilegiados de nuestro país, el porcentaje cae en picada hasta el 56%. Y no es para menos: mientras el mexicano promedio lee menos de tres libros al año, se la pasa viendo televisión casi cinco horas diariamente.

pic: TV vs. Book

Y aunque los medios electrónicos nos pueden ayudar en el proceso de arrebatar nuestras mentes de las garras de la televisión, es indispensable adquirir este hábito; no leyendo los tweets de Ricky Martin o si ya encerraron definitivamente a la Gordillo por sus fechorías. Necesitamos leer sobre otras experiencias, ideas y puntos de vista. Lo mío no es la ficción – excepto la ciencia ficción – sin embargo existe multitud de sitios en la red que nos pueden mostrar algo más de este mundo que artistas, políticos y telenovelas; un mundo que necesita de nuestra atención para hacerlo un mejor lugar para todos nosotros.

Sólo como colofón, incluyo mi Top 10 de links que con bastante regularidad, checo en aquellos momentitos en que puedo darme una escapada. Muy recomendables en verdad, dependiendo de nuestros gustos e intereses. Sin un orden especial, y la descripción fue obtenida de cada sitio; lamentablemente la mayoría están en inglés pero las dos ligas en español no se quedan atrás en cuanto a la calidad del contenido.

• Foreign Policy – Foreign Policy is a global magazine of politics, economics, and ideas.

• Microsiervos – Microsiervos: un blog donde tres amigos geeks escriben sobre lo que les gusta, especialmente asuntos de Tecnología, Ciencia e Internet.

• Treehugger – Green design & living news covering technology, architecture, transportation and more. Featuring sustainable living commentary, features and solutions.

• Beyondbrics – from the Financial Times, brings news and comment from more than 40 emerging economies, headed by China, India, Brazil, Russia, Mexico, Indonesia and South Africa. We cover politics and economics, finance and business – everything that makes markets move.

• io9 – io9 is entertainment, science, and futuristic culture for people who want to escape the everyday.

• P.a.p.-Blog | Human Rights Etc. – Human rights from the perspective of politics, art, philosophy (hence p.a.p.), law, economics, statistics, psychology etc.

• Wilson Center, Mexico Portal – Comprehensive and timely news, analysis and studies on Mexico. It covers a wide range of crucial issues, including migration, security, the economy, development, energy, and elections.

• Salondelmal – Cultura pop para el Bueno, el Malo y el Nerd.

• Cracked – A funny website filled with funny videos, pics, articles, and a whole bunch of other funny stuff.

• Listverse – Listverse is dedicated to top 10 lists of trivia from a variety of categories – the most popular of which are top ten lists of bizarre and human oddities.

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